Tercer curso seguido en pérdidas

La dueña de la central de Fukushima perdió 5.378 millones en 2012

La cifra de pérdidas es, eso sí, ligeramente inferior a los 781.600 millones de yenes (6.134 millones de euros) que perdió en el ejercicio 2011. Al margen del ingente desembolso para desmantelar la central, operación que llevará unas cuatro décadas, la empresa atribuyó los datos negativos al incremento en los costes para generar electricidad mediante combustibles fósiles tras la detención de todos sus reactores nucleares a raíz del accidente de 2011.

“A pesar de los importantes esfuerzos de reducción de costes”, explicó la empresa en un comunicado, “los gastos ordinarios aumentaron un 9,7% con respecto al año fiscal anterior hasta los 6.364,7 millones de yenes (unos 50 millones de euros)”.

El incremento responde “al aumento en el uso de combustibles para centrales térmicas provocado por la parada de todas las centrales nucleares, así como al aumento de los costes del combustible ligado a la depreciación del yen”, según TEPCO.

Tras el accidente en la central de Fukushima, provocado por el terremoto y tsunami que devastó el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011, solo dos de los más de 50 reactores nucleares con que cuenta el archipiélago permanecen operativos.

La mayor eléctrica de Japón registró también una pérdida operativa de 221.990 millones de yenes (1.743 millones de euros), por debajo de los 272.510 millones de yenes (2.139 millones de euros) de pérdida del curso 2011.

Sus ingresos por venta aumentaron un 11,7% hasta los 5,98 billones de yenes (46.955 millones de euros), en parte gracias a que la empresa, que suministra electricidad a una región donde viven unos 35 millones de personas, subió el pasado año las tarifas de la luz a grandes y pequeños consumidores.

La empresa no publicó previsiones para el próximo ejercicio ante la incertidumbre que rodea al sector en Japón, mientras que los expertos consideran difícil que retorne a beneficios en 2013, tal y como pretende el plan de reestructuración a 10 años.

El plan fue concebido después de que TEPCO recibiera el año pasado una inyección de unos 10.000 millones de euros de dinero público para evitar su bancarrota, a cambio de que el Gobierno nipón controle más del 50 por ciento de los derechos de voto de la compañía y participe en su gestión.

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