El 99,5% de los clientes afectados se adhirió a la oferta planteada en 2012

CaixaBank busca soluciones a medida para sus últimos preferentistas

La entidad atiende al importe de la operación y las circunstancias del cliente

En casos excepcionales lleva a devolver el 100% de lo invertido

Logotipo de CaixaBank en lo alto de la sede principal del grupo financiero, en Barcelona. Ampliar foto
Logotipo de CaixaBank en lo alto de la sede principal del grupo financiero, en Barcelona. REUTERS

CaixaBank quiere poner el punto y final a los problemas generados por la venta de participaciones preferentes. La entidad financiera resolvió la mayoría de casos en 2012, con una oferta de canje que aceptó un total del 99,5% de los inversores afectados. Ahora, el grupo está ofreciendo “trajes a medida” para los últimos clientes con preferentes.

CaixaBank ha puesto en marcha una solución definitiva para los preferentistas que no se acogieron a la propuesta de canje ejecutada a comienzos del pasado 2012. El asunto se ha convertido en una cuestión prioritaria para el presidente del grupo, Isidro Fainé, y su equipo, que quieren cerrar de una vez por todas una cuestión que ha provocado críticas y malestar entre la clientela.

La vía elegida para abordar este asunto es que la entidad financiera está ofreciendo soluciones específicas para cada caso, atendiendo a la cuantía de la inversión, las necesidades concretas del cliente y las posibles deficiencias en la comercialización del producto. En la mejor de las situaciones, y en casos muy aislados, el preferentista puede llegar a cobrar el 100% de lo invertido.

Esperar si se acudió al primer canje

P. M. S. / M. M. M.

Los dueños de las participaciones preferentes de La Caixa vendidas en 2009, 1999 y 2000 que acudieron al canje voluntario que CaixaBank propuso a finales de 2011 registran minusvalías latentes, pese a las mejoras que la entidad ha llevado a cabo para mitigarlas.

Las condiciones iniciales incluían que la metamorfosis en acciones del 50% del importe destinado a los convertibles se ejecutaría a finales de junio de 2012 y el otro 50%, en junio de este año. Pero en mayo del año pasado CaixaBank suprimió la primera conversión y amplió la fecha de la conversión definitiva en acciones a junio de 2015. Subió además el interés de los convertibles al 7% anual desde el 6,5%.

Los clientes que acudieron a la propuesta registran minusvalías de alrededor del 20% de su inversión en convertibles: la acción cotiza en el entorno a 2,9 euros, cuando el precio de canje es de 3,7 euros. Por su parte, la deuda subordinada que vence en 2022 y, que representa el 70% de la inversión de quienes acudieron al canje, cotiza en el mercado Send de renta fija al 93% o al 99% de su nominal; es decir, con minusvalías de entre el 1% y el 7%.

Los expertos recomiendan esperar si no se necesita liquidez, pues las rentabilidades de los bonos convertibles y de los subordinados son muy superiores a las que se pueden obtener en un depósito. CaixaBank permite canjear los convertibles semestralmente. La próxima ventana será el 30 de junio. Eso sí, el dueño perderá o ganará dinero en función del precio en Bolsa de CaixaBank.

“En las oficinas se habla con las personas afectadas, y se ve cuáles son sus necesidades específicas. En algunos casos, si lo que buscan es liquidez, se les ofrece un crédito blando”, explican desde CaixaBank.

El número de beneficiarios de estas soluciones a medida está siendo muy reducido. La entidad financiera con sede en Barcelona propuso a finales de 2011 un canje que fue aceptado por el 98,41% de los afectados, en un primer momento. Tras incorporar algunas mejoras, el porcentaje de aceptación se elevó al 99,48%. Por lo tanto, tan sólo un 0,52% de los afectados puede aspirar a la confección de este traje a la medida.

El volumen de participaciones preferentes que había emitido La Caixa –convertida ahora en CaixaBank– fue elevado. El acuerdo de canje, anunciado en el mes de diciembre de 2011, conllevaba la emisión de títulos por 4.897 millones de euros con los que compensar a los más de 170.000 clientes que se habían visto atrapados al invertir su dinero en un producto con escasa liquidez.

La propuesta consistió en cambiar el 70% de las cantidades invertidas por bonos subordinados –con un vencimiento a 10 años– y el 30% restante por bonos convertibles en acciones. El primero de estos productos ofrecía un cupón anual del 6,5% y el segundo un cupón de entre el 4% y el 5% (en función de la antigüedad de la emisión de preferentes).

Los directores de oficina de la red de La Caixa recomendaron a los clientes afectados que aceptaran el acuerdo ofrecido: para los necesitados de fondos se les ofrecía la posibilidad de obtener títulos más fáciles de vender que las participaciones preferentes y, a quienes no tenían esa urgencia, se les ofrecía la posibilidad de mantener una inversión con unas rentabilidades generosas.

Desde la entidad financiera recalcan que es una prioridad tratar de zanjar hasta el último de los casos, aunque en ocasiones se encuentran con serias dificultades, con personas ilocalizables e incluso con clientes que prefieren seguir manteniendo las preferentes. “Estamos dando un tratamiento muy personalizado a todos los clientes afectados, intentando que nadie salga perjudicado”, resaltan las fuentes consultadas en CaixaBank.

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