Economía espera que se acoja un mayor número de familia
 El colectivo Stop Desahucios para un desahucio en La Coruña.
El colectivo Stop Desahucios para un desahucio en La Coruña. EFE

El código antidesahucios, una tabla de salvación

Hasta ahora se han recibido 4.400 solicitudes para acogerse al manual de buenas prácticas

Unas 300 familias se han acogido al fondo social de vivienda en el primer trimestre

 El subsecretario de Economía y Competitividad, Miguel Temboury, considera que en los próximos meses aumentará el número de familias que se acogerán al Código de Buenas Prácticas para evitar los desahucios después de que la Ley Hipotecaria ampliara los supuestos para hacerlo.

 En una entrevista publicada en la última edición de la revista Escritura Pública, Temboury explica que “hemos recibido casi 4.400 solicitudes” de aplicación al citado código, con las diversas soluciones que contempla, como la renegociación con la entidad, la quitas o la dación en pago.

También han aumentado las peticiones para acceder al Fondo Social de la Vivienda, que se puso en marcha en enero para ofrecer viviendas de alquiler para personas desalojadas de su vivienda habitual.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró el pasado julio, que desde la puesta en marcha del Código de Buenas Prácticas en marzo de 2012, se han hecho 380 daciones en pago y se ha realizado más de 1.100 reestructuraciones de deuda.

Unas 300 familias se han acogido al fondo social de vivienda, a falta de conocer los datos del segundo trimestre del año, dijo De Guindos.

 El objetivo de este código, que la banca asumió de manera masiva, es evitar que las familias más desfavorecidas pierdan sus viviendas, como por ejemplo, que las familias con todos sus miembros en paro puedan renegociar las condiciones de la hipoteca o, llegado el caso, dar su casa como dación en pago y permanecer en ella con un alquiler mínimo.

Además de tomar las medidas paliativas anteriores, dice Temboury, el Ejecutivo ha establecido “un marco más garantista” para los deudores hipotecarios, como la limitación de los intereses de demora sobre la vivienda habitual o la prohibición de su capitalización.

También se han establecido reglas “precisas” para la imputación de los pagos que rediman la mayor cantidad posible del principal prestado.

Para Temboury, es muy novedoso también el modelo de segunda oportunidad, con participación en la plusvalía futura de la vivienda, que evitará que, como ocurría hasta ahora, que la insolvencia del deudor, “incluso sobrevenida y de buena fe”, de lugar a que la deuda crezca “de forma exponencial y sin posibilidad de ser redimida”. EFE

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