Turismo

Renovación integral para atraer al turista

A la Administración se le pide reducir al mínimo los plazos de tramitación

Platja d'en Bossa, en Ibiza donde la empresa priviada invierte en regenerar y recuperar la zona.
Platja d'en Bossa, en Ibiza donde la empresa priviada invierte en regenerar y recuperar la zona.

Sol, playas y un sinfín de paisajes; una variada y rica gastronomía; una herencia histórica, cultural y artística espléndida, pero sobre todo una buena oferta hotelera, un servicio de calidad y relativamente barato en comparación con las vecinas y rivales Francia o Italia, han hecho de España uno de los destinos turísticos más atractivos del mundo. Sin embargo, esto ya no es suficiente para competir porque en el caso español, la oferta turística de algunas zonas, tanto en hoteles como en servicios complementarios, se ha ido degradando o quedando obsoleta frente a la de países emergentes y ha perdido calidad y, por tanto, competitividad.

Un paso atrás que el sector no puede permitirse. El turismo, aún golpeado por la crisis, sigue siendo clave y estratégico y de los pocos que mantienen músculo en la economía española. Representa el 10,2% del producto interior bruto (PIB) y el 11,3% de la mano de obra a pesar de la destrucción de empleo que ha sufrido y de que tiene un amplio porcentaje de empleo estacional, según datos del Ministerio de Turismo.

España es el segundo país del mundo en ingresos por turismo internacional, con 56,9 millones de dólares en 2012, por debajo de los 59,9 millones anotados un año antes, solo superado por Estados Unidos (126,6 millones), y es el cuarto en cuanto al número de entradas de turistas, con casi 58 millones de visitantes el año pasado, según el informe Panorama del turismo internacional 2013 de la Organización Mundial de Turismo (OMT).

En este contexto y para no perder liderazgo internacional, la cooperación entre las Administraciones públicas y las empresas privadas, más que necesaria, parece inevitable. Una pareja no siempre bien avenida, pero que ahora está condenada a entenderse, sobre todo, en proyectos de reconversión y modernización de destinos maduros. Las empresas del sector han reclamado una mayor desregularización y una mayor agilidad en los trámites burocráticos. En España convive un gran abanico de normas de diversa índole y pertenecientes a cuatro niveles territoriales: legislación europea, del Estado, normativa de las comunidades autónomas y las ordenanzas aprobadas por las distintas Administraciones locales, tal y como refleja el nuevo Plan Nacional e Integral de Turismo (PNIT) para los próximos tres años que presentó el Gobierno Rajoy a mediados de 2012. Uno de los objetivos de esta iniciativa es armonizar y racionalizar estas normas.

El plan tiene una dotación de 1.800 millones de euros hasta 2015. Entre otras acciones, en él se fomenta la cooperación público-privada para la recuperación de destinos. Esta apertura a la participación privada también afectará al Instituto de Turismo de España (Turespaña), responsable del marketing de la marca España en el mundo. El Gobierno ha dado luz verde para que Turespaña cuente con un nuevo consejo asesor que incluirá hasta un máximo de seis representantes del sector privado y otros cinco de la Administración. Intervendrán en las decisiones de financiación, así como en las de promoción, aunque continuarán siendo a cargo de las cuentas públicas, salvo en casos puntuales de determinados destinos en los que podrían participar económicamente los empresarios.

¿Ventajas de esta colaboración? Para la Administración, “estos acuerdos son una fuente de financiación y una herramienta para reconvertir los destinos”, explica Tomás López de la Torre, socio responsable de turismo y ocio de la consultora KPMG. “En paralelo, las empresas privadas se benefician principalmente de la facilitación y aceleración de la puesta en marcha del proyecto, agilizando los trámites de permisos y licencias necesarias”.

Para que el proyecto de reconversión sea integral “es interesante que la oferta complementaria de la zona (restaurantes, bares, ocio, etcétera) también se involucre en estos acuerdos”, apunta López de la Torre.

Meliá ha protagonizado algunos casos exitosos de cooperación, como el proyecto Calviá Beach para recuperar la playa de Magaluf en Mallorca. La propuesta del grupo hotelero para reformar y comenzar a reconvertir la zona con inversión estrictamente privada fue apoyada por el Gobierno balear y el Ayuntamiento mediante la declaración del proyecto de interés autonómico. Un paso que “ha permitido agilizar los trámites y poder abrir la primera fase del proyecto —hoteles renovados y nuevos negocios de ocio de calidad— a tiempo para la temporada alta del verano de 2012”, explica Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero delegado de la cadena. “Ya el pasado verano hemos contratado más de 300 nuevos empleados y mejorado los ingresos y la calidad del turismo que llega a la zona, gracias a cambiar su imagen”, añade.

