A fondo

Mensajes para restaurar el optimismo en ACS

Florentino Pérez afronta hoy una junta de accionistas atípica para lo que viene siendo la tónica general en ACS. La empresa perdió 1.926 millones en 2012 y hoy toca hacer balance sobre el que quedará como annus horríbilis en la historia de la compañía. Pero la reunión de accionistas también es foro para intentar crear un ambiente de confianza e ilusionar, y el presidente de ACS no va a dejar pasar la oportunidad para lanzar un ramillete de mensajes en ese sentido.

La constructora, con casi 40.000 millones de facturación, sigue pujando con los conglomerados estatales chinos por el liderazgo mundial del negocio de las infraestructuras. Y parece haber encarrilado las crisis que en 2011 y 2012 afectaron a Hochtief y Leighton, respectivamente. Con Marcelino Fernández Verdes al frente de la primera y los recientes relevos en la cúpula de la australiana, ACS tiene vía libre para implementar sus sistemas de control de riesgos para evitar proyectos deficitarios, hacer caja con activos no estratégicos y buscar sinergias que repercutan en un alza del rendimiento de Hochtief. Uno de los empeños a corto plazo es el de integrar las filiales Turner y Flatiron en Estados Unidos, sumando sus fuerzas de cara a los mayores proyectos de Norteamérica y simplificando sus estructuras de mando y administración.

El naufragio de las cuentas en 2012 se debió principalmente a la venta del 12% de Iberdrola, un ejercicio estrictamente necesario para rebajar endeudamiento, pero que cargó a ACS de pérdidas netas de 1.312 millones. Esta se vio forzada, además, a hacer un test de deterioro de la participación restante por un valor de 1.308 millones.

Pérez deberá explicará su plan para recuperar lo perdido por la evolución bursátil de Iberdrola, a través de un call spread que pretende aprovechar una hipotética revalorización de la eléctrica hasta 2015.

Al lastre del saneamiento por la eléctrica se sumaron provisiones que en el pasado ejercicio sumaron 333 millones, principalmente por el deterioro del valor de los activos de renovables, afectados por las reformas energéticas llevadas a cabo por el Gobierno. No sería extraño que el presidente de ACS lanzara un mensaje al Gobierno respecto a la necesidad de estabilidad regulatoria en materia energética y estímulos en la inversión pública.

Antes de extraordinarios por la venta del 10,3% de Abertis y del 23,5% de Clece, el beneficio recurrente fue de 705 millones, con un 10% de caída que la compañía explica por una menor contribución de las áreas de Construcción y Medio Ambiente. Pero el resultado neto de casi 2.000 millones en negativo puso en jaque hasta los dividendos.

En esta última parcela, la de la remuneración al accionista, el grupo canceló el tradicional pago a cuenta que suele desembolsar en febrero, pero lleva a la junta de hoy un dividendo de 1,15 euros brutos por título a través del sistema de scrip dividend (el accionista elige entre acciones o efectivo). La cifra es un 41% inferior a los 1,968 euros por acción repartidos en 2012 con cargo a 2011.

Como logro, Florentino Pérez puede sacar pecho esta mañana por haber reducido la deuda un 47%, hasta los 4.952 millones al cierre de 2012. Y a buen seguro que uno de sus compromisos será situarla por debajo de los 3.000 millones en este 2013. De momento, se acaban de colocar los aeropuertos de Hochtief (1.100 millones) y en los últimos días de marzo fue traspasado el 70% de la filial de telecos de Leighton (unos 500 millones de euros). Se trata de hacer caja para seguir invirtiendo en negocios estratégicos y de reducir la citada deuda.

En definitiva, ACS volverá a trasladar hoy a los accionistas que todos sus esfuerzos están puestos en la actividad de construcción. En ese negocio, sus marcas operan con importante presencia en los cinco continentes, aportando el 85% de la facturación total del grupo y el 83% de la cartera.

 

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