Por los ajustes económicos emprendidos

Fitch mantiene la calificación de Portugal pero con perspectiva negativa

La agencia de calificación financiera Fitch anunció hoy que mantiene la nota de la deuda soberana de Portugal en BB+, un nivel considerado como "bono basura", pero con perspectiva negativa.

La agencia justificó su decisión en los progresos experimentados por el programa de ajustes financieros aplicado en Portugal bajo supervisión de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que el año pasado concedieron al país un rescate financiero de 78.000 millones de euros.

Fitch alertó, no obstante, de los retos políticos y los "riesgos macroeconómicos" que sustentan su pronóstico negativo sobre la evolución de las finanzas del Estado luso, que tiene también, desde el año pasado, notas de bono basura de las además agencias de calificación.

"Aunque el programa está en ejecución atraviesa una fase delicada", advierte Fitch, que alude a las divergencias políticas y la contestación social ante las medidas de austeridad como limitadoras del margen de maniobra del Ejecutivo conservador.

No obstante, señala la mejora de la balanza de pagos portuguesa y la mejora de su competitividad como factores positivos para la economía de la nación ibérica.

En contrapartida, advierte también que la contracción de la demanda doméstica y el aumento del desempleo crecen más rápidamente de lo previsto por efecto de una devaluación interna "dolorosa pero inevitable", según Fitch, para restaurar la competitividad de Portugal en la eurozona.

La agencia también señala que si hay mayores dificultades económicas en España, el principal socio comercial de Portugal, tendrían una repercusión negativa en la economía lusa.

Portugal está todavía en una fase inicial de sus ajustes financieros y requiere de esfuerzos para hacer sostenibles las finanzas públicas a medio plazo, argumentan los analistas de la calificadora.

Sin embargo, "la cohesión social y el consenso político que han facilitado la aplicación de las medidas de austeridad del Gobierno ha empezado a debilitarse -concluye Fitch- y hay preocupación por la fatiga ante las reformas".