El turismo bate récords

Los ingresos derivados del turismo internacional en destinos de todo el mundo crecieron un 4% en 2012 hasta alcanzar la cifra récord de 1,075 billones de dólares (837.000 millones de euros), según el último Barómetro del Turismo Mundial de la OMT. Este crecimiento es igual al incremento de las llegadas de turistas internacionales, que llegaron a 1.035 millones en 2012. Si tenemos en cuenta otros 219.000 millones de dólares en ingresos derivados del transporte internacional de pasajeros, el valor total de las exportaciones generadas por el turismo internacional se elevó el año pasado a 1,3 billones de dólares.

Entre los destinos de economías emergentes, los que registraron un mayor crecimiento fueron Tailandia (25%), India (22%), Polonia (13%), Sudáfrica (18%), Egipto (14%), Vietnam (18%) y Ucrania (13%).

La iniciativa privada mejorará zonas de Ibiza y Mallorca y generará empleo

El Ayuntamiento y el Govern se han involucrado mucho en reforzar áreas como la limpieza, el saneamiento de las zonas urbanas más saturadas y la seguridad ciudadana. Uno de los factores que más perjudican la calidad e imagen de Magaluf es la alta tasa de prostitución, asociada a una pequeña delincuencia o a la presencia de trileros. Además, el Ayuntamiento comenzará este año la peatonalización de un bulevar que une la primera y segunda línea de playa para homogeneizar y mejorar la imagen y la calidad de servicios.

El Grupo Empresas Matutes también anunció a principios de año que invertirá 300 millones de euros en la regeneración y recuperación de la zona en torno a Platja d’en Bossa en Ibiza. Según fuentes de la compañía, el objetivo del proyecto, de financiación totalmente privada y pendiente de trámites y licencias, es “convertir a Platja d’en Bossa en un referente turístico de calidad en el Mediterráneo y dar continuidad a un innovador modelo iniciado con las reformas” de sus establecimientos en primera línea de costa: el Grand Palladium Palace Ibiza Resort & Spa, reconvertido en un cinco estrellas; el Ushuaïa Ibiza Beach Hotel y el Ushuaïa Tower.

El plan de recuperación de la playa d’en Bossa pretende también favorecer la desestacionalización turística de la isla hacia una nueva oferta complementaria y equilibrada, en la que cada vez tiene más peso la creciente demanda de un segmento de visitante de mayor poder adquisitivo, un nuevo perfil de viajero, que podría aupar a la isla a convertirse en un destino de turismo de calidad.

“Ha llegado el momento de reconvertir las zonas turísticas maduras, de buscar productos modernos y de ajustarse a los deseos de la gente”, señalaba el presidente del grupo, Abel Matutes Juan, durante la presentación del plan de excelencia. “El proyecto supondrá además un efecto dinamizador en la economía de la isla, multiplicando la inversión y beneficiando a los pequeños y medianos empresarios ibicencos”, destacaba.

Las fases de ejecución del proyecto se desarrollarán durante los próximos seis años. Incluye una amplia zona de tiendas, una zona empresarial, un aparcamiento, espacios ajardinados y deportivos, así como alternativas de ocio seguro para familias. Además, se crearán 50.000 metros cuadrados de viario público que actualmente no existe, 56.400 metros cuadrados de áreas verdes y 135.000 espacios públicos. El grupo reconvertirá el Fiesta Hotel Playa d’en Bossa, dotado con 181 habitaciones de lujo, en un símbolo de este nuevo perfil turístico de Ibiza. El plan contempla la construcción de un campo de golf de 18 hoyos y uso público, campo de prácticas y una escuela de golf.

La resolución de trámites, permisos y licencias suele ser engorrosa y a menudo demasiado larga, por las múltiples normas y regulaciones que inciden sobre el sector, se quejan fuentes empresariales. “Establecer un margen temporal es complejo, ya que depende sobre todo de la envergadura del proyecto”, explica López de la Torre, quien cree que se deberían impulsar acuerdos a largo plazo para impedir que se inicie “el círculo nocivo de obsolescencia de los destinos”.

