Editorial

Superregulador e independencia

El Gobierno ha dado luz verde al superregulador. La nueva Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), que actuará en diversos sectores y cuyo diseño aprobaron las Cortes el pasado mayo, concentra en solo uno a ocho organismos supervisores (cinco existentes, algunos tan importantes como la Comisión de la Energía, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones o la de la Competencia; otros dos en tramitación y uno anunciado). Será un solo regulador de competencia y mercados que debe garantizar la coordinación entre ambos, lo que hasta ahora no se daba. Es otro paso en la simplificación administrativa que acertadamente ha emprendido el Ejecutivo, y no solo, sino también por el ahorro que supondrá (se pasa de 50 a 10 consejeros y se reducen los altos cargos más del 35%). La CNMC debe cumplir ahora con el objetivo de mejorar la eficacia, la seguridad jurídica y la transparencia en el funcionamiento de los mercados y sectores para garantizar la competencia efectiva. Y, sobre todo, actuar con independencia. El perfil técnico de su presidente, José María Marín Quemada, actualmente vocal del Banco de España, parece a priori una garantía en este sentido. Queda la duda de por qué no se ha incluido a consejeros de comisiones destinadas a desaparecer, pero con mandato vigente, como advirtió Bruselas que se debía hacer.

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