Las boticas podrán dispensar fármacos sin receta en la red
Neones de oficinas de farmacia
Neones de oficinas de farmacia EFE

La farmacia online vende Frenadol pero no Viagra

Con tanto spam como llega a todos los usuarios de correo electrónico para comprar Viagra y otros fármacos por internet, cualquiera podría pensar que lo de la botica online es un hecho habitual. Todo lo contrario. Sólo se pueden adquirir medicamentos sin receta por internet y esta venta es legal en España desde hace escasamente una semana. El Real Decreto 870/2013 aprobado el pasado 9 de noviembre, por el que se regula la venta a distancia al público, a través de sitios web, de medicamentos no sujetos a prescripción médica abre un nuevo canal de venta para las boticas, porque sólo desde las oficinas de farmacia se podrán dispensar estos productos. Quedan fuera de este comercio por tanto los grandes almacenes y las tiendas de parafarmacia.

Esta nueva herramienta puede ser beneficiosa para un negocio en declive en algunos casos por el recorte de los precios de los fármacos y el retraso del pago de facturas por venta de medicamentos. Para Carlos García-Mauriño, presidente ejecutivo de la consultora Asefarma, “es positiva, porque se abre un nuevo sistema para las farmacias que, en algunos casos, les permitirá aumentar sus ingresos, lo que se agradece en un entorno de importantes caídas de rentabilidad. También se percibe una satisfacción por el reconocimiento que supone para la labor del farmacéutico en la gestión de los medicamentos. Pero también, con los pies en el suelo, no es ninguna panacea, que va a requerir un importante esfuerzo técnico y personal, y que es meramente un canal más, junto con el presencial”.

Para la secretaria general del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Ana Aliaga, “este sistema será una extensión de la atención presencial. El farmacéutico no es ajeno a las nuevas tecnologías, como lo prueban la alta informatización de las oficinas de farmacia y la asunción progresiva de la receta electrónica”. Aliaga también apunta que, para farmacias rurales o sitios con menor densidad de boticas por habitantes, puede ser “una oportunidad” de tener un servicio 24 horas los 365 días del año.

Las nuevas boticas online tienen la obligación de estar ligadas a “una farmacia legalmente autorizada, que en el intercambio comercial intervenga un farmacéutico y que exista un asesoramiento previo personalizado”, explica Aliaga. García-Mauriño apunta que tienen “responsabilidad de ofrecer consejo farmacéutico y asegurarse un uso responsable del medicamento por parte del usuario, pasando por la obligación de identificar al solicitante con todos sus datos, hasta tener que valorar si esa petición de medicamentos es excesiva y puede dar lugar a exportaciones paralelas, o incluso, si es apropiada para el comprador”.

Desde el punto de vista técnico, el farmacéutico tendrá que contratar una página web, una plataforma de pago, y un gestor de contenidos y manejar tecnología que requerirá un esfuerzo de adaptación y formación de su parte. “Hay que tener en cuenta que aunque subcontratara el servicio, la responsabilidad de la web y su gestión será exclusivamente suya de cara a las inspecciones”, dice García Mauriño.

Un tráfico 25 veces más rentable que las drogas

Un peligro fundamental en este nuevo comercio es distinguir las webs de las oficinas de farmacia de todas las que venden fármacos ilegales por internet. Este comercio fraudulento es cada vez más masivo y según datos oficiales presentados el miércoles por los ministerios de Justicia y Sanidad, el alcance de la industria ilegal que mueve la falsificación de fármacos ha convertido el tráfico de productos en una actividad 25 veces “más rentable” que la venta de drogas.
Según datos de las autoridades aduaneras de la Unión Europea, entre 2006 y 2009, se triplicó el número de productos médicos aprehendidos en las fronteras comunitarias, hasta alcanzar los 7,5 millones. En España, según Sanidad, la incidencia de este problema es “nula”. Sin embargo, es importante tomar precauciones y diferenciarse.
Para empezar, Ana Aliaga destaca que se trata sólo de venta de medicamentos sin receta. Además, la web de la oficina de farmacia debe lucir un logotipo europeo que certifique su legalidad y tiene que incluir “enlaces a las autoridades sanitarias de cada comunidad autónoma, en la que salga un listado completo de las farmacias de la región que ofrecen este servicio”, detalla.
García-Mauriño explica que “el consumidor podrá hacer un click en dicho logo, y le verificará que está comprando en una farmacia legalmente autorizada. Parece sencillo pero técnicamente ha sido muy complejo hallar una solución que evitara que páginas pirata se hicieran pasar por auténticas”.

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