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Washington sobre aviso

El reciente aumento de los préstamos privados a los consumidores estadounidenses es una señal de aviso para Washington. Es un paso positivo que los inversores se estén moviendo poco a poco hacia una deuda más segura para comprar viviendas y estudiar sin garantías gubernamentales. Pero eso puede dejar los peores créditos al Estado. Las autoridades deben garantizar que los subsidios solo van a parar a donde hacen falta.

Durante las últimas dos semanas, los tipos de interés de las hipotecas conocidas como jumbo –grandes préstamos que no cuentan con un respaldo federal– fueron menores que para los pequeños préstamos con una garantía del gobierno. Se trata de algo sin precedentes, según la Asociación de Banqueros Hipotecarios (MBA, por sus siglas en inglés).

Mientras tanto, los préstamos estudiantiles, otro mercado de crédito donde el riesgo está en gran medida en manos de los contribuyentes, también han recibido algunas noticias alentadoras esta semana. La plataforna CommonBond anunció que había recaudado alrededor de 100 millones de dólares para financiar sus actividades de préstamo a los estudiantes.

El objetivo debería ser que los inversores privados fianciasen tanto los préstamos de menor riesgo, como los que tienen uno mayor –siempre y cuando se haga con inteligencia. Sin embargo, para conseguir que estos apoyen a otros prestatarios menos inmaculados, el gobierno tiene que reformar su oferta. Tal vez las comisiones de garantía de las hipotecas hayan aumentado, pero no lo bastante como para que las aseguradoras privadas puedan competir económicamente.

Por supuesto, los tipos de interés del mercado podrían permanecer tan altos para algunos grupos de estudiantes o potenciales propietarios que los grandes subsidios del gobierno son necesarios para promover los objetivos políticos deseados. Eso estaría bien si los legisladores pudieran estructurar bien los programas. Washington haría bien en evitar repetir rescates como el de Fannie and Freddie.

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