Los analistas calculan números rojos de 4.000 millones en el semestre

Bankia prepara un plan de choque para digerir pérdidas millonarias

Las firmas de análisis prevén fuertes pérdidas en los resultados semestrales de Bankia. Los números rojos podrían superar con creces los 4.000 millones de euros hasta junio y acercarse a los 10.000 millones en el conjunto del ejercicio. La entidad prepara un plan de choque para salir a flote.

Sede principal del grupo Bankia, en la madrileña plaza de Castilla.
Sede principal del grupo Bankia, en la madrileña plaza de Castilla.

Bankia apura al máximo los plazos para la presentación semestral de resultados. Por ley, debería hacerlos públicos antes de que concluya el mes de agosto. Sin embargo, la accidentada vida de la entidad durante los seis últimos meses está retrasando su presentación.

De acuerdo con las previsiones de las firmas de análisis más importantes, la entidad registrará unas pérdidas de entre 4.500 y 10.600 millones de euros en el conjunto del ejercicio. Fuentes cercanas a la entidad aseguran que, inevitablemente, los números rojos para todo 2012 estarán en la parte alta de este rango.

Bankia, tras la salida de Rodrigo Rato de la presidencia y la petición de rescate al Gobierno español (por un importe inicial de 23.450 millones de euros), reformuló sus cuentas de 2011 y convirtió 309 millones de beneficio en 3.030 millones de pérdidas.

BANKIA 1,14 -0,61%

Esta cifra, que sorprendió a muchos pequeños accionistas que habían invertido en la entidad cuando salió a Bolsa en julio de 2011, se quedará pequeña en comparación con la debacle que se espera para 2012.

En la reformulación de las cuentas presentada por el nuevo presidente ejecutivo, José Ignacio Goirigolzarri, se preveían fuertes saneamientos, que se trasladarán en buena medida a la cuenta de resultados.

De acuerdo con los analistas consultados, la mayor parte de los ajustes de valoración en los créditos inmobiliarios, en la cartera de participadas, en los créditos fiscales y en los activos inmobiliarios, se cargarán en las cuentas del primer semestre, con lo que los números rojos probablemente sobrepasarán los 4.000 millones de euros.

En un informe reciente, realizado por el banco británico Barclays, se señala que "la necesidad de limpiar el balance y recapitalizar la entidad implica un importante riesgo de dilución para los actuales accionistas". Además, apunta que Bankia también podría verse afectado por su "débil posición de liquidez" y por "el deterioro de la calidad de los activos" en el conjunto de la economía española.

Uno de los pasos que más espera el mercado para comprobar la resistencia del grupo (integrado originalmente por siete cajas de ahorros: Caja Madrid, Bancaja y otras cinco pequeñas cajas) es la inyección de capital por parte del Estado, a través del FROB.

Esperando el capital

Cuando Goirigolzarri llegó a la presidencia de Bankia y de BFA (la matriz del grupo), anunció un plan para sanear y recapitalizar la entidad, y fijó una hoja de ruta para ponerlo en marcha. Sin embargo, para entonces aún España no había tenido que solicitar al Eurogrupo apoyo financiero para el sector bancario.

Con el nuevo escenario -donde Europa rescata a España para que España rescate a sus bancos-, los planes de recapitalización se han retrasado, y los 19.000 millones que BFA esperaba como agua de mayo son ahora terreno en el que decide Bruselas.

Durante septiembre, se espera que el fondo de rescate europeo pueda liberar los primeros 30.000 millones para empezar a recapitalizar a Bankia, Catalunya Caixa y Novagalicia, a través del FROB.

Mientras tanto, la entidad tiene preparado un plan estratégico, que aún no ha presentado, y que pondrá en marcha en cuanto llegue el dinero y se aclare su panorama accionarial. En este plan de choque, se contempla un fuerte ajuste de los gastos, para conseguir mejorar el ratio de eficiencia y dejarlo en el 40%, frente al 60% actual.

Este plan estratégico, esbozado por Goirigolzarri durante la junta de accionistas de la entidad, conllevará una revisión de la plantilla y la red del grupo (que ya han sido reducidas en un 16% y un 20%, respectivamente, desde que salió adelante la fusión de las siete cajas).

El programa de austeridad también contempla la desinversión de 30.000 millones de euros en "activos improductivos". Buena parte de los mismos (créditos y activos inmobiliarios, fundamentalmente), irán a parar a la nueva sociedad pública de gestión -el conocido como banco malo-. Dentro de esta estrategia, el grupo acordó a finales de julio la venta de una cartera de 800 millones de euros de créditos al consumo y créditos a pymes a dos fondos especializados.

Goirigolzarri también anunció que el objetivo en términos de rentabilidad es equipararse en tres años con los bancos de un tamaño similar en términos de ROE (rentabilidad sobre fondos propios).

La mayoría de analistas han dado un voto de confianza a estos planes y contemplan beneficios de entre 356 y 1.338 millones de euros para el grupo Bankia en el ejercicio 2013.