BBVA se desmarca y los fondos piden garantías frente a pérdidas

El Gobierno acusa la falta de apoyos para atraer capital privado al 'banco malo'

La reticencia de BBVA a entrar en el capital del banco malo ha puesto de manifiesto las dificultades por las que atraviesa el Gobierno para captar accionistas privados. La banca sana asume a regañadientes su participación y espera que el FROB mejore su propuesta y los fondos y hedge funds reclaman un esquema de protección contra las pérdidas.

La valoración a la que debían traspasarse los activos de las entidades financieras al denominado banco malo requirió de un largo proceso que empieza a ser comparable con las dificultades que está encontrado el Gobierno para captar los accionistas con los que poner en marcha lo que se ha bautizado como Sareb (Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria). La participación del capital privado ?de hasta el 55% según la aspiración mostrada ayer por el ministro de Economía, Luis de Guindos- es el requisito para que la deuda del banco malo no eleve aún más la pesada cuantía de la deuda pública del Estado.

La participación de la banca española en el capital de la Sareb es de hecho la gran esperanza del Gobierno para lograr ese objetivo, a la vista de la elevada reticencia de los fondos internacionales y de la importancia de que el proyecto del banco malo arranque con la credibilidad necesaria para dar salida al elevado stock inmobiliario de la banca nacionalizada. Es el paso definitivo para que limpie de una vez su balance. Pero las pretensiones del Gobierno se han encontrado con la negativa de uno de los que se esperaba sería uno de los principales apoyos, BBVA. La entidad que preside Francisco González no estaría dispuesta a participar en el capital de la Sareb por considerar que se trata de una inversión que no reportaría la rentabilidad necesaria a sus accionistas y que elevaría aún más el riesgo vinculado al ladrillo, según fuentes próximas a la entidad. Su postura contrasta con las declaraciones realizadas hace unas semanas por el propio González, que mostró su disposición a participar en el banco malo "por el bien del país".

Fuentes del Gobierno reconocían ayer la existencia de reticencias en BBVA, en una negativa que en el sector se resisten a aceptar como definitiva y que también se interpreta como una abierta discrepancia con Luis de Guindos.

La banca sana está en plenas conversaciones con el Gobierno para concretar los términos en los que aportaría su capital al banco malo. El plan de negocio que les ha presentado la banca contempla que las entidades aporten en conjunto 500 millones de euros de inyección directa de capital más la suscripción de 1.400 millones de euros en deuda subordinada emitida por el banco malo. "La Sareb tiene que salir adelante, no hay mucho margen para negarse a participar", reconocían ayer en una entidad. Las reticencias de BBVA tensan por tanto la cuerda al máximo en un momento en que el sector está a la espera de que el Gobierno clarifique aspectos cruciales del banco malo como el equipo gestor, la viabilidad del plan de negocio -que despierta dudas entre las entidades financieras-, el tratamiento fiscal que tendrá el capital invertido y la influencia en la gestión, auténtico foco de conflicto para unas entidades que a su vez deben vender su propio stock de activos inmobiliarios.

Los fondos piden más garantías

Las dificultades para captar a la banca se suman a la resistencia ya conocida entre los fondos de inversión y hedge funds a convertirse en accionistas del banco malo. Fuentes del sector señalan que una de sus pretensiones es que el FROB articule un esquema de protección frente a las pérdidas, que haga más atractiva su inversión en el capital, de modo que el Estado comparta con el inversor los números rojos de los primeros años, como también las ganancias futuras. Desde Economía apuntan que los servicios jurídicos del FROB están estudiando todas las alternativas, si bien en el sector se reconoce la dificultad de una fórmula que, a cambio de captar inversores, supondría también mayor coste para el contribuyente.

Guindos se da hasta fin de año para captar fondos

El próximo 1 de diciembre es la fecha en que arrancarán los 15 años de vida útil previstos para el banco malo y el momento en que comenzará el traspaso de los activos tóxicos de la banca nacionalizada. Sin embargo, los apuros para captar el capital privado necesario para que la Sareb no sea considerada como entidad pública podrían volver a obligar al Ejecutivo a forzar los plazos. Desde Economía avanzan que el margen para reunir el capital privado podría alargarse hasta finales de año si el traspaso de los activos se hace de forma progresiva. El director general del FROB, Antonio Carrascosa, adelantaba esta semana, de hecho, que la captación de capital privado, unos 500 millones, podría alargarse hasta febrero. Inicialmente, Sareb albergará 44.000 millones de euros en activos de la banca intervenida, si bien se espera que alcance los 62.000 millones en total.