Secretos de despacho

Estilo propio en Wishbuuk

Es el fundador también de la plataforma Flash2Flash

Busca 600.000 euros para ampliar el negocio

Alonso Colmenares, fundador de Wishbuuk, en su despacho de Madrid.
Alonso Colmenares, fundador de Wishbuuk, en su despacho de Madrid.

El Financial Times ha elegido a Wishbuuk como ejemplo para explicar cómo las redes sociales están cambiando el modo en el que las marcas se aproximan a sus clientes. Hasta aquí, todo normal, salvo porque la compañía, una start up, tiene capital español y su fundador y responsable es un emprendedor madrileño de 44 años. Alonso Colmenares es licenciado en Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, con especialidad en Zoología, y comenzó guiándose por el destino en los comienzos de su vida profesional.

Nada más licenciarse, a comienzos de los años noventa, se marchó a vivir a Londres, siguiendo la llamada del corazón. Comenzó trabajando en un McDonald’s, pero previamente ya había montado, en sus años universitarios, una empresa de transporte, que vendió antes de iniciar la aventura británica. Un golpe de suerte, porque no dominaba el inglés, le llevó a trabajar en un broker en la City londinense, sector en el que permaneció ocho años. “A pesar de que cambié en varias ocasiones de broker, era un trabajo muy monótono, todos los días eran iguales”, confiesa, sentado en una mesa de diseño de su despacho en el Madrid de los Austrias.

El gusanillo empresarial le pudo. En compañía de un socio, vio una empresa novedosa que funcionaba muy bien en Londres, donde la gente colgaba en una página web fotos de eventos. Así fue como nació en 2003 Flash2Flash, donde comenzaron a trabajar con discotecas de Ibiza, isla en la que Colmenares vive los fines de semana, y colaborar en fiestas. “Realizábamos un evento, hacíamos las fotos y luego la gente se buscaba en la web y podía comprar la imagen”, recuerda. La iniciativa gustó a empresas como Coca-Cola, BMW o Telefónica, deseosas de mantener un contacto online con los clientes.

Una década más tarde, compagina esta actividad con otra pionera en España, como es Wishbuuk, que utiliza el poder de la recomendación social para que sean los usuarios los que lleven los productos de las marcas a las redes sociales. Se trata de una herramienta por la cual las marcas están consiguiendo un incremento en el número de seguidores a través de Facebook.

El objetivo está en convertir a estos seguidores en clientes. Es aquí donde se plantea el gran reto de la compañía, que precisamente se financia por tres vías:por usuario, por usuario con datos y por usuario con compra. En el comercio electrónico, advierte, que todavía queda mucho camino por recorrer. “Wishbuuk es un proyecto ambicioso, que compite con otras plataformas como Pinterest. En estos momentos, el 30% de la gente acaba comprando, pero debemos redefinir el tráfico cualificado, que tiene un componente emocional”, señala Colmenares.

El 90%de los usuarios son mujeres. La plataforma defiende que sea el propio usuario el que añada los artículos que desee. “Pero también han sido las grandes marcas, como por ejemplo El Corte Inglés, Tous o Benetton, las que han descubierto que están ante una oportunidad, y se han asociado a nosotros para integrar en sus ecommerce un botón para que los usuarios puedan añadir a su lista, de forma sencilla, sus artículos preferidos desde estas tiendas online”, explica este empresario.

Por otro lado, Wishbuuk ha puesto de manifiesto la necesidad de las marcas de analizar cómo son percibidas por sus posibles clientes, y sobre todo la relación que establecen con ellos, en función del entorno en el que lo hacen. “Si la marca trata de invadir un espacio privado se produce un rechazo por parte del usuario, por lo que tienen que ser muy cautelosos en cuanto a la manera de relacionarse con un posible cliente”, prosigue Colmenares, que trabaja siempre a pie de calle, tomando el pulso a lo que acontece fuera de los tabiques de la empresa.

Su despacho se encuentra en la planta baja de un edificio, con acceso directo a la calle. Y procura mantener siempre, a veces a través del balcón, un diálogo con el vecindario. Yes esa realidad la que le hace mantener los pies en el suelo, y crecerse ante las dificultades. Por ejemplo, ahora necesita hacer una ronda de financiación de unos 600.000 euros, y ha desistido de hacerla en España. Busca dinero en Berlín, Londres o la India.

 

Piedras y objetos 'vintage'

Es un ejecutivo inquieto, que comunica bien sus vivencias y hace partícipe a su interlocutor de toda su curiosidad y creatividad. Dirige a una treintena de personas y asegura que si de algo peca es de desorden. “Todo lo que he conseguido se lo debo a la gente que trabaja conmigo, que a veces tiene que frenarme”, explica. El espacio en el que trabaja lo compara con un garaje, es reducido, en una oficina de la que se encaprichó, adquirió y remodeló a su gusto, ya que el local, de 350 metros cuadrados, era un antiguo almacén que llevaba más de 40 años abandonado. “Me encanta la decoración, los muebles antiguos, con historia, visitar mercadillos, el arte”. Está decorado con elementos agradables a la vista. Destacan unas lámparas de los años cincuenta o cuadros del pintor venezolano Adonay Duque.

En su mesa de trabajo tiene una reproducción de un elefante de la India, país que visita con frecuencia, unas piedras pintadas (en la fotografía) por una amiga, que le han acompañado durante muchos años y que parece que le dan suerte.

En la planta baja de la oficina, donde se ha respetado la estructura abovedada original, tiene un futbolín, donde la plantilla se relaja, pero sobre todo piensa. “Disfruto con todo lo que hago, haciendo vida de barrio, escapándome a Ibiza todas las semanas, viajando por todos los rincones del mundo, al estilo Lonely Planet, y pensando en cómo mejorar el negocio”.

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