La desinversión refuerza al rival Veolia

FCC rearmará sus servicios en Latinoamérica tras vender Proactiva

Vendió ayer el 50% de la filial de servicios por 150 millones

La desinversión, para atajar deuda, arroja una plusvalía antes de impuestos de 81 millones

Empleado de Proactiva en Brasil.
Empleado de Proactiva en Brasil.

Llevaba meses con el cartel de venta y ayer se cumplió el final esperado: la francesa Veolia ejercitó el derecho de tanteo sobre el 50% de Proactiva que tenía en sus manos el otro socio en el capital, la española FCC. Esta ha cerrado la desinversión en 150 millones y con una plusvalía antes de impuestos de 81 millones. Una entrada de caja que, según apuntan desde la empresa, será dirigida a reducir deuda.

Proactiva, especializada en la gestión del ciclo del agua (40% de los ingresos) y en el tratamiento de residuos (60%), es uno de los negocios que FCC había señalado como disponible para la venta en su plan estratégico, con el que se busca reducir la deuda del grupo en 2.700 millones. Compartida desde su nacimiento en 1999 por FCC y Veolia, Proactiva estuvo años prácticamente latente, especialmente tras la salida de Veolia de FCC con la venta del 25,7% en 2004 a Esther Koplowitz. Ha sido en los últimos cinco ejercicios cuando la firma se ha subido a la creciente demanda de servicios en Latinoamérica. Proactiva crece un 15% anual en ventas desde 2008.

Las cifras clave hablan de una facturación de 540 millones en 2012, un ebitda de 95 millones, un beneficio neto de 14 millones y una deuda de 118 millones. FCC la contabilizaba por puesta en equivalencia, con lo que se apuntó siete millones de beneficio en 2012.

La salida supone perder posiciones en el mercado suramericano de los servicios, aún por madurar. La operación responde a la necesidad de fondos de FCC, a que la posición en Proactiva no era de control y a las posibilidades del grupo que dirigen Esther Alcocer y Juan Béjar de recuperar terreno con FCC Servicios y Aqualia allí donde la compañía tiene ya presencia con la división de construcción.

Fuentes del sector esperan una explosión de los servicios en países como Brasil, México, Venezuela Chile o Colombia, donde la presencia española sigue siendo tímida. El tirón viene de la necesidad de externalizar servicios no estratégicos entre las industrias del petróleo, química, gas, minería y alimentación, además de la disposición hacia una mejor gestión de los residuos de las mayores ciudades.

De momento, Veolia Environnement, uno de los principales rivales de FCC en el mercado internacional de los servicios se queda con las operaciones de Proactiva en Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. La compañía roza los 12.000 empleados y atiende a cerca de 45 millones de personas al otro lado del Atlántico. Sus contratos afectan a ciudades como Ciudad de México, Aguas Calientes y Querétaro, en México, la argentina Buenos Aires, Lima en Perú, las brasileñas Porto Belo y Florianópolis y la capital chilena de Santiago.

El cierre de la operación, intermediada por el BBVA, está previsto para finales de 2013. Se trata de una de las tres mayores adquisiciones en el sector de los residuos y el agua en la última década en América Latina.

A la espera de complejas operaciones

El avance en el plan de desinversiones de FCC ha llegado días después de que la filial austriaca Alpine anunciara nuevos problemas en su intención de reestructurar y atajar su deuda. La constructora centroeuropea reconoció que su intención de vender activos –Alpine Energie, Hazet y la división especializada en construcción subterránea– acumula retrasos, por lo que se especuló con la necesidad de un crédito puente o de nuevas aportaciones de su propietario español. Desde Alpine se afirmó que la empresa tiene capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras. Ayer mismo materializó el pago de intereses de una remesa de bonos.

Al margen del intento de devolver Alpine al camino de la rentabilidad, y una vez traspasado el paquete en Proactiva, FCC tiene en el escaparate las participaciones en la inmobiliaria Realia, la concesionaria de infraestructuras Globalvía o los parques eólicos y plantas solares de FCC Energía. Esta última operación –al igual que desinversiones de ACS o la búsqueda de socios por parte de Acciona Energía– se encuentra afectada por la incertidumbre regulatoria en el mercado español de las renovables, donde se espera una nueva reforma para finales de este mes.

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