El ministro Arias Cañete admite que "es posible que se pudiera haber hecho más"

El fuego continúa arrasando los bosques españoles en el peor verano desde 2002

Los bosques españoles viven su peor verano desde 2002. Ya se han quemado 140.000 hectáreas de suelo forestal, meses después de que la mayoría de autonomías recortara su presupuesto contra incendios, como señalan expertos y sindicatos. Miguel Arias Cañete, ministro de Medio Ambiente, se mostró ayer abierto a hacer "una profunda reflexión" y admitió que "es posible que se pudiera haber hecho más".

El fuego continúa arrasando los bosques españoles en el peor verano desde 2002
El fuego continúa arrasando los bosques españoles en el peor verano desde 2002

Veinte campos de fútbol cada 90 minutos. A ese ritmo se han calcinado los bosques españoles en los últimos 10 años, hasta alcanzar una media de 123.000 hectáreas quemadas al año, según la organización ecologista Greenpeace, que tiene unos 100.000 socios en España. En 2012, que amenaza convertirse en el peor año de la década, se han desatado ya 27 grandes incendios -así se llama a los que superan las 500 hectáreas de superficie dañada- y el fuego ha consumido más de 140.000 hectáreas de suelo forestal de los 27 millones aproximados que tiene el país. Estos datos, los peores desde 2002, se están registrando en un año en el que los recortes han llegado a los planes antiincendio, según admiten expertos, ecologistas y sindicatos. "Habrá que hacer una profunda reflexión sobre cómo prevenir .... Es posible que se pudiera haber hecho más", admitió ayer el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.

Desde el 5 de agosto, cuando Medio Ambiente publicó que ya se habían quemado 132.298 hectáreas, se han originado cinco grandes incendios: en Salamanca (1.087 hectáreas quemadas), Orense (1.500), La Gomera (3.100), Ciudad Real (1.000) y Alicante (600). El director general de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior, Juan Díaz Cruz, admite su "preocupación" y achaca los registros a un verano con dos olas de calor precedido por estaciones secas. "Es un verano un tanto particular", explica. "Es inusual que haya dos olas de calor y que afecten a todo el territorio nacional. El índice de lluvias está, además, muy por debajo de otros años. Y la mano del hombre, con negligencias y descuidos, también repercute".

Los expertos no se ponen de acuerdo en si se debe achacar estas cifras a los recortes. Carlos del Álamo, decano del Colegio de Ingenieros de Montes, rechaza esa tesis y culpa al hombre. "El origen no es ni la sequía ni los recortes. Las personas provocan el 90% de los incendios ya sea por negligencia o interés. Con dinero o sin él, los bosques no tienen por qué arder", explica el decano, convencido de que solo a "medio plazo" se "notará cómo han afectado los recortes" a la lucha contra los incendios. "Yo lo veía venir", sostiene Antonio Gómez, secretario de política forestal de la Federación de Industria y Trabajadores Agrarios de UGT. "No es la mejor idea hacer recortes en un año que todos sabíamos que iba a ser seco y cualquier en el mundo forestal sabe que lo fundamental es la prevención", arguye Gómez, que denuncia que las comunidades han recortado "mal", sin organizarse y sin coordinar los ajustes. "Los fuegos se apagan en invierno y en 2012 no se ha hecho ni el 10% de la limpieza que debía hacerse".

Comparando autonomías

El impacto del fuego sobre las distintas autonomías está siendo desigual, como también lo ha sido el importe de los recortes practicados a la prevención y extinción de incendios.

En la Comunidad Valenciana, donde el fuego ha arrasado más de 50.000 hectáreas este año, las instituciones niegan haber descuidado la prevención, pero el presupuesto ha bajado de 110 a 95 millones y el personal dedicado a la lucha contra el fuego se ha reducido en 200 efectivos. Allí se produjeron, de forma consecutiva, los dos mayores incendios del año, en los municipios valencianos de Andilla y Cortes de Pallás; dos siniestros que acarrearon conjuntamente la quema de 50.000 hectáreas de suelo forestal y la muerte de un piloto que participaba en las tareas de extinción.

El caso de Cataluña saltó a la palestra en febrero, tras una comparecencia de los bomberos de la Generalitat ante el Parlamento catalán. En ella, denunciaban que el gasto en personal para extinción de incendios en verano pasaría de los 7,8 millones de 2010 a solo 2,8 en 2012, con lo que la capacidad extintora mermaría de 540 mil horas a 162 mil. Una dotación que, a su juicio, provoca ría que "el 80% de los parques de bomberos catalanes no pueda atender ninguna otra incidencia si se tiene que ocupar de un incendio forestal". En Galicia, la región en que más superficie de monte arde cada año, los más de 6.000 empleados de 2011 se han quedado en 5.700, pese a que el presupuesto contra incendios ha crecido un 1,5%.

Madrid, Cantabria, Extremadura, La Rioja, Asturias, Navarra y Baleares dicen disponer de los mismos medios que en 2011, mientras que Aragón adelantó de junio a abril las tareas de prevención y el País Vasco creó una nueva unidad comarcal formada por 12 bomberos.

El más dañino

El peor incendio del año en España, por sus consecuencias, fue el que se desató en La Junquera (Gerona) el 22 de julio. El siniestro, que según el consejero de Interior, Felipe Puig, "desbordó la capacidad" de los bomberos, le costó la vida a cuatro personas y arrasó unas 14.000 hectáreas en el Alto Ampurdá.