Guindos advierte de que peligra la credibilidad de los test de estrés
El ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, conversa con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.
El ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, conversa con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. EFE

La UE no logra un pacto sobre los fondos de rescate para la banca

Alemania se niegaa que el MEDE ayude de manera directaen la recapitalización

La cuenta atrás hacia las pruebas de esfuerzo del sector bancario se puso ayer en marcha con la aprobación definitiva en Luxemburgo de la creación del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). El Ecofin ratificó sin discusión esa decisión, ya negociada con anterioridad, por lo que el Banco Central Europeo (BCE), asumirá en noviembre de 2014 la supervisión de unas 6.000 entidades financieras europeas.

Los ministros, sin embargo, apenas lograron avances en el diseño de la red de seguridad que el mercado reclama por si las pruebas de estrés previas a la entrada en funcionamiento del MUS revelaran importantes necesidades de capital.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, advirtió al término del infructuoso encuentro que sin un acuerdo en ese terreno corre peligro un chequeo que, a su juicio, “supone una ocasión importantísima, extremadamente útil, para despejar las dudas y la impresión de que Europa no ha limpiado tanto los balances bancarios como Estados Unidos”.

Guindos aseguró que “la credibilidad de todo el ejercicio está ligada la red de seguridad que se establezca. El ministro teme que la operación fracase si el mercado no tiene claridad sobre los fondos públicos disponibles para el caso de que alguna entidad necesite una recapitalización urgente tras el chequeo.

De momento, las reuniones de ayer y anteayer (a nivel de la zona euro) en Luxemburgo solo sirvieron para refrendar el acuerdo sobre el orden de intervención del capital público en caso de que de las pruebas se derive una recapitalización.

En primer lugar, recordó el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, se exigiría la contribución de los accionistas de la entidad. A continuación se impondrían pérdidas a los titulares de deuda júnior como las preferentes. Y en último lugar, se podría recurrir al dinero público delEstado o del fondo de recate de la zona euro (Mecanismo europeo de Estabilidad o MEDE).

En España, según De Guindos, el FROB dispone todavía de 10.000 millones de euros. Y en última instancia, añadió, “la red de seguridad es el Tesoro, que emite sin problemas como hemos comprobado ayer mismo con una emisión letras a un interés inferior al 1%”.

El mercado duda, sin embargo, que todos los países estén en condiciones de cubrir la necesidades que se revelen en sus entidades. Y tanto la Comisión Europea como el BCE temen que esa divergencia acabe agravando la fragmentación del mercado financiero de la zona euro, en la que algunas entidades ya son penalizadas simplemente por tener su sede en un determinado país. Para evitar esa deriva, los ministros intentarán pactar normas comunes. Y algunos de ellos quieren que el MEDE, de manera excepcional, pueda inyectar fondos directamente en una entidad tras las pruebas de estrés, sin pasar por el Estado. Una excepción que Berlín, por ahora, considera inaceptable.

Los ministros tampoco lograron avanzar en la creación de un Fondo Europeo de Resolución, previsto para finales de año, y en l que se reproduce el mismo debate y casi idénticas posiciones.

Plan de mínimos para financiar a las pymes

El Ecofin (Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE) celebrado ayer en Luxemburgo dio el visto bueno a la llamada Iniciativa para Pymes, un plan que pretende facilitar la financiación de las pequeñas y medianas empresas, sobre todo, en el sur de Europa. El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, celebró la aprobación pero lamentó que se haya optado por la opción más modesta de las planteadas por Bruselas. “A la Comisión le hubiera gustado un poco más de ambición”, señaló Rehn al término del Consejo.
La opción elegida, que será ratificada en la cumbre europea de la próxima semana, pretende movilizar hasta 50.000 millones de euros en créditos a pymes, mediante el aval con recursos del presupuesto comunitario y del Banco Europeo de Inversiones.
Bruselas calcula que esa fórmula podría beneficiar a medio millón de pymes. Pero había planteado otras posibilidades, en base a la titulización de créditos, que según los cálculos de la CE hubieran llegado a movilizar hasta 100.000 millones de euros para financiar a un millón de empresas.
“Las garantías son más simples que las titulizaciones, tanto desde el punto de vista de la preparación como desde el de la implementación del lado de la demanda”, justificó la decisión el ministro lituano y presidente del Ecofin, Rimantas Sadzius, según declaraciones recogidas por la agencia Efe.
Aun así, la aplicación del acuerdo requerirá una reforma de los reglamentos de los fondos estructurales de la UE previstos para 2014-2020. La presidencia lituana aseguró ayer que esa negociación está casi concluida, por lo que el próximo año podría poner en marcha el plan.

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