Emprendedores

Un biorreactor de células madre ‘made in Spain’

Aglaris Cell consigue inversores gracias al premio TR35 del MIT

David Horna, fundador de Aglaris.
David Horna, fundador de Aglaris.

España ha contado y cuenta con grandes investigadores en territorio nacional y diseminados por todo el mundo. Pero el país tradicionalmente no se ha posicionado en la fabricación de los equipos con los que trabajan los científicos.

La pequeña compañía Aglaris Cell, situada en el Parque Científico de Madrid, quiere retar al mundo y demostrar que en España se puede hacer tecnología innovadora para los laboratorios gracias a la fabricación de un biorreactor para el cultivo automatizado de células madre.

Detrás del proyecto se encuentra David Horna, quien previamente cofundó la empresa Sagetis, que recibiera uno de los galardones de la Fundación Genoma España por desarrollar un material sintético sustitutivo para las vértebras.

Horna (Madrid, 1981), ingeniero químico y doctorado en Química, percibió en su trabajo en laboratorio la carencia que existe para la producción de células madre, que se producen todavía de forma casi artesanal. Por eso comenzó a diseñar un biorreactor, una máquina que puede amplificar un millón de células de tejido adiposo en 5.000 millones.

El equipo permite que de una célula de piel, por ejemplo, salga una neurona

La patente propia ha merecido el reconocimiento TR35 del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), para emprendedores menores de 35 años, lo que le ha ayudado a encontrar recursos. Acaba de cerrar una ronda de financiación internacional, con la totalidad de fondos extranjeros, liderada por un profesor de la Universidad de Oxford. “El TR35 ha hecho que se nos conozca fuera de España y que sea más fácil llegar a inversores”, reconoce Horna.

Gracias a estos recursos el primer prototipo de biorreactor se encuentra en fase de construcción, algo que realizará una empresa subsidiaria. Los futuros clientes serán hospitales, centros de investigación y compañías farmacéuticas y de biotecnología.

Actualmente, una gran parte del futuro de los avances médicos pasa por tratamientos biológicos y celulares, donde este tipo de equipos pueden ayudar a rebajar costes y aumentar la escala de producción.

Ya existen otras empresas que fabrican esta clase de máquinas, pero el investigador y empresario asegura que la suya ahorrará costes porque no utiliza la enzima tripsina como las otras “y es de mejor calidad”. De momento, cuenta con una ventaja: “Nos permite hacer reprogramación celular automática, por ejemplo, que de una célula de piel salga una neurona”.

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