Ha de reflejar los efectos de la crisis en el desempleo estructural
El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn.
El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn. EFE

La UE estudia un cambio en el cálculo del déficit que beneficiaría a España

La Comisión Europea (CE) confirmó hoy que los Estados miembros están estudiando modificar el cálculo del déficit estructural para hacerlo más preciso y que refleje los efectos de la crisis en el desempleo estructural, una modificación que podría beneficiar a países como España.

“Se han mantenido discusiones a nivel técnico sobre la metodología utilizada para calcular el crecimiento potencial”, señaló el portavoz comunitario de Asuntos Económicos, Simon O'Connor, en la rueda de prensa diaria de la CE.

Aclaró que esta cuestión “afecta al cálculo del déficit estructural” sobre el que se basan las recomendaciones de Bruselas.

“Cualquier acuerdo a este nivel solo sería aplicado si lo respalda el Comité de Política Económica (EPC) en el Consejo o el Ecofin”, añadió el portavoz, quien consideró “prematuro” asumir en este momento que este cambio será llevado a la práctica.

Fuentes comunitarias explicaron que el cambio de metodología ayudaría a tener datos más ajustados a la situación económica actual porque se tendría en cuenta el impacto de la crisis en el desempleo estructural y se mediría la diferencia entre el crecimiento potencial y el estructural.

“Países que como España están en una situación delicada parece que podrían verse penalizados de alguna manera por el sistema de cálculo actual”, añadieron estas mismas fuentes, que también precisaron que la idea del cambio no parte de la CE, aunque ésta ha estado presente en las conversaciones.

Esta cuestión será abordada previsiblemente en la reunión que la próxima semana mantendrá el EPC, añadieron.

Desde el pasado 1 de enero la UE aplica la llamada “regla de oro” del pacto fiscal, que obliga a limitar el déficit estructural anual (sin incluir los gastos e ingresos de carácter cíclico) al 0,5 % del PIB, lo que supone insistir en la austeridad.

Si el cambio llega a concretarse, España podría tener cierto margen adicional en materia fiscal, dado que el cambio afectaría a priori a las recomendaciones económicas por países que la CE formulará este otoño.

 

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