La CE cree que su veredicto facilitaría el acceso al crédito

Bruselas impulsa que las pymes usen las agencias de calificacion

Las pymes deberán someterse periódicamente a chequeos para medir su salud financiera

Un informe positivo les evitará los largos trámites hasta que le aprueben un crédito

El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier.
El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier.

Las pequeñas y medianas empresas europeas deberían someterse a chequeos periódicos de su salud financiera para acceder con más facilidad a los mercados de capital, según el informe anual sobre estabilidad financiera publicado ayer por la Comisión Europea.

El documento, elaborado por el departamento de Michael Barnier, comisario europeo de Mercado Interior, reconoce que la crisis financiera ha agravado las dificultades de las pymes (compañías de hasta 250 empleados) para acceder al crédito.

Pero añade que ese tipo de empresas ya padecía en Europa un problema endémico de financiación, provocado en gran parte por la falta de información sobre su modelo de negocio o su nivel de solvencia. Y concluye que las agencias de calificación “pueden jugar un papel crucial en su desarrollo y crecimiento”.

No se trata de remitirlas a una de las tres grandes agencias de rating (S&P, Moody’s o Fitch), cuyas tarifas probablemente no podrían permitirse. Pero en Europa operan numerosas agencias especializadas en información empresarial (también llamada scoring) que ya evalúan el nivel de solvencia de empresas de todos los tamaños.

Bruselas quiere impulsar ese tipo de evaluación, muy difundida en EE UU. El informe de Barnier se plantea incluso regular su actividad, para establecer unos estándares mínimos de calidad en toda la Unión Europea.

Las autoridades comunitarias ya han iniciado consultas con el sector a través de un cuestionario remitido a 13 de ellas en 10 países (en España, a Axesor e Informa D&B), que copan el 80% del mercado. Y, según Bruselas, todas confirman que su área de negocio tiene un importante potencial entre las pymes europeas.

Los datos recabados muestran que al menos el 25% de las empresas europeas no se someten a ningún tipo de evaluación externa, un porcentaje que se triplica en el caso de autónomos. Y cuando recurren a una agencia de valoración, se limitan a solicitar un análisis estadístico o matemático, sin ningún juicio pormenorizado.

Impotencia del BCE

El informe de Barnier sirvió de base para la conferencia organizada ayer en Bruselas por la CE y el Banco Central Europea para analizar la reforma del sector financiero y su proceso de integración.

La jornada se dedicó en gran parte a los problemas de fragmentación de la zona euro, que están dejando a las empresas de algunos países (entre ellos España) sin acceso a la financiación o un acceso a un coste mucho más elevado que el de sus rivales franceses o alemanes.

El BCE estudia desde hace meses opciones para lograr que el crédito llegue hasta unas pymes. Pero Fráncfort no da con la fórmula asegura que las entidades financieras no muestran demasiado interés con ninguna de sus iniciativas para inyectar liquidez en la economía real.

El problema, según Bruselas, es que el 85% de la financiación de las empresas europeas depende de la banca, frente al 53% en EE UU. Y esa elevada dependencia, según la CE, se debe gen gran parte a la diferente cultura de transparencia a ambos lados del Atlántico. Sin información contrastada sobre su situación financiera, las empresas europeas no pueden buscar canales alternativos de financiación.

España también baraja utilizar a las nacionalizadas

El Ejecutivo que preside Mariano Rajoy anda enfrascado desde hacer varios meses en elaborar estrategias para aportar oxígeno financiero a las pequeñas y medianas empresas. Una de ellas, sugerida durante la última reunión del Eurogrupo en Dublín, es recurrir a la banca recién nacionalizada para estimular la economía española. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha optado por esa vía tras constatar que las empresas españolas compiten en desigualdad de condiciones con sus rivales europeas por falta de crédito.

Fuentes gubernamentales aseguran que el nuevo polo de financiación pública se construirá en torno a Bankia se encargará de cubrir las lagunas de financiación que está dejando la banca comercial en España, bien porque necesita elevar sus ratios de capital o porque no desea asumir ningún riesgo de incremento de la morosidad.

El holding, en el que se integrarán, sin llegar a fusionarse, el resto de entidades financieras nacionalizadas, evoca la figura de Argentaria. Y según fuentes gubernamentales, ya ha comenzado su tarea. Las mismas fuentes apuntan como prueba el hecho de que Bankia ha empezado a arañar cuota de mercado en la cartera de créditos a las pequeñas y medianas empresas.

La segunda posibilidad es la creación de un mercado de bonos y pagarés para pymes, con el que comenzar a abrir brecha en una tarea que en España monopoliza la banca y que ahora está en dique seco. El objetivo de esta propuesta, aún en la fase inicial, es que este mercado esté listo antes de verano y que sea capaz de mover en torno a 1.000 millones de euros. Sin embargo todo apunta a que tardará mucho más tiempo en ver la luz por el escepticismo que despierta entre los agentes del mercado.

 

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