Las grandes empresas españolas vuelven a emitir

Telefónica regresa al mercado con una emisión de 750 millones

Primero fue Santander y ahora Telefónica la que se lanza al mercado. Después de meses de sequía, parece que la sombra del BCE ha conseguido aplacar el miedo lo suficiente como para salir a buscar financiación.

Sede de Telefónica
Sede de Telefónica

El precio no es barato, pero hay una ventana y hay que aprovechar. Y Telefónica lo ha hecho. Después de tantear el mercado durante unos días, la operadora se ha decidido y ha lanzado una emisión de bonos a cinco años. Ha tenido que pagar cerca de un 6% por ello, según la información recabada por Bloomberg, pero lo importante es la señal: el mercado se ha reabierto para las empresas españolas.

El acceso a financiación para las corporaciones nacionales lleva cerrado desde marzo. Telefónica lo probó por última vez en febrero, cuando vendió 1.500 millones de euros en bonos a seis años a un precio de midswap (el tipo de referencia para estas emisiones, porque es el punto medio al que los bancos se cotizan tipos de interés) más 300 puntos básicos. Ahora el precio ha sido midswap más 485 puntos básicos (el equivalente a un 5,811% de rentabilidad), casi dos puntos porcentuales más de coste en solo unos meses y un punto porcentual por encima del bono español a ese mismo plazo.

Es verdad que Telefónica refinanció en marzo el préstamo de O2 para llevar su vencimiento a finales de 2015 y que hizo una miniemisión privada en yenes, pero en la práctica está fuera del mercado en euros desde antes de la primavera. Lo mismo para el resto de las empresas españolas. Pero la situación parece estar cambiando. Santander ya lo percibió hace dos semanas y vendió 2.000 millones en deuda sénior a dos años al 4,375%.

TELEFÓNICA 6,72 0,51%

Por ahora, solo Santander y Telefónica se han atrevido al dar el salto a la piscina. Sin embargo, ambas han colocado sin problemas su emisión y Telefónica incluso ha podido bajar el precio previsto en un principio, así que es posible que sirva de aliento a otras firmas, a pesar de que el precio es caro. Sobre todo, a otras empresas no financieras, que no tienen otro sitio donde buscar dinero que en los mercados o en las ventanillas de los bancos. Estas compañías no pueden apelar al Banco Central Europeo (BCE) como las entidades financieras y tampoco pueden cargar su balance con un peso desproporcionado de financiación bancaria.

Y todo gracias a Mario Draghi. El presidente del BCE se fue de vacaciones lanzando una promesa. La general fue que hará todo lo que tenga que hacer para salvar el euro. La concreta (la que más gustó a los mercados): el supervisor comprará bonos de países con problemas en los plazos más cortos de la curva. Esta promesa ha hecho milagros con la prima de riesgo de los bonos a dos, tres e incluso cinco años. Y esos son los plazos a los que están saliendo las empresas españolas. Puede que el diferencial del bono nacional a diez años con el alemán siga alto, pero en periodos más cortos empieza a ser asumible.

Lo llamativo es que ni Santander ni Telefónica han esperado a que el artífice de la promesa la concretara. La reunión del BCE en la que se decidirá la compra de bonos a corto plazo (eso se espera) es mañana y una buena noticia podría rebajar aún más los costes. Claro que una mala noticia (y puede ser cualquiera porque el sentimiento de los inversores es muy voluble, desde que no haya rebaja de tipos a que se definan menos de lo previsto las medidas no convencionales) puede hacer que regrese la montaña rusa de la incertidumbre.

Por si acaso, Santander y Telefónica han preferido asegurarse el dinero. Las dos lo necesitan por sus requerimientos de financiación, por mucho que la segunda haya cancelado el dividendo y las dos estén en pleno proceso de venta de filiales, y no tienen más que volver a apelar al mercado la semana que viene si el BCE acierta y la prima sigue cayendo. Si es así, todo apunta a que no estarán solas y que las empresas y bancos medianos empezarán a salir en cadena.