El equipo directivo se convierte en accionista con el 15%
Oficinas de Ibermática.
Oficinas de Ibermática.

El grupo ProA Capital toma el control de Ibermática y adquiere el 55%

Cambio radical en Ibermática. Salen hasta tres entidades financieras del capital, CaixaBank, Banco Sabadell y Caja3. Kutxabank, el principal accionista hasta ahora con el 47,97%, reduce su participación al 15% y el grupo de capital riesgo ProA toma el mando con el 55%.

Otra de las novedades de la operación que ha sorprendido al sector de tecnologías de la información es que el actual equipo directivo de Ibermática, liderado por su presidente José Luis Larrea, se convertirá en accionista con el 15% del capital. Todo el actual equilibrio de poder en la empresa de San Sebastián ha saltado por los aires.

Kutxabank ya había advertido que la nueva normativa contable Basilea III penalizaba sus inversiones en participaciones empresariales. Salvo las posiciones consideradas como estratégicas (Iberdrola, Enagás y Petronor, entre otras), el resto estaba a la venta, para evitar las altas provisiones en balance exigidas por la citada ley.

Así que Kutxabank pasará de ser el primer accionista de Ibermática (con el 47,97%) a limitarse a un participación del 15%. La misma participación que mantendrá Once, que en su caso no desinvertirá.

CaixaBank y Sabadell salen

Otra de las novedades llegará con la salida del capital de Ibermática de CaixaBank, Banco Sabadell y Caja 3. Cada una controla hasta ahora, y por separado, un 10,99% de las acciones. Una presencia que se quedará a cero con el desembarco de ProA Capital con el 55%, un grupo de capital riesgo que invierte a un plazo de cinco años y con la intención de conseguir unas plusvalías mínimas del 20%, según sus mensajes corporativos.

En este panorama de cambios, el equipo de gestión de la empresa donostiarra, liderado por su presidente José Luis Larrea, emergerá como accionista con el 15%. En otras operaciones similares, el nuevo propietario mantiene a los directivos para que conserven el nivel de rentabilidad de la compañía que han adquirido, con recompensas a medio y largo plazo por los objetivos de negocio que se buscan. Una de esas retribuciones puede ser el pago con más títulos de la compañía.

Hasta conocer los detalles de la operación, el desembarco de ProA pudiera producirse a través de una ampliación de capital con preferencia de suscripción para el nuevo inversor, que asumiría las participaciones del resto de los accionistas, que no acudirían a la inyección de fondos y cederían ese porcentaje al grupo de capital riesgo.

Ibermática, tras 40 años de trayectoria, tiene 3.278 trabajadores y factura 247,7 millones al año.

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