Seis de cada diez fallecimientos están cubiertos por este tipo de póliza
Varias personas limpian y adornan con flores hoy las tumbas de sus familiares en el cementerio de San Froilán (Lugo).
Varias personas limpian y adornan con flores hoy las tumbas de sus familiares en el cementerio de San Froilán (Lugo). EFE

La envidiable salud del seguros de decesos

El seguro de decesos es uno de los negocios más antiguos de la industria aseguradora y, a la vez, de los más rentables y sostenibles. En España, 20 millones de personas pagan religiosamente su prima anual para que, en caso de que fallezcan, la aseguradora se haga cargo de los gastos del sepelio o incineración. La crisis económica no ha hecho mella en el negocio y, hasta junio, este tipo de seguros había crecido un 9,3%, respecto a los datos del año anterior: Antes quitarse de otros caprichos que dejar de pagar "los muertos", como se conoce a este tipo de seguros en buena parte del país.

En la víspera del Día de Todos los Santos, la patronal de los seguros, Unespa, ha hecho público un estudio donde se refleja el fuerte arraigo de este tipo de cobertura en España. Según el informe, en los fallecimientos registrados en 2012, en 250.000, cerca del 60% del total, los finados contaban con algún tipo de seguro de decesos. 

El número de ciudadanos que estaban cubiertos por estas coberturas ascendía al cierre de 2012 a 19,91 millones personas, con un incremento de 93.200 asegurados respecto al ejercicio anterior (+0,47%). El número de pólizas de decesos asciende a 7,27 millones, ya que muchas de ellas son familiares.

Grandes diferencias por regiones

Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio de Unespa es la enorme diversidad de contratación de seguros de decesos por Comunidades Autónomas. En regiones como Asturias o Extremadura, más del 60% de la población tiene este tipo de coberturas, mientras que en Islas Baleares o Navarra ese porcentaje cae por debajo del 30%.

El tradicional seguro de enterramiento ha evolucionado aportando nuevas coberturas encaminadas a una gestión integral del siniestro, pudiendo incluir también los aspectos legales y asistenciales para los herederos, la gestión y asesoramiento sobre los mismos, seguros de accidentes, y entre otras coberturas, el traslado cuando el fallecimiento se produje fuera del lugar de residencia, cuestión esta especialmente importante para la población inmigrante.

Morirse sale caro 

 El aumento del número de asegurados indica que este tipo de coberturas sigue teniendo mucho predicamento entre la población española. Sin embargo, la fuerte subida anual (en un entorno de caída de la mayor parte de seguros asistenciales) se debe al incremento del IVA sobre los servicios funerarios, que ha subido del 8% al 21%. Un fuerte repunte que las aseguradoras han trasladado, en parte, a las pólizas.

De acuerdo con los cálculos realizados por el grupo Mémora, mientras en 2012 la muerte de una persona suponía a la familia un desembolso de 3.600 euros de media (3.300 euros de los servicios más el 8% de IVA), en 2013 asciende hasta los 3.800 (3.200 euros más el 21% de IVA).

Las grandes aseguradoras en este ramo son Santa Lucía (con unas pólizas anuales superiores a los 700 millones de euros) y Ocaso (con 461 millones). En tercera posición del ránking de decesos aparece Mapfre.

"Hay una lenta rotación del negocio de las entidades tradicionales del ramo a nuevos operadores", explica José Luis Ramírez del Puerto, director de particulares de Caser. "Es nuestro caso, estamos registrando crecimientos sostenidos y fuertes, desde que implantamos el producto en el año 2000".

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