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La reforma eléctrica no cuadra

La reforma eléctrica no cuadra
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La reforma eléctrica auspiciada por el nuevo secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, parece llevar el mismo camino que la de su predecesor, Fernando Marti, el año pasado. En aquel caso, la reforma (o para ser más exactos, la creación de varios impuestos energéticos)se anunció en marzo para su aprobación a comienzos de verano. Finalmente, no llegó al Consejo de Ministros hasta el otoño y, tras su trámite parlamentario, entró en vigor el 1 de enero de este año.

 También las nuevas medidas iban a ser aprobadas antes de que terminara el mes de junio, pero las últimas noticias del ministro Soria es que se retrasan a la primera quincena de julio. Y también en este caso, el retraso de atribuye a discrepancias entre Industria y Hacienda.

La reforma, que solo está “en la cabeza” de Nadal, tal como asegura él mismo, no debería plantear los problemas del año pasado, pues en aquel caso se trataba de nuevos tributos a recaudar por el fisco y en este no.

Según dicen en el sector, el conflicto con Cristóbal Montoro estaría relacionado con el cómo y el cuándo aplicar los recortes de ingresos del régimen especial y los efectos que la titulización de la deuda eléctrica puede llegar a tener sobre la deuda pública. La UE ya ha advertido que el déficit de tarifa, que se coloca en el mercado con aval del Tesoro, puede ser contabilizado como deuda del Estado.

Hay quien considera que el sistema eléctrico está quebrado y que requerirá de algún tipo de rescate

Todo apunta a que, pese a los recortes y los posibles cambios en el funcionamiento del mercado eléctrico incluidos en la reforma, las cuentas no cuadran. Y no tendría sentido, después de la expectación creada por una macrorreforma (que incluirá un real decreto ley y un profyecto de ley, amén de numerosos reglamentos)cuyo objetivo es acabar con el déficit de tarifa, que naciese empañada con un nuevo déficit: el que con toda seguridad se producirá este año.

En el caso de los peajes de 2013, Montoro, afín a Nadal, se prestó a ejercer de donante de un sistema eléctrico que se desangra, pero dejó claro que se trataba únicamente de una aportación coyuntural: 2.200 millones de euros de un crédito extraordinario a Industria; destinar a la tarifa eléctrica parte de lo recaudado por derechos de CO2 (450 millones de euros), así como la recaudación de los nuevos impuestos energéticos.

Liberado dicho crédito, la realidad es que los ingresos por CO2 serán menos de la mitad de lo previsto y otro tanto podría ocurrir con los impuestos energéticos, que no solo no alcanzarán para pagar las primas de las renovables, sino que la intención de Hacienda a corto o medio plazo es dejarlos en las arcas públicas (el viejo impuesto de la electricidad que comenzó a aplicarse para ayudar al carbón, ha terminado en manos de las haciendas autonómicas). Además, queda en el aire la financiación de los extracostes de los sistemas extrapeninsulares de este año (unos 1.700 millones de euros) que, en teoría deben sufragar los Presupuestos del Estado para 2014.

La reforma está creando una gran incertidumbre en las empresas, paralizadas desde hace meses

Hay quien calcula un nuevo déficit de tarifa para este año de otros 4.000 millones de euros, al que contribuirá la caída de los ingresos derivada de la imparable caída de la demanda de energía (un 2,3% en el primer semestre de este año). La reforma deberá dar cobertura legal a un déficit que, hoy por hoy, ninguna norma permite titulizar. Y se consideraría un fracaso que la gran reforma de Nadal naciese con la sombra de la duda.

En torno a la misma todo son rumores, algunos contradictorios. Hay quien asegura que se podría llevar al próximo Consejo de Ministros (como simple informe o ya para su aprobación y tramitación al Congreso) e, incluso, que antes, el ministro de Industria podría darla a conocer. Pero no faltan comentarios pesimistas de quienes piensan que no se aprobará hasta finales de julio. Llegado a ese punto, en el caso del proyecto de ley, lo mismo daría julio que septiembre, pues este mes se inician las vacaciones parlamentarias.

Cualquier dilatación en el tiempo de unas medidas con tanta coba, supone alargar la incertidumbre que mantienen paralizadas a las empresas desde hace meses, que algunos consideran “peor que las propias medidas”. Estas se traducirán, según lo avanzado por Soria, en un recorte de los ingresos de las actividades reguladas y primadas (distribución, transporte, extrapeninsulares y régimen especial). Unos recortes que no podrán salvar por sí mismo un sistema que muchos consideran quebrado y que va a requerir de un rescate.

Los problemas financieros que acarreará la reforma para las plantas solares fueron tratados por el secretario de Estado de Energía en una reunión que mantuvo con los responsables de la Asociación Española de Banca (AEB), a la que “conminó” a una refinanaciación de los créditos con las empresas de este sector.

Hay rumores que apuntan a que Alberto Nadal, también ha mantenido contactos con el propio Gobernador del Banco de España, Luis Linde, para tratar de los efectos del pinchazo de la burbuja solar que su ministerio prepara.

Parece descartado que Industria vaya a rebajar el umbral que da derecho a disfrutar de la tarifa de último recurso (TUR); se estudia un sistema para que las renovables cobren el precio del pool y pagos por capacidad y se podría aprovechar la nueva ley para resolver la continuidad de la central de Garoña (quizá eliminando la retroactividad de los nuevos impuestos a los residuos atómicos).

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