Considera que el sector aún se enfrenta a desafíos crediticios
Moody's: el fin del rescate bancario en España no es "un certificado de la buena salud"
EFE

Moody's: el fin del rescate bancario en España no es "un certificado de la buena salud"

La agencia de calificación crediticia Moody's considera una noticia “positiva” para los inversores que España abandone el programa de ayuda para la reestructuración del sistema bancario acordado con sus socios europeos, pero afirma que esto no supone “un certificado de la buena salud” de la banca española.

En un comunicado, la agencia señala que la conclusión del Eurogrupo de que los bancos españoles no necesitan más ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) se basa en la evaluación favorable que la troika --la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)--, ha hecho del programa del sector financiero.

En este sentido, subraya que esto supone que España evite que los acreedores subordinados tengan que participar en una nueva recapitalización de entidades, algo que se impondría de haberse prorrogado, ya que las normas sobre ayudas estatales en Europa tienen como objetivo reducir al mínimo el coste para los contribuyentes de la reestructuración bancaria.

Sin embargo, Moody's no interpreta la salida del rescate bancario del programa como “un certificado de buena salud” sobre las bancos españoles, que todavía se enfrenta a “significativos desafíos crediticios” como una elevada morosidad, una generación insuficiente de capital interno por unas mayores provisiones y una débil capitalización en comparación con sus equivalentes europeos.

La agencia considera que el anuncio del fin del rescate bancario es positivo desde un punto de vista de la calidad crediticia para los tenedores de deuda subordinada bancaria e instrumentos híbridos de capital, porque cualquier nueva capitalización financiada por el Mede implicaría probablemente que estos inversores compartan la carga de la recapitalización a cambio del apoyo europeo.

Sin embargo, insiste en que, aunque la salida del programa de ayuda elimina la amenaza “más inmediata” de un reparto de la carga de una recapitalización, “los riesgos para los acreedores no se han disipado”, como indica que los ratings de la mayoría de las entidades de inversión estén en 'bono basura' y no en grado de inversión.

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