Los Fernández Luengo presentan la mayor oferta, 6,5 millones
Peluquería Marco Aldany.
Peluquería Marco Aldany.

La familia fundadora de Marco Aldany se adjudica la cadena de peluquerías

Los hermanos Marcos, Alejandro y Daniel Fernández Luengo, fundadores de la cadena de peluquerías Marco Aldany, se han adjudicado los derechos de marca y de la mayoría de los contratos de franquicia de la compañía. En la subasta celebrada el lunes en Madrid ante notario la familia fundadora ha presentado una oferta de 6,5 millones de euros superando a la de su principal competidora, la sociedad Glam & Beauty. Sin embargo es posible que la puja por Marco Aldany no haya finalizado realmente.

 

Carlos Fernández de Araoz, del equipo de Glam & Beauty, considera que los Fernández Luengo no podrán depositar en los próximos cinco días el dinero suficiente para hacerse con Marco Aldany. Según sus cálculos la cantidad necesaria rondará los 10 millones de euros, entre el precio de la oferta, 6,5 millones, avales, 1,5 millones, y visados. "Durante la subasta han estado todo el tiempo superando las ofertas presentadas en 50.000 euros de forma automática, creo que quieren ganar tiempo", ha comentado Fernández de Araoz. "Tenemos serias dudas de que los fundadores realmente vayan a cumplir los requisitos judiciales. Seguimos trabajando sin descanso en el plan de transición" ha añadido.

Marco Aldany, creado en 1997, es la primera cadena de peluquerías de España, con más de 300 centros, la mayoría en régimen de franquicia. En 2010, el grupo registró unas pérdidas de 6,4 millones después de ganar un millón en 2009. Pasó de ingresar 48,9 millones en 2009 a 37,2 millones en 2010. The Chic Corporation Worldwilde, la sociedad que controla Marco Aldany y la enseña Jofer, se declaró en concurso a inicios de 2012, cinco años después de que la sociedad de capital riesgo MCH se hiciera con el 50% de la firma, por 90 millones, quedándose los fundadores en la gestión de la empresa.

La administración concursal de la empresa ha organizado este año la subasta de la marca y la mayoría de los contratos de franquicia de acuerdo a la ley concursal, que permite la venta de la unidad productiva de la concursada en pleno proceso concursal, una medida que se ya se empleó, por ejemplo, el año pasado en la venta de la unidad productiva de Cacaolat.

Ofertas enfrentadas

La competencia en el proceso de subasta de Marco Aldany entre sus fundadores y Glam & Beauty ha llegado a los juzgados. Mientras que esta última sociedad duda de las capacidades financieras y de gestión de los Fernández Luengo, los fundadores creen que tras la oferta de esta sociedad se encuentra BNP Paribas, principal acreedor de la compañía.

En un recurso presentado ante el juzgado de lo mercantil número seis de Madrid, en nombre de The Chic Corporation, se asegura que Glam & Beauty "es una entidad controlada por uno de los administradores concursales, esto es por Fortis Bank, en la actualidad BNP Paribas Fortis".

El banco francés designó como primer acreedor de la empresa, con 87,5 millones de deuda, al abogado Javier Díaz Gálvez, del despacho DLA Piper. En el recurso se sostiene que este hecho vulnera el artículo 151 de la Ley Concursal y se advierte que de "confirmarse la adjudicación de la unidad productiva de mi representada por parte de Glam & Beauty esta parte ejercitará de forma inmediata las acciones que correspondan (...) solicitando que se declare la pérdida por parte de Fortis Bank del crédito que actualmente tiene reconocido frente a mi mandaste y que asciende a más de 80 millones de euros".

En el recurso se adjuntaron supuestos Correos electrónicos entre integrantes de Glam & Beauty y BNP que demostrarìan que tras la oferta de esta sociedad estaría el banco francés.

The Chic Corporation contaba con un préstamo de hasta 110 millones aportado por Fortis; cuando en 2009 BNP Paribas se hizo con la mayor parte del negocio de Fortis, la entidad francesa se hizo cargo de la financiación de Marco Aldany. Deloitte, auditor de The Chic Corporation Worldwide, advertía en su informe del ejercicio 2010 de la compañía que esta se encontraba renegociando el contrato de préstamo con BNP Paribas Fortis, sin alcanzar un acuerdo. Los administradores de la sociedad clasificaron ese préstamo como pasivo corriente provocando que la firma presentara a 31 de agosto de 2010 un fondo de maniobra negativo de 71 millones “lo cual es indicativo (...) de la existencia de una incertidumbre significativa sobre la capacidad de la sociedad para continuar”.

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