Nueva York ha dejado de ingresar 6.000 millones

Estados Unidos retoma su pulso tras el impacto del huracán Sandy

Estados Unidos intenta sobreponerse a Sandy. Nueva York recuperó ayer parte de su transporte público y del servicio eléctrico. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, señaló que Sandy ha hecho que el estado deje de ingresar 6.000 millones de dólares.

Más de 70 muertos, miles de personas evacuadas, cierre del transporte público e interrumpción de los servicios han sido algunas de las consecuencias del huracán Sandy que ha arrasado Estados Unidos. Y sus efectos han llegado también al plano económico. El gobernador Andrew Cuomo señaló ayer que Sandy ha hecho que el estado de Nueva York deje de ingresar 6.000 millones de dólares atribuibles a "la rigurosa interrupción de la actividad económica y mercantil en el que es el centro financiero del mundo y el mayor puerto de la costa noreste" de Estados Unidos.

Por ello, Cuomo solicitó formalmente al presidente Barack Obama en una carta que el Gobierno federal reembolse el 100% de los gastos que le ocasione al estado de Nueva York el dar respuesta a las pérdidas causadas por Sandy, y no el 90% como actualmente contempla la ley. "Hemos determinado que el impacto tan significativo que ha tenido el huracán Sandy justifica claramente que se proporcione esta asistencia", aseguró Cuomo.

El gobernador apostilló que los condados del estado de Nueva York están dando respuesta a "incendios en multipropiedades, cierres de túneles, pérdidas de electricidad en hospitales y otras infraestructuras críticas, casas destruidas y personas refugiadas, todo en medio de una inundación histórica que ha complicado exponencialmente las operaciones de emergencia".

Asimismo, los daños económicos causados por los efectos del huracán podrían ascender a entre 30.000 y 50.000 millones de dólares, por encima de las estimaciones iniciales. "Los dos principales factores responsables de estos enormes perdidas económicas son la parálisis de la actividad económica y los daños causados en propiedades aseguradas y no aseguradas", aseguró la firma de evaluación de daños IHS Global Insight.

Ayer, la ciudad de Nueva York recuperó buena parte de su transporte público con la reapertura parcial de catorce líneas de metro, pero aún trataba de reanudar los servicios básicos a sus ciudadanos. "Es un alivio que al menos funcione el metro, incluso si vamos tan apretados", resumía una pasajera.

Asimismo, y a pesar de que la compañía eléctrica Con Edison restauró la noche del miércoles parte del servicio en zonas del sur de Manhattan y Brooklyn, más de 500.000 abonados seguían sin electricidad en el conjunto de la Gran Manzana. Wall Street, que permaneció dos días cerrado por la llegada del huracán por primera vez desde los atentados terroristas del 11-S de 2001, cerró en tablas la jornada de su reapertura y optó por una tendencia mucho más esperanzadora durante la sesión de ayer, aunque lo cierto es que los números verdes se debieron a la publicación de unos positivos datos macroeconómicos.

Obama y Romney dan un último empujón a sus campañas

Tras una pausa de cuatro días, el presidente de EE UU, Barack Obama, reanudó ayer sus actos de campaña con una gira por los estados clave de Wisconsin, Nevada y Colorado.

Obama renovó su mensaje de cambio y acusó de cinismo a su rival republicano, Mitt Romney. Asimismo, lamentó la "devastación" causada por el huracán, pero aseguró que también le ha "inspirado" la visita que hizo ayer a las zonas afectadas junto al gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie. "Cuando llega un desastre vemos a Estados Unidos en su mejor forma. Todas las nimias diferencias que nos consumen en tiempos normales parecen desvanecerse. Durante las tormentas, no somos demócratas ni republicanos, sólo somos estadounidenses", dijo el presidente y candidato demócrata.

Su gira se produjo en vísperas de que el Gobierno publique el informe de desempleo de octubre, el último antes de que los votantes emitan su veredicto en las urnas el próximo 6 de noviembre.

Romney realizó otra visita a Virginia, un estado con gran peso en el Colegio Electoral y donde, antes de la llegada de Sandy, él y Obama estaban empatados, según una encuesta de la cadena CBS.