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Pasajes a escenarios de cine

Pasajes a escenarios de cine

No hay lugar inaccesible para los operadores turísticos, que convierten cualquier ruta en un destino de película

El cine, primero, y la televisión, después, han suscitado entre los espectadores la curiosidad, las ganas de conocer mundo y viajar por tierra, mar y aire para conocer in situ los escenarios de las películas. Desde la pequeña y la gran pantalla se han puesto de moda ciudades, rutas, historias de la Historia, civilizaciones y otros mundos dentro y fuera del planeta.

Si el último de los booms televisivos, la serie de ficción de la cadena estadounidiense ABC Lost (Pérdidos) devolvió a Hawai, donde se rodó, al primer plano de los destinos turísticos, Ocean´s Eleven (Steven Soderbergh, 2001) hizo del Hotel Bellagio una visita obligada para todo aquel que pase por Las Vegas, la española Isabel (TV1) ha puesto de manifiesto que algunas de las cuentas de la Historia, siglos después, no han sido saldadas.

La serie grabada casi en su totalidad en escenarios naturales como el patio de los Leones de la Alhambra, no ha podido, sin embargo, rodar en Barcelona el presunto encuentro entre los Reyes Católicos y el almirante Cristóbal Colón ni muchos menos colgar estandartes o banderas de las coronas de Castilla y Aragón sobre los muros del Palau del Tinell.

Y es que los rodajes no siempre van de película. El cine se inventa lugares, revela paraísos ignotos o invita a realizar viajes estelares, al fondo del mar o al centro de la Tierra. Nada en la gran pantalla es como parece, pero muchos escenarios naturales superan la ficción. Los operadores turísticos tratan de que cada paquete que ofrecen se convierta en un viaje de película para el turista.

La gran pantalla ha puesto de moda el buceo y dado mala fama a los tiburones

Elegir e informarse bien, entender las condiciones y lo que se contrata, es imprescindible para que nuestro periplo no se convierta en una cinta de terror, en los que la realidad también supera a la ficción cuando surgen problemas, contigencias o imprevistos.

Hoy por hoy casi cualquier destino está a nuestro alcance, muchos operadores ofrecen financiación y otros ajustan el viaje a su presupuesto. El cine ha popularizado actividades como el submarinismo o el surf, itinerarios arriesgados como safaris en África o la ruta de los volcanes en Costa Rica, El Salvador o Hawai, lo más parecido a acercarse al centro de la Tierra. Nos ha hecho odiar a animales como los tiburones y no nos ha dejado indeferentes ante los dinosaurios.

Los cruceros por el Caribe, los Fiordos, el Mediterráneo o los Mares del Sur también tienen su deuda con el cine. Cuando llegamos por primera vez a ciudades tan cinematografiadas como Nueva York, tenemos la sensación de ya haber estado allí de tanto que hemos pateado sus calles a través de películas y series.

Cada pequeño o gran paraíso esconde sus pequeños secretos que nos hacen volver a un sitio o saltar de ciudad en ciudad y de continente en continente hacia ese lugar con que la gran pantalla nos ha hecho soñar.

En cualquier época del año

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Con El largo y cálido verano (Martin Ritt, 1958) resistiéndose a terminar, tenemos todavía Tres estaciones (Tony Buy, 1999) por delante para planificar una escapadita. ¿A quién no le apetece un Otoño en Nueva York (Joan Chen, 2000)? La Gran Manzana es siempre atractiva y cautivadora, pero ¿qué tal descubrirla de una forma diferente?

Desde una granja, la Stony Creek Farm. Situada a dos horas y media de la ciudad, ofrece a sus huéspedes la posibilidad de vivir experiencias nuevas en tiendas de campaña con todas las comodidades de un hotel o participar en actividades como el ordeño de vacas. Precios por tienda desde 390 euros, dos noches, y 800 la semana (http://glampinghub.com). ¿La mejor fecha para viajar? ¿Qué tal un Noviembre dulce (Pat O’Connor, 2001), aunque para los más urbanitas puede resultar una Pesadilla antes de Navidad (Tim Burton, 1993).

