La UE teme que el rescate de la banca derrape por un fallo de comunicación
La troika comenzó ayer a reforzar su presencia en España para seguir de cerca esta semana los decisivos pasos hacia el rescate de la banca y las medidas presupuestarias y macroeconómicas que intentarán recuperar la confianza de los inversores. Bruselas teme una sacudida brutal de los mercados si el Gobierno español no comunica adecuadamente todos sus proyectos.
Máxima alerta en las instituciones europeas ante la delicada semana que afronta el Gobierno español. La presentación del plan nacional de reformas, la aprobación del anteproyecto de los presupuestos de 2013 y, sobre todo, la publicación de los resultados individuales de las necesidades de capital de la banca española, hacen temer en Bruselas y Fráncfort una sacudida en los mercados si se produce algún error de comunicación.
La inquietud, según fuentes europeas, ha llevado a la troika (CE, BCE y FMI) a ampliar durante esta semana sus efectivos en Madrid al objeto de seguir muy de cerca los siguientes pasos del saneamiento bancario y del ajuste presupuestario. Los refuerzos comenzaron a llegar ayer mismo y en los próximos días celebrarán reuniones con las autoridades españolas para concretar tanto los detalles técnicos del rescate de la banca como la estrategia de comunicación de los planes gubernamentales.
Bruselas teme que se produzca algún malentendido en la interpretación de las auditorías realizadas por Oliver & Wyman y que todo el ejercicio derrape y acabe desestabilizando de nuevo al conjunto de la zona euro. La alarma ante ese posible error ha ido en aumento en los últimos días entre los miembros de la troika, según reconocen fuentes comunitarias, hasta el punto de que se estudia endurecer los criterios de la auditoría (ver página anterior) para ofrecer a los inversores unos resultados fuera de toda duda.
Las autoridades temen una sacudida en los mercados
El nerviosismo también cunde entre los socios europeos ante lo que se aprecia como indefinición del Gobierno español sobre sus posibilidades de financiación a medio y largo plazo. El vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, volvió ayer a calificar como "de alto riesgo" la incertidumbre sobre un posible rescate de España. Y el ministro sueco de Finanzas, Anders Börg, se decantó claramente por la petición de ayuda porque "probablemente veríamos una estabilización en el mercado de deuda, que sería buena para la recuperación en Europa". En Berlín, el portavoz de asuntos económicos de la CDU (el partido de la canciller Angela Merkel) también urgió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a "aclarar la situación". Y añadió, en declaraciones recogidas por Bloomberg, que "Rajoy tiene evidentemente un problema de comunicación y si necesita ayuda debe decirlo".
Segundo paquete de ayudas
Pero el problema de comunicación sobre el segundo rescate de España no parece estar solo en Madrid. En el resto de capitales europeas también se ha impuesto la cacofonía, con algunos Gobiernos (París y Roma) abogando por conceder a España un rescate de la deuda (a cargo del fondo de la zona euro y del BCE) y otros a favor de sopesar la reacción de los mercados al rescate de la banca. Y la confusión parece aún mayor en Alemania, con algunos miembros del equipo de Merkel convencidos de que España no necesitará ninguna ayuda adicional si acomete las reformas pendientes y otros partidarios de activarla cuanto antes.
El desembarco de la troika en Madrid coincide esta semana, precisamente, con la aprobación de un nuevo plan nacional de reformas, que completará o detallará el remitido a Bruselas hace solo unos meses. La ejecución de ese plan es condición imprescindible para un posible segundo rescate.
El temible riesgo de acabar como Irlanda
El paralelismo entre la crisis de Irlanda (país rescatado en 2010) y la de España resulta inevitable porque ambas se derivan, entre otras cosas, de una burbuja inmobiliaria. Pero Bruselas teme que los inversores relacionen también las medidas que se han adoptado en ambos países para liberar al sector bancario de la indigestión de ladrillos. En Irlanda, las medidas adoptadas por Dublín para apoyar a la banca añadieron al déficit público casi 23 puntos porcentuales de PIB entre 2009 y 2010 y contribuyeron a que la deuda pública pasase del 25% en 2007 al 95% tres años después.En el caso de España, el impacto será menor (unos seis puntos de deuda), pero los mercados podrían interpretar que el riesgo privado acabará arrastrando al soberano. Y condenar a España a un rescate completo, posibilidad que la UE intenta evitar.
Bajar la prima
Si el rescate de la banca desestabiliza el mercado, Madrid podría solicitar un rescate parcial de la deuda, con intervención del BCE. El Gobierno, sin embargo, sigue buscando garantías sobre la voluntad de Fráncfort de actuar para rebajar su prima de riesgo a un nivel asumible.