Editorial

Contra los nuevos monopolios

Al calor del vertiginoso desarrollo de la era digital e internet, y con igual rapidez, se están configurando gigantescos monopolios que, como todos los de su género, entrañan graves peligros para la libre competencia y el crecimiento. Gigantes como Google, Apple o Facebook alcanzan cuotas de dominio absoluto si la actividad estuviera bien regulada. A diferencia de los monopolios creados –y desmontados en su mayor parte– los dos siglos anteriores, los digitales no solo alcanzan nivel planetario sino que, además, se aprovechan de las importantes inversiones de compañías como las operadoras telefónicas o las creadoras de contenidos, a las que parasitan sin someterse a regulación. El presidente de Telefónica, César Alierta, acertó ayer al lanzar un aviso en el Mobile World Congress y recordar que “las reglas del mundo digital aún no están escritas”, mientras las operadoras de las que se aprovechan los nuevos monopolios sufren duras restricciones normativas, sobre todo en el mercado europeo. En efecto, algo está funcionando mal. Urge una regulación simétrica para todos los agentes del sector TIC y clarificar el ecosistema digital frente a la actual jungla en la que se desarrollan los dinosaurios del futuro, urge que todas las partes se impliquen en el despliegue inversor y tecnológico y urge poner las bases para que Europa sea un mercado único también de telecomunicaciones en su más amplio sentido.

Normas
Entra en El País para participar