A fondo

Se anima el baile de la consolidación

El baile de la consolidación europea de las telecos se anima. Tanto que se ha apuntado una última pareja, Telefónica-E-Plus, que ha sido capaz de poner de acuerdo a dos acérrimos competidores en Latinoamérica, la operadora española y Carlos Slim, presidente de América Móvil, el mayor accionista de KPN. El sector de las telecomunicaciones, presionado por el impacto de internet y de nuevos jugadores provenientes de ese entorno, está inmerso en un cambio tecnológico que requiere de enormes inversiones y también de telecos de mayor tamaño para lograr un mayor grado de competitividad.

Telefónica ha dejado claro que quiere participar en este proceso, y lo hace apostando por una operación que, si recibe la aprobación de los reguladores, le permitirá crear la operadora móvil más grande de Alemania –“el mercado más atractivo de Europa dado su potencial de crecimiento por la baja penetración de servicios de móvil y por su poderosa economía”, como apuntan los analistas de BPI–, y le coloca como la teleco europea más grande por volumen de ingresos, solo por detrás de Deutsche Telekom.

Las operadoras europeas llevan tiempo advirtiendo que sin grandes grupos en el sector las inversiones en redes de nueva generación pueden verse amenazadas y, sin duda, la compra de E-Plus por parte de Telefónica supondrá una prueba de fuego para la Comisión Europea “y su retórica más conciliadora e incentivadora de la inversión en el sector”, como advierten los expertos de Nomura. La transacción Telefónica-E-Plus forma parte de este ansiado proceso de concentración que defienden las telecos como necesario para configurar un mercado único europeo. Y si la UE le da el visto bueno con pocas condiciones, otros jugadores podrían continuar con este proceso de consolidación.

Numerosos analistas confían en que la operación de Telefónica con E-Plus –cuya entidad fusionada tendrá una cuota de ingresos en el mercado móvil alemán del 37%– goce del visto bueno del regulador. Pero también la mayoría cree que se le impondrán algunas condiciones. “Confiamos que salga adelante aunque con alguna concesión no solo en espectro sino en desinversión de clientes”, dicen desde Bernstein. “Esperamos un trato similar al que se tuvo en la operación de Hutchison 3G cuando compró Orange en Austria el pasado año, que implicó devolución de espectro y acceso obligado a OMV)”, añade Nomura.

En Europa hay más de 160 operadores de telecomunicaciones frente a los tres que dan servicio en EE UU, según destacaba ayer Efe. Algo “insostenible” para las telecos europeas. La UE tiene deberes por delante sobre este asunto. Deberá pronunciarse sobre otras dos recientes operaciones: la venta por parte de Telefónica de su filial O2 en Irlanda a Hutchison Whampoa por 850 millones, en una transacción donde la operadora española perseguía reducir su deuda (51.100 millones en el primer trimestre), y la compra del operador de cable alemán Kabel Deutschland por Vodafone por 7.700 millones.

Las operadoras europeas llevan tiempo advirtiendo del bajo valor de sus acciones en un mercado en el que los ingresos caen. Y han alertado del peligro de que otras telecos no europeas tomen posiciones en el Viejo Continente. Cada vez hay más rumores de una posible irrupción de los gigantes estadounidenses Verizon y AT&T y de movimientos de América Móvil, sin olvidar los avances en Europa de Hutchison. Además de sus operaciones en Austria e Irlanda, la firma china ha negociado la fusión de su filial italiana con Telecom Italia (participada por Telefónica en un 10%) a cambio de una participación en esta última, y hace poco los analistas de Citi advirtieron de una operación similar en Suecia. Más allá de estos pormenores, la operación ofrece un enorme potencial en términos de sinergias, según coinciden los analistas. Telefónica se fortalece en Alemania, uno de los mercados más avanzados en monetización de datos móviles y, todo, sin que sus previsiones de desapalancamiento parezca que se vayan a ver afectadas ni su política de remuneración al accionista.

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