Tres puntos claves a tener en cuenta

Diferencia entre el decreto andaluz y la reforma hipotecaria del PP

Protesta convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en Madrid.
Protesta convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en Madrid. EFE

Paralizar los desahucios

-El decreto aprobado por la Junta de Andalucía contempla la expropiación temporal de tres años de aquellos inmuebles que la banca se adjudique tras desahuciar a una familia morosa de especial vulnerabilidad, con el objetivo de que esta siga viviendo en ella.

- La reforma hipotecaria que tramita el Congreso se basa en un texto refundido del PP en el que consolida la suspensión temporal, por dos años, de los procesos de lanzamiento hipotecario sobre colectivos en riesgo de exclusión.

Colectivos vulnerables

- La Junta de Andalucía considera beneficiarios del realojo en pisos expropiados a aquellas personas cuya situación económica haya sufrido un menoscabo importante, para las que la carga hipotecaria se haya elevado 1,5 veces en los últimos años y cuyas rentas no superen tres veces el IPREM, que se sitúa en unos 532 euros mensuales.

- El PP ha delimitado como colectivos de especial vulnerabilidad a familias numerosas, monoparentales con dos hijos a cargo, con un menor de tres años, algún miembro discapacitado o dependiente, en las que el deudor esté en paro y haya agotado las prestaciones sociales o sea víctima de violencia de género. Dentro de ellos, solo se beneficiarán de la suspensión del lanzamiento los que no superen una renta similar a la marcada en Andalucía, tres veces el IPREM, y cuya carga hipotecaria haya subido en los últimos cuatro años, superando el 50% de sus ingresos.

Otras medidas clave

- Adicionalmente, la Junta de Andalucía gravará con multas de 1.000 a 9.000 euros los inmuebles vacíos de bancos, inmobiliarias y Sareb para incentivar su habitación.

- El proyecto del PP, mucho más amplio, limita los intereses de demora, mejora las condiciones de subasta del inmueble, y en general, busca reducir la deuda restante que le queda al desahuciado al perder su casa.

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