Iñaki Ortega, director de Madrid Emprende y coordinador general de innovación en el PP Vasco
Iñaki Ortega Cachón
Iñaki Ortega Cachón

Te lo dije

Emprender es, por definición, hacer frente a la adversidad. Han corrido ríos de tinta sobre el tema en los últimos años, por lo que es casi imposible que no hayas leído nada acerca de los temibles obstáculos a los que se enfrenta todo emprendedor: trámites interminables, créditos que no llegan, cargas fiscales… Sin embargo, hay un peligro aun mayor que ha pasado en gran medida inadvertido, y no es otro que el riesgo a oír un te lo dije en el peor momento.

 La sola posibilidad de que alguien cercano pronuncie esas tres palabras puede ejercer en el ‘startapero` un efecto más demoledor que la propia crisis y sus consabidas consecuencias sobre la actividad empresarial.

 Poner en marcha una empresa no es como un problema matemático en el que existe una o varias fórmulas prefijadas que conducen a la solución óptima. El método de prueba y error se impone. Como nos dicen los métodos Agile o Lean, lo importante es estar preparado para cometer, no una, sino mil equivocaciones a la hora de sacar adelante el negocio. Por eso resulta esencial que el entorno refuerce este comportamiento audaz y forzosamente condenado a conocer numerosos reveses antes de conducir al éxito. En este sentido, un fatídico te lo dije no es precisamente lo que más ayuda.

 Malcolm Gladwell, en su libro ‘Outliers’, expone que el éxito no es tanto consecuencia del talento innato de los individuos como de los estímulos que éstos encuentran en el ambiente; y aun con eso, tal y como evidencia esta obra, se necesitan al menos 10.000 horas de práctica para dominar cualquier actividad, por lo que la paciencia se hace tan necesaria como la perseverancia. 

Bio

Soy un emprendedor. He tratado de poner siempre en práctica mis ideas; unas veces a través de las empresas que he fundado, otras desde mis responsabilidades como cargo público, y, también, en las clases que he tenido el honor de impartir durante los últimos quince años en varias universidades y escuelas de negocios.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un punto de inflexión en mi vida que me llevó a ser diputado en el Parlamento vasco en tres legislaturas, hasta que en 2005 me llamaron para hacer realidad la estrategia de apoyo a emprendedores de la capital mediante la agencia Madrid Emprende.

Soy doctor en Economía, asesoro a varios gobiernos en materia de desarrollo económico y he fundado la ONG "Proyecto Hago". Acabo de publicar el libro "Políticas públicas para los emprendedores".

Desde enero de 2013 ocupo el puesto de director general de Comercio, Desarrollo Económico e Innovación en el Ayuntamiento de Madrid.

Ya sabemos que en nuestro país quien manifiesta su intención de emprender se expone a toda clase de comentarios agoreros procedentes de gente de su entorno, muchas veces sin ninguna malicia ya que sólo buscan reconducir una vocación incomprendida hacia la absurda seguridad del salario. Y es la costumbre de espetar un punitivo te lo dije al menor traspiés del que desoye estos vaticinios lo que hace aún más perfecto y perverso este mecanismo de disuasión. 

Por si fuera poco, la cultura del te lo dije juega en contra de los que, pese a las advertencias, se han atrevido a dar el paso, pues lo que los psicólogos llaman efecto Pigmalión nos enseña que las expectativas que tienen los demás sobre nosotros acaban influyendo en nuestro rendimiento.

 No nos engañemos, el primer enemigo a batir por quien quiere crear una startup es el miedo, y no tanto la burocracia del registro mercantil, el hermetismo del banco o la morosidad de la administración. Por este motivo, con independencia de que las instituciones deban seguir allanando un camino aún demasiado accidentado, todos, desde nuestra responsabilidad de padres, docentes o amigos de emprendedores, podríamos hacer mucho por ellos si tan solo les ahorráramos las dichosas profecías autocumplidas. Si encima las sustituyésemos por palabras de aliento, mejor que mejor. 

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