Hay que tener en cuenta que “el turismo de sol y playa en España despegó en los años sesenta” y, por tanto, habrá más destinos maduros por reconvertir. En palabras del ministro de Industria, José Manuel Soria, “durante 45 años, España ha desarrollado el sector del turismo de manera exitosa, pero mientras hay lugares que están modernizados y al día, hay otros que se han quedado obsoletos y hay que impulsar su cambio”, para lo cual se han puesto en marcha líneas de crédito para la renovación de infraestructuras.

Hasta 2011 estas facilidades se concedían a proyectos que suponían mejoras en el ámbito de la sostenibilidad medioambiental, especialmente aquellas focalizadas en eficiencia energética, ahorro de agua y energía e implantación de nuevas tecnologías, según se recoge en el Plan de Turismo, lo que excluía a algunos proyectos de la financiación. La restricción crediticia que atraviesa el país ha obligado al Gobierno a redefinir los anteriores planes y sustituirlos por nuevas líneas de crédito para empresas turísticas, ofreciendo financiación a tipos muy similares a los del mercado, pero eliminando la limitación de inversiones financiables a aquellas que suponen mejoras tecnológicas o medioambientales.

Además, apunta Escarrer, la duración de los trámites depende de varios factores. Por una parte estaría “la voluntad y claridad de la iniciativa privada, su capacidad para financiarla o conseguir la financiación, para buscar socios inversores y que traigan nuevas marcas de prestigio, comerciales, moda, ocio, etcétera, a la zona”. Y por otra, “el compromiso real y efectivo de las Administraciones públicas con el proyecto, plasmado en modificaciones legales o reglamentarias que deben hacerse con la mayor agilidad y consenso posible para reducir al mínimo los plazos de tramitación”. El consenso social que se logre es otro factor que influye en el tiempo de gestación de estos proyectos.

Meliá acaba de firmar un convenio con el Ayuntamiento de Santa Eulalia, en Ibiza, por el cual cede al municipio unos terrenos de titularidad del grupo adyacentes a un acueducto romano para incrementar la protección del patrimonio histórico, y a cambio obtiene el compromiso del municipio de apoyar e impulsar la mejora de la oferta que la cadena hotelera va a acometer.

Las mejoras que se pueden conseguir en infraestructuras turísticas, espacios verdes o zonas de ocio son notables. Pero si estas mejoras forman parte de un plan de renovación integral, podrían aumentar la competitividad del destino turístico y recuperar posiciones en mercados nacionales e internacionales que dejaron de acudir por la obsolescencia de determinadas zonas. Cabe destacar otros beneficios que se generarían, como el incremento del gasto turístico, aumento del ingreso por habitación disponible, mayor diversificación de mercados y minimización de la estacionalidad, entre muchos otros.

Un estudio de la OMT sobre previsiones a largo plazo y análisis de tendencias futuras del turismo calcula que el número de llegadas de turistas internacionales en el mundo crecerá un 3,3% al año de media entre 2010 y 2030. Este porcentaje representa alrededor de 43 millones más de llegadas de turistas internacionales cada año, lo cual llevaría a alcanzar un total de 1.800 millones de llegadas en 2030. En el pasado, los destinos de economías emergentes tuvieron un crecimiento más rápido que los de las economías avanzadas, y la tendencia probablemente se mantendrá en el futuro.

La previsión apunta a que, entre 2010 y 2030, las llegadas a economías emergentes crecerán a un ritmo del 4,4% al año, es decir, el doble que el de las economías avanzadas (2,2% al año). En consecuencia, la cuota de mercado de las economías emergentes ha aumentado del 30% en 1980 al 47% en 2011 y se prevé que alcance el 57% en 2030, lo que equivale a más de mil millones de llegadas de turistas internacionales.

Durante las últimas seis décadas, el turismo ha experimentado una continua expansión y diversificación, convirtiéndose en uno de los sectores económicos de mayor envergadura y crecimiento del mundo, según datos de la OMT, que advierte que han surgido muchos nuevos destinos que están poniendo en jaque a los tradicionales de Europa y América del Norte.

Si España quiere consolidar su posición de liderazgo en cuanto a número de visitas y mejorar su competitividad, habrá que hacer, como dice el ministro Soria, algunas cosas “para que lo que ha sido una historia de éxito para nuestro país siga siéndolo

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