Crisis en un gigante pesquero

Sousa se atrinchera en Pescanova

Bancos, regulador, políticos, sindicatos y consejeros guardan distancias con Sousa

El presidente del grupo evita responder a la pregunta de si piensa dimitir

El Presidente de Pescanova Manuel Fernandez de Sousa, en la junta general de accionistas de la compañía en 2009.
El Presidente de Pescanova Manuel Fernandez de Sousa, en la junta general de accionistas de la compañía en 2009. EL PAÍS

"No se irá ni con aceite", dice una fuente financiera cercana a Manuel Fernández Sousa. "Siente Pescanova como algo suyo y no va a dimitir", comenta. El presidente de Pescanova aguanta en el sillón de la multinacional pesquera pese a la oposición abierta de miembros de su consejo de administración, la desconfianza con la que le miran algunos de sus bancos acreedores y las críticas veladas de algunos responsables políticos.

El primer ejecutivo de la compañía, hijo de uno de los fundadores del grupo –creado en 1960 por José Fernández y Valentín Paz-Andrade– afronta además la presión del regulador del mercado español, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, descontenta con los datos que aporta sobre las cuentas de 2012, y la de los accionistas minoritarios, atrapados en una empresa cotizada, en concurso, suspendida en Bolsa con un valor de 5,9 euros por acción cuando en febrero valía cerca de 18 euros por título. Y siente en el cogote la respiración inquieta de los más de 1.000 trabajadores que el grupo emplea en Galicia.

El enfrentamiento en el consejo de administración se hizo público tras la última reunión, la del 13 de marzo, cuando tras 13 horas la empresa comunicó su entrada en concurso de acreedores. Cinco consejeros, entre ellos Grupo Damm, con el 6,1%, se opusieron a la medida.

El lunes, tras conocerse que Sousa había comunicado ese mismo día a la CNMV que entre diciembre y febrero se había desprendido prácticamente de la mitad de su participación, pasando del 14,4% al 7,4%, se quebró aun más la confianza de la banca acreedora. Hasta ese día algunos de los bancos extranjeros acreedores de Pescanova (en total son 45 entidades financieras), pedían a puerta cerrada la salida de Sousa. Después del lunes hubo otros bancos españoles que también mostraron en conversaciones privadas su impresión de que Sousa no podría mantenerse más en la presidencia del grupo.

Los principales responsables políticos de Galicia y del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente no se han mojado al ser preguntados sobre su opinión a cerca de si Sousa debe dimitir o no. Pero tampoco han apoyado abiertamente su permanencia en el cargo.

Miguel Arias Cañete, ministro de Agricultura, dijo esta semana que mantiene conversaciones con el comité de empresa y con la banca acreedora para tratar de salvar a la compañía. Nada dijo sobre si en el transcurso de esa labor se ha reunido con Sousa. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dijo ayer que "no corresponde" a la Xunta hacer pronunciamientos sobre este tema. "La Justicia y la CNMV tendrán que decir lo que consideren oportuno", dijo, y añadió que Pescanova "debe restituir la confianza sin demora y con transparencia".

El mes pasado dos trabajadoras de Pescanova leyeron un comunicado en apoyo a la compañía y a sus directivos. Ahora, esas imágenes resultan algo grotescas. ¿Hubiesen leído las trabajadoras ese comunicado, el pasado 19 de marzo, si supiesen que, a partir de abril, no están aseguradas el cobro de las nóminas? El sindicato mayoritario en Pescanova, CC OO, ha mantenido hasta ahora las formas y no ha convocado movilizaciones, a pesar de que desde finales de febrero las noticias sobre la empresa han sido cada vez más alarmantes. El sábado el sindicato ha convocado a los trabajadores a una asamblea en la que se plantearán medidas. "No descartamos ningún tipo de acción", dicen ahora en CC OO. Sólo el sindicato nacionalista presente en Pescanova, CIG, tercero en representación tras CC OO y UGT ha reclamado la salida de Sousa. "La única solución para que la imagen del grupo no siga deteriorándose es cambiar a los gestores", dijeron.

Al encontrarse Pescanova en situación concursal –la declaración oficial de concurso puede durar días, semanas o incluso meses–, y a pesar de tratarse de un concurso voluntario (no instado por un acreedor), el juez designado podría decidir, en el mejor de los casos la intervención de las funciones de la administración actual de la compañía, pero también, en el peor, la suspensión de dichas facultades. A este último extremo se llega en menos ocasiones, pero dadas las sospechas que cuelgan sobre la llevanza poco ordenada de la contabilidad en Pescanova, no es nada descartable en este caso.

También la CNMV podría llegar a fozar la salida del presidente de Pescanova, si se interpretara de forma agresiva la Ley del Mercado de Valores. Para algunos expertos consultados ese extremo no tiene fundamento; otros consideran que sería posible.

Sousa, que la pasada semana conoció que accionistas minoritarios de Pescanova presentaron una querella criminal en la Audiencia Nacional en la que solicitan penas de hasta seis años de prisión para el consejo de administración, afronta también presiones latentes en el extranjero. Dado el gusto que a las expropiaciones de empresas españolas se le está cogiendo en algunas regiones latinoamericanas, es lógico temer una reacción en ese sentido contra el grupo gallego. Pescanova emplea a cerca de 8.000 personas en las filiales que controla en Argentina, Ecuador, Uruguay, Brasil, Nicaragua y Chile.

Este diario se puso en contacto el miércoles con el Ministerio de Pesca del Gobierno argentino, para conocer su posición ante la crisis de Pescanova, propietaria en Argentina de la empresa Argenova. "Seguimos atentamente el caso", dijeron. La presidenta argentina, Cristina Fernández, no perdió la ocasión de defender la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y de YPF cuando Gerardo Díaz Ferrán, anterior propietario de Aerolíneas, fue detenido en España, a principios del pasado mes de diciembre.

A través de colaboradores de Manuel Fernández Sousa este periódico ha tratado de que el presidente de la multinacional gallega responda a esta pregunta: ¿Piensa dimitir? No se ha recibido respuesta.

Confirma ventas en Ecuador

Pescanova confirmó ayer la venta de dos plantas en Ecuador por 14 millones de euros. Fuentes de la empresa confirmaron la operación, adelantada ayer por CincoDías, a Efe y Ep.

La empresa envió un comunicado en el que decía no haber vendido ninguna filial. "Ante las reiteradas informaciones publicadas en diversos medios de comunicación sobre la supuesta venta de filiales de Pescanova, la compañía quiere puntualizar y recalcar que no son ciertas", indicó ayer. "Concretamente, las informaciones referidas a la venta de Promarisco en Ecuador, no son ciertas", señaló sin matizar que sí se había procedido a la venta de parte del negocio en el país.

"Por tanto, la compañía quiere negar rotundamente que exista venta de filiales", terminaba diciendo el comunicado de Pescanova.

Durante esta semana fuentes cercanas al consejo de administración del grupo han manifestado sus sospechas sobre que Pescanova esté vendiendo filiales sin comunicarlo y sin aclarar a dónde va el dinero logrado en las operaciones. "Se está decidiendo vender filiales sin contar con el visto bueno del consejo de administración", dijeron fuentes consultadas por Ep el miércoles en Grupo Damm, segundo mayor accionista de Pescanova, con el 6,1% del capital. Damm está representado en el consejo de Pescanova por José Carceller.

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