Periodista multimedia de calidad

Son las 10.15 horas de la mañana. 20 futuros periodistas comienzan su clase en la Escuela de periodismo UAM/EL PAÍS. los primeros minutos permanecen bastante callados en la corrección del periódico que realizaron la jornada anterior. Pareciera que poco a poco van desperezándose. Y es que el día anterior fue bastante largo. Desde primera hora de la mañana hasta la noche buscaron sus noticias y las plasmaron en un diario de verdad, tanto en papel como en su versión web.

En ese momento aguantan como pueden las críticas a su periódico. "No estamos aquí para trasladar los mensajes de los políticos sin una actitud crítica. Para eso ellos ya tienen un aparato de propaganda y las redes sociales", les echa en cara Victoria Torres Benayas, redactora de la sección Madrid de EL PAÍS y profesora de periodismo digital en esta escuela. No le ha gustado que los alumnos trasladaran el mensaje de Esperanza Aguirre en el diario digital sin una actitud crítica y sin hablar con asociaciones de padres y sindicatos. La presidenta de la Comunidad de Madrid había asegurado que todos los nuevos colegios de la región serían bilingües. "No hay dinero, las aperturas de nuevos centros están paralizadas y, sin embargo, estamos trasladando al lector la idea de que Madrid es maravilloso".

Las críticas no quedan ahí. Dos horas después Belén Cebrián, profesora de reporterismo y redacción, insiste en la misma idea mientras corrige el periódico en papel. "Es una información de carril. Un periodista de calidad habla con todo el mundo y luego lo cuenta". No obstante, le gusta más un reportaje sobre Eurovegas que los jóvenes publican unas páginas más atrás. "Con este tema de los casinos tenéis un filón para contar lo que está pasando desde una gran cantidad de puntos de vista diferentes", les aconseja para futuros artículos.

Mientras, en el estudio de radio, otro grupo de alumnos preparan un informativo que tienen que emitir a la una de la tarde. Esta es la forma de trabajar, puramente práctica, del máster de periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el diario EL PAÍS, que en enero comenzará su 27ª edición. En esta ocasión con una novedad importante. El posgrado tendrá dos cursos, uno de formación en la escuela (situada en la propia sede de EL PAÍS) y otros 12 meses de prácticas obligatorias en los medios del Grupo PRISA, con el aliciente de estar remuneradas. Hasta ahora ese periodo de beca existía, pero no era necesario para obtener el título. Quien quiera realizar el máster el próximo curso tiene hasta el 4 de octubre para formalizar la matrícula y posteriormente debe superar una serie de pruebas para ser admitido.

"Aquí no se estudia. Pero trabajamos más que en un periódico. Ayer empecé a las 8 de la mañana y terminé a las 10 de la noche", cuenta Isabel Alonso, estudiante del máster de 25 años, quien en ese momento salía del estudio de radio. Belén Cebrián, quien también es subdirectora de la escuela, recalca las razones que llevan a muchos graduados de todo tipo de titulaciones, incluido periodistas, a lanzarse a hacer este máster tan exigente: "Es puramente práctico, ya que se trabaja como en una redacción de verdad, damos un nivel de atención personalizado y los profesores son periodistas".

Cada día, los futuros periodistas salen a la calle a buscar sus noticias, independientemente del formato en el que luego se publiquen: papel, radio o digital. Es lo que se conoce como una redacción integrada con profesionales multimedia. Incluso este año verterán los podcast de sus trabajos de radio al diario en la web. "Son periodistas con mentalidad multimedia, que apenas leen el periódico en papel", asegura Cebrián. "El papel me gusta, tiene algo romántico, pero somos una generación táctil", reconoce Rodrigo Casteleiro, licenciado en Periodismo, de 28 años.

Los estudiantes intercambian cada jornada sus roles. Un día son reporteros, otro maquetadores o editores o incluso directores del periódico o de los informativos de radio. "En la facultad no enseñan a ser periodista, ya que falta la práctica", cuenta Rodrigo. "Aprendemos a escribir con rigor y precisión". æpermil;l ha trabajado anteriormente en algún medio, pero en los últimos meses no encontraba empleo como redactor, así que se apuntó a este título propio de la UAM. "El máster te da una llave, es un elemento reflectante en tu currículum, que te ofrece un plus sobre la competencia", cree.

Porque este máster no es el único. De hecho, casi todos los medios poco a poco han lanzado su propio posgrado. E incluso los habrá más baratos que el de la UAM y EL PAÍS. Entonces, ¿por qué hacerlo y por qué otorga un plus sobre la competencia? "Ofrecemos dos años de formación a diferencia de los demás, 27 años de experiencia ya que somos los pioneros, estamos unidos al periódico en español más importante del mundo, la mayoría de los profesores están en activo y enseñamos los valores de este grupo de comunicación: el rigor, la honestidad y permanecer alejados del periodismo espectáculo", enumera la subdirectora. Aunque entiende que pagar los 13.300 euros de matrícula en la actualidad parece complicado para muchas familias, sobre todo para los estudiantes que se tienen que desplazar a Madrid. "Aunque con el periodo de prácticas obligatorias casi recuperan la inversión", matiza.

"Tenía claro desde que empecé la carrera de periodismo que quería hacer el máster. Por prestigio. A mí me está dando soltura y confianza al escribir y a hablar en radio", confiesa Yaiza Acosta, de 24 años. Aunque el máster inicialmente no se pensó para periodistas sino para cualquier licenciado que quisiera aprender el oficio, un 44% de los 1.017 alumnos que han pasado por la escuela estudiaron previamente Ciencias de la Información. Más del 30% de la plantilla del diario EL PAÍS proviene de este posgrado y también pueblan las redacciones de la Cadena Ser o Cinco Días.

Pero en la actualidad, los alumnos no se hacen demasiadas ilusiones, por la crisis que sufre el sector de los medios de comunicación, de encontrar fácilmente empleo. "No quiero pensarlo porque entonces no disfrutas de estos meses de formación", cree Yaiza. "Está todo muy complicado, pero tal vez me vaya a América Latina, donde el máster está muy valorado o incluso a EE UU", apunta Isabel. De hecho, casi el 14% de los estudiantes que han obtenido este título son extranjeros, fundamentalmente europeos y latinoamericanos. "Nunca hemos garantizado un empleo, pero sí les damos empleabilidad. La idea es formar buenos periodistas que trabajen en España, Europa o Latinoamérica", reconoce Cebrián.