Telefonía

Telecuadratura del círculo

Las inversiones de las operadoras en nuevas tecnologías de comunicación chocan con un mercado en caída libre de ingresos y precios

Las operadoras de telecomunicaciones se encuentran en una situación tan paradójica que a veces parece absurda. Mientras sus instalaciones dan soporte a una de las actividades más vibrantes que el mundo haya conocido, lo relacionado con Internet en sus versiones fija y móvil (y que dispara los ingresos de Google o Amazon), los responsables de conectar todo eso, las operadoras, no paran de perder ingresos. La situación, delicada en todos los sitios, alcanza cotas de mayor gravedad en nuestro país "por la particular crisis que sufre la economía, que hunde las cifras de consumo, a lo que habría que añadir una competencia cada vez más fuerte", apunta Íñigo Polo, director de relaciones institucionales de ONO.

Al tercer trimestre de 2012, los ingresos de las operadoras españolas alcanzaron los 25.807 millones de euros, según la CMT, un 14% menos que en el mismo periodo de 2009. Ningún segmento del mercado se ha salvado. La destrucción de líneas es la tónica general, tanto en el fijo como en el móvil. Entre el tercer trimestre de 2008 y el de 2012, las líneas fijas en España cayeron de 20,4 a 19,3 millones y el tráfico fijo pasó de 50.000 a 47.000 millones de minutos. El móvil, tras crecer hasta el tercer trimestre de 2011, cuando llegó a los 55,9 millones de líneas, en septiembre del año pasado estaba en 54,4 millones.

Esto, que ya es malo, se ha agravado con una competencia que ha situado los precios en mínimos históricos. La combinación de los dos factores, menos líneas y clientes y menos facturación por unidad, ha conducido a lo inevitable, las operadoras cada vez obtienen menos dinero. Los ingresos en telefonía fija han caído un 27% desde finales de 2008, de 106,1 a 77,5 euros por cliente. Y los de móvil pospago (voz) por línea han caído de 68 a 56 euros en el último año. Y no solo. Por ejemplo, en BT, que se centra en el mercado empresarial, su vicepresidente para Iberia, Jacinto Cavestany, apunta que "en algunos contratos, para renovar, tuvimos que aplicar bajadas del 40%".

Uno de los efectos de la cruenta guerra de precios ha sido la aparición de ofertas empaquetadas con fijo, móvil y televisión bajo tarifa plana

La tendencia en el móvil se aceleró el año pasado con la entrada en vigor en junio de la portabilidad móvil en un día, impulsada por la CMT, y que "ha dado a los consumidores la posibilidad de cambiar de operadora, e irse a otra más barata, sin verse penalizados sin su línea durante días", explican en el regulador. Esto provocó, explican en la CMT, "una fuerte pérdida de clientes en las compañías tradicionales a favor de los operadores virtuales". Era la puntilla que les faltaba a los virtuales para imponerse, ya que, tras su entrada en el mercado en 2006, muchos de ellos (MasMovil, Pepephone) habían ganado la suficiente potencia de marca para empezar a despuntar en serio en 2011. Lo hicieron ofreciendo un precio más bajo, lo que conseguían al no subvencionar los terminales. En respuesta, las grande operadoras, con alguna excepción, optaron también por dejar de subvencionar los terminales. Pero sin grandes resultados hasta la fecha. Lo cierto es que al final no todos experimentarán la caída del sector del mismo modo. Algunos logran incluso crecer. Jazztel, por ejemplo, elevó sus ingresos al tercer trimestre de los 444 millones de 2010 a los 670 del año pasado, un 52% más. Ono y Orange experimentaron también modestos incrementos estos dos últimos años, un 5,7% la primera y un 4,6% la segunda.

Sin embargo, la caída de las grandes, sobre todo de las que tienen sus propias redes e invierten, es un problema. La singularidad de las telecomunicaciones, al contrario de otras industrias que reducen sus inversiones cuando les va mal, es que aquí no pueden hacerlo. "En 2011, las operadoras con red invirtieron 5.700 millones de euros en infraestructura", explica Maite Arcos, secretaria general de Redtel. Porque, pese a la crisis, los clientes siguen exigiendo más banda ancha. "Además, la inversión en redes hay que planificarla con años de antelación y no puede ir al albur de la coyuntura", explica Arcos.

¿Cuadratura del círculo para las operadoras? Sí, y muy difícil de resolver, ya que para financiar esas inversiones no tienen más remedio que elevar su endeudamiento. Una deuda que ha obligado a Telefónica a suprimir el dividendo de 2012, "una decisión muy difícil y que costó mucho adoptar", explican. Y que le ha llevado a efectuar el año pasado algunas desinversiones como la OPV de la filial alemana o la venta de Atento, que "permitieron bajar la deuda de 58.000 a 50.000 millones de euros y nos situaron en posición de despegue". Esto en un semestre. La compañía empieza también a recoger los resultados de la creación de dos filiales, Telefónica Recursos Globales y Telefónica Digital.

Uno de los efectos de esta cruenta guerra de precios ha sido la aparición de ofertas empaquetadas de fijo, móvil, ADSL y televisión bajo tarifa plana. Dominante en estos momentos, la tendencia cogió fuerza en octubre cuando Telefónica lanzó su Plan Movistar Fusión. "Lo hicimos para darle la vuelta a la tendencia del mercado en España y parar la pérdida de clientes en fijo y móvil. Les preguntamos a los clientes qué esperaban de una operadora y nos dijeron que querían calidad y bajo precio", explican en la compañía. A partir de ahí, Telefónica lanzó Fusión, con menores precios, quitó las subvenciones a los terminales y reforzó sus inversiones en calidad. "Logramos reducir las bajas de clientes y líneas a niveles históricos", aseguran.

Las demás se están apuntando, sobre todo Jazztel, que incluso empezó a ofrecer estos paquetes antes, según afirma la empresa. "Este tipo de ofertas se han venido estableciendo desde finales del tercer trimestre por parte de todas las operadoras", dice un portavoz. Pese a ello, ASTEL, que integra a las compañías a excepción de Telefónica, ha criticado el plan por tratarse de "una oferta difícilmente replicable por los operadores alternativos". Sería erróneo pensar, sin embargo, que las fuertes inversiones en marcha no se van a traducir en negocio. "Las inversiones en fibra óptica, siendo elevadas, se pueden recuperar con facilidad", explican en el sector.

Por eso, explican en la CMT, "desde finales de 2012 se está acelerando la fibra óptica hasta los hogares, una tecnología que se cobra más cara y además permite ofrecer servicios añadidos". A finales de año había ya unas 330.000 líneas de este tipo. Se espera que la cifra se dispare este año. En ONO también lo piensan, ya que, dice Íñigo Polo, "la gente demanda ahora 50 y 100 megas".