Facilita el acceso directo a cada una de las cuentas

Akrocard patenta una tarjeta que puede guarda 50 'passwords'

La compañía española ha invertido más de dos años de investigación y unos 300.000 euros en su desarrollo

Lucas Nöelle, director general de Akrocard.
Lucas Nöelle, director general de Akrocard.

Cuentas de banca electrónica, direcciones de correo, accesos a Facebook e incluso varias cuentas de Twitter... Cada vez son más las claves secretas que un particular necesita para sus rutinas habituales, de ahí que Akrocard, compañía española especializada en la fabricación de tarjetas chip, de banda magnética y con códigos de barras, decidiera ponerse manos a la obra y desarrollar una tarjeta que permite guardar “de forma segura” hasta 50 passwords distintos. Ya está en producción, en la fábrica que la compañía tiene en Vall-Llobrega (Gerona), donde trasladó su factoría en 2002 desde Barcelona. El precio al público de la tarjeta, que ha sido patentada por la compañía, es de 25 euros.

Lucas Nöelle, director general de la compañía, cuenta a CincoDías que la idea se le ocurrió hace 3 años. “Pensé en crear una tarjeta que funcione como un USB para llevar contraseñas, porque cada vez tenemos que memorizar más passwords, pero quería que fuera algo realmente seguro”. El resultado fue la tarjeta Safe Keeper Card, que incorpora un chip muy parecido al que lleva el DNI electrónico. “Va protegida con un PIN y un PUK de 9 dígitos, que es el único que puede desbloquear la tarjeta en caso de bloqueo si es robada”, subraya.

La compañía ha dedicado más de dos años de investigación y ha invertido unos 300.000 euros en su desarrollo. Nöelle destaca que la tarjeta es de contacto y, por tanto, el usuario necesita un lector para poder utilizarla. Pero su funcionamiento, advierte, es muy sencillo porque la agenda en la que caben las 50 contraseñas dan acceso directo a cada una de las cuentas al permitir hacer un auto-login.

Así, el usuario solo debe insertar su tarjeta en el ordenador y acceder de forma gratuita a un programa creado específicamente para gestionar sus claves. “Ahí únicamente tiene que introducir las webs a las que quiere acceder y las claves secretas de acceso asociadas a ellas. A partir de ese momento, solo tendrá que hacer un click sobre cada uno de esos links y accederá a directamente a sus cuentas, sean bancarias o de correo electrónico, por ejemplo, sin tener que teclear cada vez su usuario y contraseña”.

Un almacén de firmas digitales

Nöelle destaca igualmente que la nueva tarjeta tiene otras utilidades. Por un lado, tiene capacidad para guardar un archivo, que puede ser un Excel con una lista de claves también (pero sin auto-login), un testamento o cualquier documento que a la persona le interese llevar encima. Y, por otro, puede servir de almacén de firmas digitales. “Esto permite que el usuario las utilice sin problemas en cualquier ordenador, incluso en los de un cibercafé, y no solo desde el que la has solicitado, porque toda la información confidencial está alojada en el chip de la tarjeta y cuando la quitas del ordenador se desinstala automáticamente y no queda ninguna huella”. Este uso también permite que el titular de la firma digital autorice a otra persona para que haga ciertos trámites en su nombre.

Exportación a Europa y Latinoamérica

Akrocard lleva fabricando la nueva tarjeta desde mediados de febrero y ya ha vendido 15.000 a un distribuidor francés del que prefiere no dar el nombre, pues le ha pedido una exclusividad para el país galo que Lucas Nöelle está evaluando. “Nos han dicho que querrían 2,5 millones de tarjetas anuales”. El directivo cuenta que en Francia ya llevan tiempo vendiendo sus otras tarjetas y que en ese país tienen unos 10 distribuidores. “Allí no vendemos directamente a clientes finales”, añade Nöelle, que está convencido que las primeras ventas se han producido en Francia y no en España porque en ese país desde hace muchos años es casi imposible comprarse un ordenador sin lector. “Aquí es lo contrario”.

La compañía, que nació en 1996 en Barcelona, ha abierto gestiones para exportar también la tarjeta a Reino Unido y Latinoamérica y en España está en contacto con El Corte Inglés, Media Markt, Fnac y algunos distribuidores y mayoristas informáticos, “pero la venta no va tan rápida como nos gustaría por la falta de lectores, así que nos estamos planteando si la vendemos con lector”, admite el directivo, que está convencido de que hay un hueco en el mercado. Akrocard está también en trato con fabricantes de lectores para que estos vendan sus equipos con la tarjeta.

Akrocard tiene delegaciones en Madrid, Barcelona y Francia y vende directamente desde España a México, Venezuela y Santo Domingo. Cada mes produce 5,5 millones de tarjetas de plástico (la mitad con tecnología de última generación). Tiene 30 empleados y cuenta hoy con unos 3.000 clientes, entre ellos Port Aventura, Cortefiel, algunos consorcios de transporte y cadenas hoteleras. Desde hace cinco años, suministra las tarjetas del Mobile World Congress de Barcelona.

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