Estancias con tiempo

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Viajar fuera de temporada tiene ventajas. Las ofertas son muchas, los precios más baratos y se evitan masificaciones y overbooking (sobreventa de billetes). Los operadores ofrecen paquetes a medida. Seis días, siete noches (Ivan Reitman, 1998), si es de los que le gusta salir de casa, pero por lo justo puede alojarse en La casa de los espíritus (Bille August, 1993) o en La Casa do Governador, cerca de Évora, en el Alentejo portugués. Suite para dos personas desde 560 euros en Rumbo.

Si dispone de Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986), las posibilidades le dan para pasar 55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963) o recorrer la India sin prisa. El hotel Holiday Inn de Goa puede ser un buen punto de partida, ubicado en la impresionante playa de Mobor. La Sunset Suite dispone de balcón y jacuzzi privados para ver las puestas de sol más románticas (www.ihg.com).

Algo para recordar

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Cada vez que vamos a iniciar un viaje, los preparativos resultan una suerte de Volver a empezar (José Luis Garci, 1982): equipaje, pasaporte, visados, vacunas… y de todos los itinerarios siempre nos queda Algo para recordar (Nora Efhran, 1993).

¿Se atreven a empezar con una travesía en la isla de las especias, Zanzíbar, en Tanzania? Otrora refugio de piratas y cruce de civilizaciones, colorista, multirracial y con playas espectaculares, es la puerta de entrada a Der es Saalam. Allí puede sacar un billete para el tren Las Montañas de la Luna y anotar en un cuaderno sus Memorias de África (Sidney Pollack, 1985) recorriendo parques como el Serengueti (Tanzania) o el Masai Mara (Kenia) y toparse con El rey León (Rob Minkoff y Roger Allers, 1993). Avión, grandes parques, 11 días de circuito y 9 safaris fotográficos en hoteles de 3 y 4 estrellas desde 2.559 euros por persona en Viajar.com.

El sur también existe

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A casi todos nos gusta alargar las bondades del verano, pero sobre todo muchos de los que viven muy al norte, con climas menos benignos, se la pasan planeando rutas hacia El Sur (Víctor Erice, 1983).

Al otro lado del Atlántico, las posibilidades y los recorridos son inmensos sin salir de un país. Uno de los programas más demandados es El Mexicano (Gore Verbinski, 2001), porque según el paquete elegido podrá descubrir los antiguos reinos mayas y aztecas, la ruta de los conquistadores, playas de arena blanca o ciudades como Veracruz (Robert Aldrich, 1954), el primer municipio fundado en América por los españoles en 1519.

Catai ofrece Lo mejor de México en 17 días por 2.255 euros, vuelo, alojamiento y desayuno. Ni tiene el encanto de Marrakech ni de Fez pero Casablanca (Michael Curtiz, 1942) merece una visita aunque no encontremos el Café de Rick.

Bajo el mar

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La pasión por el mar ha suscitado desde siempre en el hombre las ganas de surcarlo contra viento y marea o en Mar abierto/Open Water (Chris Kentis, 2004). El Caribe, con sus coloridas islas y sus aguas cristalinas, es siempre un buen reclamo para hacer un crucero como los que ofrece Royal Caribbean en barcos de 362 metros de eslora y capacidad para 5.400 pasajeros en camarotes dobles. A partir de noviembre, siete días desde 491 euros en camarotes interiores con escalas en Fort Lauderdale (Florida), Nassau (Bahamas), Charlotte Amalie (Santo Thomas) y Philipsburg (San Maarten).

Para los que buscan emociones fuertes, en casi todos estos puntos se puede realizar un bautizo para iniciarse en el buceo y toparse con un Tiburón (Steven Spielberg, 1975) o hacerse algo menos de 20.000 leguas de viaje submarino (Richard Fleischer, 1954) a bordo del Atlantis Submarine en Barbados.

