Modelo Master Grand Tourbillon Enamel
¿Un reloj o una joya de 242.000 euros?

¿Un reloj o una joya de 242.000 euros?

Jaeger-Le Coultre presenta una edición superlimitada de ocho unidades

Hay relojes que lucen en una muñeca y que valen lo que casi cuesta una vivienda. Son verdaderas obras de arte. Es el caso del nuevo Master Grand Tourbillon Enamel, de la casa relojera suiza Jaeger-Le Coultre, una de las más prestigiosas del mundo.

Esta manufactura (del grupo Richemont) elabora artesanalmente cada pieza de sus relojes desde cero. De la fábrica nacen los movimientos –el corazón del reloj– y allí se corta y se monta cada milimétrico detalle, de hecho, es habitual ver a sus empleados trabajar con lupa o microscopio. Cada modelo pasa por una cadena artesanal de diferentes oficios y tardan semanas en concluirse.

El nuevo modelo pertenece a una muy exclusiva edición limitada de ocho unidades y está concebido casi como una joya, no solo por los detalles de su confección, sino porque lleva engastados 94 diamantes en el bisel, asas y corona. Su precio, 242.000 euros, así lo atestigua.

El corazón del reloj, el que hace moverlo mecánicamente, lleva un calibre 978, uno de los legendarios de la casa, fundada hace 180 años. Lleva un tourbillon (instrumento que compensa el desgaste producido por la gravedad) en una jaula de titanio.

La caja es de oro blanco, ornamentada por los dos lados con grabados. Su fondo no es metálico, sino de cristal de zafiro, lo que permite ver el mecanismo interno. Pero lo más llamativo de este reloj unisex es su pintura a mano. Solo unos pocos artesanos en el mundo conocen esta técnica. El artista pinta en cada una de estas joyas un paisaje colorido y una luna. La miniatura cuenta con unas grullas, símbolo de longevidad, y el cristal también está decorado, con bambúes, para darle profundidad. Los 94 diamantes de ocho quilates van tallados en baguette. Y para terminar, el brazalete es de piel negra de cocodrilo.

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