Alega contra el rescate de la concesión

Sacyr ofrece un pacto al Gobierno murciano para abrir el aeropuerto de Corvera

Aeronave de verificación en vuelo en el aeropuerto murciano de Corvera, en el verano de 2012.
Aeronave de verificación en vuelo en el aeropuerto murciano de Corvera, en el verano de 2012. EFE

Aeromur ha reclamado a Obras Públicas de la Región de Murcia el freno al expediente de rescisión de la concesión del aeropuerto de Corvera, cuyas obras terminaron en enero de 2012 sin que se haya podido abrir al público en este año y medio. El proceso de anulación del contrato de explotación fue iniciado por el Gobierno de Ramón Luis Valcárcel el pasado 20 de mayo, pero la concesionaria asegura no poder defenderse al no haber tenido acceso a la totalidad del expediente administrativo. Un argumento que podría dar tiempo a Aeromur para fraguar un pacto con la Administración murciana que permita estrenar Corvera y dar viabilidad a sus operaciones.

La salida más rápida y menos costosa, a juicio de la compañía, es que el Gobierno regional acuda a una ampliación de capital con seis millones. Se trata de la cantidad mínima requerida para arrancar operaciones.

Con Corvera ya en marcha, Aeromur pediría a la Administración murciana soluciones de viabilidad como son los préstamos participativos. Con ellos compensaría sobrecostes financiero y de operación, no previstos en el contrato de concesión, así como ingresos por debajo de las estimaciones a causa del menor tráfico aéreo por la crisis económica. Esa ayuda, que Aeromur tendría en los primeros años de actividad, sería devuelta durante el plazo de explotación. A cambio, los accionistas privados dicen estar dispuestos a rebajar sus expectativas de rentabilidad del capital.

Aeromur ha reclamado en dos ocasiones (junio de 2009 y junio de 2012) la estabilización económica de la concesión, a lo que la Administración regional, propietaria de Corvera, se ha negado alegando que no puede equilibrar una infraestructura que no ha comenzado a operar.

Problemas para arrancar

La empresa que ha sufragado la construcción y que debe operar el aeropuerto durante 40 años, en la que Sacyr cuenta con el 60,7% del capital, desglosa toda una serie de argumentos en sus alegaciones por los que ha sido imposible lanzar el aeropuerto. Todos ellos imputables a la crisis, la incertidumbre creada por la caída del tráfico aéreo, los retrasos en la obtención de permisos y la negación del equilibrio económico-financiero a pesar de que las condiciones del contrato han ido variando a lo largo de la construcción del segundo aeropuerto murciano.

Aeromur deja claro en todo momento que su intención es seguir al frente de la nueva infraestructura, por cuya construcción arrastra una deuda de 198 millones. La firma alega que sus accionistas (Sacyr, Grupo Fuertes, Cementos La Cruz, Banco Mare Nostrum, Sabadell, Inprisma y Montoro e Hijos) han hecho esfuerzos para sacar adelante el proyecto. Como ejemplo recuerda que las aportaciones de capital de los partícipes han alcanzado los 49 millones, frente a los 18,5 millones a que se veían obligados en función del pliego del concurso.

Sin crédito bancario y con costes adicionales

Ante el retraso en la apertura y la certeza de que Corvera no es viable, con unos gastos de 22 millones al año, la banca que aportó crédito en 2010 para las obras ha cerrado el grifo. El préstamo fue avalado por el Gobierno murciano con 200 millones. Por entonces, Murcia reconoció que el riesgo de la crisis impedía a Aeromur firmar el préstamo. De momento, el sindicato de bancos ha bloqueado el crédito, del que quedaban 18 millones por disponer.

Los acreedores urgen que se fije un plazo de puesta en servicio, el restablecimiento del equilibrio económico de la concesión y una ampliación del aval para expropiaciones.

La concesionaria viene pidiendo ayuda al Gobierno ante un cambio de escenario económico y operativo “que impide la viabilidad del aeropuerto”. Aeromur fue designado en 2009 gestor aeroportuario debido a cambios en la normativa aeronáutica. Esto implica costes adicionales de dos millones anuales. Al mismo tiempo, la caída del rating de Murcia ha encarecido la financiación.

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