Lugares comunes

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El cine ha convertido a muchos destinos en lo que los sociólogos llaman Lugares comunes (Adolfo Aristaráin, 1999) que nos resultan familiares. Casi todas las ciudades de cine cuentan con una Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956). Main Street resulta imprescindible para conocer las Historias de Filadelfia (George Cukor, 1940) y si está de Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), no se puede ir sin recorrer los escaparates de la Vía Venetto. Desde 148 euros por tres noches con vuelo y hotel en Muchoviaje.com.

La imponente avenida de los Campos Elíseos le permitirá recrear, entre otros muchos escenarios de película, los de El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1973). Desde 113 euros, dos noches con vuelo y hotel. Y si de eventos se trata, celebrar Mi gran boda griega (Joel Zwick, 2002) en una isla del Egeo desde 1.392 euros en Pulmantur Cruceros.

Paraísos lejanos

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Para los viajeros empedernidos, a los que las rutas por el Viejo Mundo se les han agotado y prefieren adentrarse en Horizontes perdidos (Frank Capra, 1937), Wolwedans Camps ofrece en Namibia la posibilidad de alojarse en una de las reservas naturales privadas más grandes del sur de África. Los alojamientos son lujosas suites estilo safari o camas bajo las estrellas al más puro estilo Hollywood. Safaris en 4x4 o espectaculares vuelos en globos aerostáticos son algunas de las experiencias que ofrece desde 840 euros Glampinghub.com por dos noches con todo incluido.

Sin abandonar la naturaleza, pero al otro lado del charco, es muy recomendable adentrarse en La costa de los mosquitos (Peter Weir, 1986), en el cine, en realidad, el Parque Natural de Tortuguero en Costa Rica. 9 días, 7 noches con avión, circuito, visitas y noches en volcanes, desde 1.565 euros en Viajar.com.

Pasajeros de otro tiempo

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¿Cuántas veces una película nos ha hecho anhelar trasladarnos a otra época y dejar atrás Lo que el viento se llevó? (Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939) o hacer un guiño a la historia y viajar sin dar más explicaciones que Cosas que dejé en La Habana (Manuel Gutiérrez Aragón, 1997). Siete días con vuelo y hotel a la capital cubana desde 1.250 euros en Viajes El Corte Inglés.

A caballo entre la historia y la leyenda se encuentra La maldición de la perla negra, el bucanero que surcó los mares bajo el mando del capitán Jack Sparrow, una aventura que le hará sentir casi cuan Piratas del Caribe (Gore Versbinski, 2003) o de los mares del Sur, eso sí, con todo lujo a bordo del Radiance of the Seas. Un crucero de Royal Caribbean, de siete noches por el exótico Pacífico Sur, Australia y Nueva Zelanda, con escalas en Sídney, Tasmania, Melbourne o Wellington. A partir de enero.

Viajes especiales

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Si es de los que ya ha dado la vuelta al mundo varias veces y ninguna de nuestras propuestas le convence, huye de los viajes convencionales y le gustan las emociones fuertes, le proponemos salir del planeta. Perdidos en el espacio (Stephen Hopkins, 1998) es su paquete turístico si cuenta con los más de 20 millones de euros que pagó en 2001 Dennis Tito, el primer turista a bordo de una nave espacial.

Si se conforma con Un paseo por las nubes (Alfonso Arau, 1995), lo más parecido puede ser un vuelo en helicóptero. Pasar 50 minutos sobre el Gran Cañón de Colorado (EE UU) le puede salir a partir de 200 euros con Canyontours.

Si es de los que prefiere programas apretados, de esos que no sabe en qué día vive ni si está en Londres o Kuala Lumpur, su ruta es como la de El viaje a ninguna parte (Fernando F. Gómez, 1986), mejor compre un bol de palomitas y vaya a ver una película.

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