Pequeños gigantes
Por sus dimensiones compactas, este equipo, el iLaserbox, es ideal para empresas que desean introducir el marcaje por láser en sus fábricas, pero no disponen de mucho espacio.
Por sus dimensiones compactas, este equipo, el iLaserbox, es ideal para empresas que desean introducir el marcaje por láser en sus fábricas, pero no disponen de mucho espacio.

Un láser en la línea de producción

Macsa ID, una empresa familiar de Manresa, es apetecida por los gigantes de la codificación por su tecnología, que permite el marcaje de productos en movimiento

En el mundo solo hay cuatro empresas que se dedican a la codificación de productos con láser y una de ellas es de Manresa.

Se trata de Macsa ID, un grupo familiar de 120 trabajadores.

Las otras tres son las estadounidenses Danaher y Dover y la británica Domino. En un sector que tiende a la concentración, la manresana ha recibido ofertas por parte de estas grandes corporaciones, pero las ha rechazado.

“El valor de nuestra empresa está en la capacidad de adaptarse rápido a las necesidades de sus clientes. Si una multinacional nos absorbe, perderíamos esa velocidad y flexibilidad”, explica Jordi Piñot, consejero delegado del grupo. “Así nos sentimos más cómodos”, remacha.

Tiene la patente del sistema en EE UU, la UE, Japón, Brasil y China

La compañía, que empezó en 1908 fabricando sellos de caucho, vende softwares y máquinas para la identificación, codificación, marcaje y etiquetado de toda clase de productos, desde componentes de automoción y memorias de ordenador hasta frascos de champú y envolturas de chocolatinas.

En suma, el trabajo de Macsa consiste en asegurar la trazabilidad de cualquier artículo, es decir, que cuando llegue al consumidor lleve consigo información suficiente para que, en caso de presentar un desperfecto, pueda identificarse el origen del problema.

“Para esto se necesita una máquina que coloque la información en el producto y un software que la gestione. Nosotros hacemos ambas cosas, pero además ofrecemos servicio de consultoría, reparación y mantenimiento. En ese sentido, somos únicos: en España no hay otra empresa que brinde una solución total”, destaca Piñot.

Sin embargo, lo que realmente hace de Macsa un bocado apetecible para los gigantes del sector es su tecnología. La empresa es pionera en el desarrollo de un láser dinámico para la codificación de productos en la misma cadena de montaje. El sistema permite la impresión de letras, números, logotipos y códigos de barras a una velocidad de 3.000 caracteres por segundo con el artículo en movimiento sobre la línea de producción.

A pesar de la crisis, sus ventas han crecido un 15% anual en los últimos cinco años

“Lo llamamos dinámico porque aprovecha el movimiento del producto en la cadena de producción. El sistema usa dos espejos galvanométricos que se mueven y reflejan el haz del láser para que escriba los datos sobre el artículo”, detalla Piñot.

La compañía, que tiene la patente de esta tecnología en Europa, Estados Unidos, Japón, Brasil y China, desarrolló el primer prototipo en 1993, pero en ese momento no contaba con los recursos para comercializarlo, por lo que debió asociarse con el grupo de capital riesgo 3i. Este aportó los fondos necesarios a cambio de una participación del 30% en el accionariado de la empresa, que Macsa recompró cuatro años después.

Macsa está convencida de que el futuro del marcaje industrial es el láser porque es más limpio, ecológico y barato que los sistemas convencionales. A diferencia de los codificadores que funcionan con inyección de tinta, por ejemplo, los de láser no provocan vapores ni dejan residuos de cartuchos o disolventes. Pero además, el coste de mantenimiento es prácticamente nulo y la vida útil del tubo supera las 30.000 horas.

Una cuota mundial superior al 10%

A pesar de que sus competidores anglosajones tienen una capacidad de comercialización bastante mayor, Macsa ha conseguido que su cuota mundial supere este año el 10%.

La compañía exporta a 70 países. Pese a la multitud de destinos, sus mercados más grandes son EE UU (15% del total), Alemania, Corea del Sur, Francia, Reino Unido e Italia.

Como prueba de su confianza en el potencial de esta tecnología, el grupo está preparando ya una plataforma nueva, que integrará electrónica, software y óptica, y que sacará al mercado el próximo año. “Supondrá un salto cualitativo importante”, asegura Piñot.

El liderazgo en esta tecnología no sería posible si la empresa no destinase todos los años más de dos millones de euros a I+D+i, una política que los resultados parecen avalar. A pesar de la crisis, en los últimos cinco años las ventas han crecido a una media anual del 15%. Solo el año pasado facturó cerca de 22 millones de euros, de los que 12 procedieron del exterior.

“Las exportaciones representan el 55% de nuestra facturación. Es algo que formaba parte del plan de negocio desde antes de que empezara la recesión y que nos ha servido para seguir creciendo, porque mientras las ventas nacionales aumentan entre un 3% y un 5% anual, las internacionales lo hacen entre un 14% y un 20%”, precisa.

Además de la nueva plataforma láser, la compañía está preparando el lanzamiento internacional en septiembre de una nueva gama de impresión y etiquetado. Fiel a su apuesta innovadora, el grupo promete que se tratará de una tecnología “totalmente diferente”.

De sellos de caucho a códigos de barras

Pieza de un coche marcada en láser.
Pieza de un coche marcada en láser.

El origen de Macsa es un taller de sellos de caucho que Francisco Muncunill abrió en Manresa en 1908. La empresa, convertida ya en Industrias Framun, pasó en 1959 a manos de Josep Piñot y Montserrat Sant.

En 1983, el grupo se dividió en tres unidades independientes: Framun, que se concentró en el negocio original; Framun Techno, dedicado a la fabricación de máquinas para flexógrafos y rotulistas, y Macsa ID, especializada en codificación industrial.

En 1989, viendo que el futuro del sector pasaba por el láser, decidió desarrollar esta tecnología, para lo que contó con el apoyo del grupo de capital riesgo británico 3i, que entre 1994 y 1997 mantuvo una participación del 30% en el capital social de la compañía.

Datos básicos

Personal de producción de la fábrica de Macsa en Sant Joan de Vilatorrada. La compañía ha sido elegida una de las 150 mejores empresas de Europa para trabajar.
Personal de producción de la fábrica de Macsa en Sant Joan de Vilatorrada. La compañía ha sido elegida una de las 150 mejores empresas de Europa para trabajar.

Filiales

Con el propósito de aumentar sus ventas en China, Macsa inauguró en junio una oficina comercial en Hong Kong. Esta se suma a las delegaciones de Singapur y Guadalajara (México), que abrió hace tres años para atender los pedidos de Asia y Latinoamérica, respectivamente.

Empleos

La plantilla de la compañía ha pasado de 7 empleados en 1991 a 120. La mayoría de ellos son ingenieros electrónicos y de telecomunicaciones, físicos y mecánicos. En marzo fue elegida por IESE y Europe’s 500 como una de las 150 mejores empresas de Europa para trabajar.

Clientes

Fabrica equipos para los sectores de recambios de automóvil, alimentación y bebidas, farmacia y cosmética. Algunos de sus clientes son el fabricante de componentes Delphi; la embotelladora de Coca-Cola, Cobega; la fábrica que prepara las hamburguesas de McDonald’s en España, Esca Food; Procter & Gamble, y L’Oréal.

Premios

Este ha sido un año prolífico en distinciones para el grupo manresano. En junio recibió el Premio a la Pyme del Año de Crédito y Caución, y fue elegida Empresa más Competitiva de 2013 por la patronal catalana Pimec. Además, representará a España en los European Business Awards que se entregarán en abril de 2014.

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