Prejubilará este ejercicio a 1.600 empleados con un coste de 400 millones

Santander pisa el acelerador. Cerrará 500 oficinas este año

El banco adelanta en dos años sus planes de ajuste

Solo esperan unas 200 bajas voluntarias

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Esa puede ser una máxima del Grupo Santander. Cada día tiene su afán, una frase adjudicada a Emilio Botín, pero más por costumbre que porque verdaderamente fuese el primero en pronunciarla, es otra. Santander, como el resto de los grupos financieros españoles, también ha tenido que hacer sus ajustes. Y en ello está. Eso sí, este grupo junto es uno de los pocos que no ha recibido ayudas públicas ni de forma directa ni indirecta por la compra de una entidad intervenida, razón por la que su reestructuración la está realizando a pulmón.

La contracción del negocio financiero ha llevado a este grupo a fusionar la red Santander con Banesto, algo impensable hace tan solo un año. Pero ya que la decisión está aprobada y ratificada, ¿pues que mejor que hacerlo lo antes posible?.

El plan de ajuste, que supone el cierre de 700 oficinas entre las de Santander y Banesto, estaba previsto inicialmente que se realizará en tres años y si se podía, que se puede en dos. Pero ahora, el grupo ha decidido acelerar el proceso. El grueso de este plan se llevará a cabo a lo largo de este año. ¿Por qué?, porque es mejor hacerlo cuando se sabe que se puede y hay dinero para realizar las prejubilaciones que esperar tiempos mejores que llegarán en 2014, pero ¿y si no llegan?.

Santander tiene previsto cerrar este mismo ejercicio 500 oficinas en España de las dos marcas en cuestión, aunque parece que predominarán las de la llama roja de toda la vida. El objetivo es operar en España con 4.000 sucursales. De momento, la marca de Grupo Santander luce ya en más de 1.300 sucursales de Banesto, con lo que el 80% de su red se ha adherido a la imagen tradicional del grupo, el logotipo de la llama y el nombre de la red de oficinas más grande del mundo, y todo ello en 20 días laborables. El objetivo del grupo que preside Emilio Botín es renovar la imagen de las 1.717 sucursales de Banesto en un mes y antes de que se produzca la integración jurídica de ambas entidades, prevista para el 3 de mayo.

Fuentes de la entidad explican que el acelerón en el cierre de oficinas está estrechamente relacionado con el presupuesto del grupo para el año, sobre todo para la red de España.

Aunque Santander ha preferido no dar ninguna cifra de posibles salientes del banco –lógico porque si no tendría que presentar un ERE–, los cálculos de sindicatos, expertos y de fuentes internas de la entidad, estiman que la plantilla que abandonará el grupo en España con este ajuste será de unos 3.000 empleados en tres años, periodo para el que se firmó las condiciones de salida con los sindicatos.

De momento, el gigante financiero pretende costear las prejubilaciones de este año con los 400 millones de euros que aportan las sinergias de la fusión de Santander y Banesto más Banif. El objetivo es agotar este presupuesto durante el presente año, lo que significa que se harán todas las prejubilaciones posibles hasta completar este fondo.

Cálculos de expertos aseguran que estos 400 millones de euros permitirán financiar la salida de 1.600 empleados mayores de 58 años. Hay que tener en cuenta que las prejubilaciones de Santander las costea el propio grupo.

Fuentes sindicales confirman estos cálculos al señalar que el coste medio de un trabajador de Santander que se vaya a prejubilar es de 250.000 euros.

Pese a lo que podía pensarse a priori que es un chollo, las indemnizaciones por bajas voluntarias, parece que no van a tener la aceptación que puede pensar el trabajador de otra empresa. Santander ofrece 50 días por año trabajado. Pero las bajas ni son tan incentivadas –nadie quiere irse de un grupo tan importante como Santander en estos tiempos de crisis–, ni tan voluntarias. La empresa se reserva tanto el derecho de denegar la baja a un empleado, como de elegir quien debe de irse. Así se acordó con los sindicatos.

La apertura del proceso para apuntarse a las bajas voluntarias comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de ese mes. Fuentes sindicales estiman que la empresa se dirigirá a unos 100 empleados para que abandonen la entidad, a lo que se sumarán otros 100 voluntarios a los que el banco no les dirá que no. Y no habrá más. El proceso de prejubilaciones, mientras, ya ha comenzado. De momento, han salido solo 30 empleados de servicios centrales, justo los que tenían más de 58 años. Es curioso, pero el 90% de los mayores de esta edad se concentran en la red de Santander. Solo un 10% trabajan en Banesto.

Y por cierto. Emilio Botín acudió el pasado martes al Banco de España. Ese día, el supervisor archivó el procedimiento iniciado el 28 de febrero sobre el consejero delegado, Alfredo Sáenz, y decidió abrir uno nuevo sobre el mismo asunto de acuerdo con la nueva norma que incorpora los criterios europeos. Pero fue coincidencia.

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