El Banco de España alertó del peso del ladrillo
Sede de la CAM.
Sede de la CAM.

Vender la CAM por un euro costó 8.000 millones de dinero público, según el FROB

El exdirector general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) Mariano José Herrera ha cifrado el coste, a fecha de hoy, de la operación de venta de la CAM a Banco Sabadell en unos 8.000 millones de euros: 5.249 millones de inyección de capital y 2.600 o 2.700 de pérdida estimada.

“Es un coste enorme, por supuesto, pero inferior al precio de la liquidación” de Caja Mediterráneo, que se estimó en una media de en torno a los 18.000 millones de euros, con un escenario de entre los 16.500 y 19.500 millones, ha explicado Herrera en la comisión de Les Corts Valencianes que investiga la intervención de la CAM por el Banco de España.

Ha señalado que, en la venta de la CAM, además de la inyección de 5.249 millones de euros, hubo unas garantías, como el esquema de protección de activos, cuyo coste se sabrá cuando termine el periodo de diez años fijado, pero que según la valoración del Fondo de Garantías de Depósitos (FGD) a 31 de diciembre de 2012 asciende a unos 2.681 millones de estimación de pérdida final.

El que fuera director del FROB entre septiembre de 2011 y julio de 2012 ha asegurado que no hubo “ningún tipo de pacto” para que la CAM se adjudicara a Banco Sabadell o para que sólo se presentara finalmente una oferta, pese a que otras seis entidades hicieron inicialmente ofertas vinculantes.

“Hubiéramos deseado más y mejores ofertas, pero esto es lo que hubo”, ha manifestado Herrera, quien ha asegurado que esperaron “hasta el último momento”, porque había un “interés máximo en que se presentaran buenas ofertas”, pero tras analizar “a fondo” los activos, pasivos y contingencias de la CAM, ninguna otra entidad se presentó.

Para Herrera, no se puede considerar un “regalo” la adjudicación de la CAM por un euro al Sabadell, ya que este banco compró unos activos y asumió unos pasivos “muy superiores”, por lo que “hay que pagar la diferencia y eso no es un regalo”, y “la prueba” es que ninguna otra entidad hizo una oferta.

Respecto a la supervisión del Banco de España, ha defendido que su objetivo es la solvencia, y que “no es lo mismo ser el administrador o dueño de la entidad que un supervisor”.

En la misma comisión ha comparecido su antecesor en el cargo, Julián Atienza, quien como exresponsable de supervisión del Banco de España ha asegurado que en 2004, 2005 y 2006 la inspección alertó a la CAM de la “gran concentración” en el sector inmobiliario y le pidieron medidas.

Sin embargo, ha añadido, los administradores de la CAM “no es que no hicieran caso, sino que hacían todo lo contrario”, pues en diciembre de 2004 el peso del sector inmobiliario era del 20 %, en el mismo mes de 2005 pasó al 25 % y en 2006 llegó al 30 %, de manera que no fueron “muy efectivos” los escritos del Banco de España.

A su juicio, “no hay que mirar al supervisor”, sino al consejo de administración, que es “el que toma las decisiones” y adoptó unas políticas “equivocadas”, ante lo que los supervisores ayudaron “a solucionar el problema de la CAM, con un coste público, pero como pasa en todos los países del mundo”.

Atienza ha sostenido que la inspección del Banco de España no ha discriminado a ninguna entidad sobre otra, sino que aplica siempre criterios “homogéneos”, y ha sostenido que el Banco de España “no podía hacer otra cosa” que liquidar o vender la CAM.

Respecto a los sueldos de los directivos de las Cajas, Atienza ha manifestado que eran “competencia de las Comunidades autónomas”.

 

Normas