Larga distancia
Paisaje africano.
Paisaje africano.

Donde el sol no se enfría

A pesar del invierno, es posible pasar las Navidades en un lugar cálido

Las bajas temperaturas han llegado para quedarse y sin darnos cuenta tendremos las Navidades encima y, con ellas, unos días de asueto. ¿Quién dijo frío, nieve y mal tiempo? ¿A quién no le gustaría pasar estas fechas en mangas de camisa? Casi sin salir de casa, con un océano de por medio o al otro lado del mundo.

Entre dunas, volcanes o pueblitos de pescadores. Tres tentaciones para los que tienen pocos días, quieren algo diferente y aprovechar el tiempo –entre tres y cuatro días– al máximo. Nuestra propuesta pasa por el desierto del Sáhara, Canarias y Madeira, en Portugal.

A estas alturas del año, y si somos un poco observadores, nos habremos dado cuenta de que el grajo vuela bajo y, según el refranero popular, hará un frío del carajo. Nada mejor que poner tierra de por medio y, si disponemos de entre una semana y diez días de vacaciones, poner rumbo al oeste, a otro continente con mejor tiempo.

Un destino de telenovela, Los Cabos (México), otro de lo más chic, Punta del Este (Uruguay) y un tercero para los más marchosos, la playa de Copacabana en Río de Janeiro (Brasil).

¿Es de los que las Navidades le dan urticaria y quiere pasarlas cuanto antes? Australia da la bienvenida al nuevo año antes que casi ningún otro país. Cuestión de coordenadas, pero si no tiene tantos días de asueto para desplazarse tan lejos y busca algo más exótico, ¿qué tal una parada en Krabi, al sur de Tailandia, o unos días de asueto en la isla de las especias, Zanzíbar?

A un paso de casa

El desierto del Sáhara, al norte de África, es uno de los más bellos del mundo.
El desierto del Sáhara, al norte de África, es uno de los más bellos del mundo.

Douz es la puerta al desierto del Sáhara desde Túnez y un buen punto de partida para una estancia bajo las estrellas. Desde Marruecos, la pista que deja atrás el asfalto y nos adentra en las primeras dunas de finísima arena de un intenso naranja parte de Erg Lihoudi.

La experiencia de dormir en una jaima –tienda tradicional árabe–, compartir la ceremonia del té con los hombres azules del desierto, los tuaregs, contemplar el amanecer o la puesta de sol en uno de los desiertos más bellos del mundo serán inolvidable.

Para los que buscan sol y tranquilidad fuera de los circuitos turísticos, la isla de Madeira ofrece playas distintas, acantilados inimaginables, olas gigantes para los amantes del surf o un mar infinito para practicar la pesca de altura. Tierra adentro, el senderismo y el montañismo son razones para disfrutarla.

Si no quiere ir tan lejos, pero igual prefiere destinos menos conocidos, la isla de El Hierro, en Canarias, es su sitio. Un paraje virgen, escenarios volcánicos, fondos marinos para los más exigentes submarinistas y piscinas naturales para desconectar unos días.

Con un océano de por medio

Una escultura de cinco dedos preside Playa Brava en Punta del Este.
Una escultura de cinco dedos preside Playa Brava en Punta del Este.

La telenovela Mañana es para siempre, protagonizada por el rey del género, Fernando Colunga, popularizó este paradisiaco destino, Los Cabos, en el mar de Cortés, en la Baja California mexicana, formado por kilómetros de desiertos de película y playas solitarias.

Dos de ellas, la suave de los Enamorados, y la más agitada playa Divorcio –no quieran saber por qué– le dan fama, pero también el tranquilo San José del Cabo, que mantiene la apariencia de un típico pueblo mexicano, y el estridente Cabo San Lucas, perfecto para la fiesta.

Más al sur y a solo hora y media de Montevideo (Uruguay) se ubica el balneario más glamuroso y sofisticado de Latinoamérica, Punta del Este, más de 20 kilómetros de costa. Sus dos playas más populares, Playa Mansa y Playa Brava, separan el río de la Plata del océano Atlántico. Solo aquí podrá contemplar la mayor colonia de lobos marinos a solo 12 km de la costa.

Si lo suyo es el bullicio y la fiesta sin fin para despedir el año, su destino es la playa de Copacabana en Río de Janeiro (Brasil). Eso sí, la tradición manda vestir de riguroso blanco.

Al otro lado del mundo

Los canguros son, quizá, los habitantes más famosos de Australia.
Los canguros son, quizá, los habitantes más famosos de Australia.

Por mucho que lo asegure no le creerán si dice que ha visto a Santa Claus, a pleno sol, en pantalón corto y en chanclas, a menos que esté en las antípodas, al borde del mar.

Si tiene tiempo, Australia le espera y tiene mucho por descubrir, pero tampoco le creerán si dice que se ha topado con el demonio de Tasmania.

Más a mano o más cerca le quedará Krabi, al sur de Tailandia, para muchos una especie de jardín del Edén y famosa por ser la ciudad de paso hacia Ao Nang o la idílica Railay.

Alquilar una lancha para saltar de isla en isla y adentrarse en Maya Beach, escenario de la película La Playa, puede ser toda una experiencia aun sin Leonardo Di Caprio.

¿Algo más exótico? ¿Tierras de piratas? Zanzíbar nos espera. Apenas le separan 25 km de la costa de Tanzania, la isla de las especias y en tiempos cruce de civilizaciones y piratas es un lugar para perderse.

Playas de arenas blancas, solitarias, donde los pescadores del lugar pueden llevarle a nadar con delfines y recorrer la vieja Stone Town y todas y cada una de sus puertas. Antes, un safari por el Serengeti.

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