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Los inspectores del Banco de España confían en UPyD

Lo que inicialmente parecía que iba a terminar en un idilio que pusiera fin a las diferencias existentes desde hace ya varios años entre la cúpula del Banco de España y los inspectores se complica.

El diálogo abierto hace unas semanas entre el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, y los inspectores ha caído en saco roto, o por lo menos eso es lo que piensa en estos momentos este estamento. Y para muestra un botón. En seis meses ya han dejado estas funciones la nada despreciable cifra de 17 inspectores, un número récord que comienza a preocupar, más cuando Linde aseguró en una reunión con este equipo que su idea era incrementar su número, que a cierre de 2011 se elevaba a 240 personas.

Las mayores funciones del Banco de España, junto al examen interno al que se tiene que someter la institución por imperativo del Eurogrupo, hacen necesario un giro de funcionamiento que incluso derivará en una modificación de la ley de autonomía de este organismo, según anunció Linde en el Congreso el pasado 17 de julio.

Los inspectores siguen huyendo del Banco de España. Ya han dejado esta función 17 en seis meses

Los inspectores pensaron que estos cambios serían beneficiosos para ellos y se aprovecharía para reconocer sus históricas reivindicaciones, que se basan en una regulación de sus funciones. Pero, de momento, parece que no es así.

Ahora, además, se han unido otras preocupaciones dentro de la plantilla del Banco de España. El jueves pasado Linde mantuvo una reunión con el comité de empresa. Dos temas centraron el acto: el fondo de pensiones, que se recortará un 6% para parte de la plantilla, frente a un 0% para otra parte, la más antigua, según las últimas negociaciones; y la situación de los inspectores, con sueldos a la baja y fugas, tendencia contraria a la del resto de sus homólogos europeos.

El pasado 19 de julio se cumplió un año desde que el pleno del Congreso de los Diputados debatió una proposición no de ley por la que el Grupo Popular instaba al Gobierno socialista, entonces en el poder, a regular la función de los inspectores del Banco de España. Una de las principales reivindicaciones era el acceso exclusivo por oposición libre, la reserva de función, así como la reglamentación de los documentos en los que se debía instrumentar su trabajo. Todo para dotar su función de una independencia técnica que este estamento considera necesaria para su correcto funcionamiento. El objetivo era evitar situaciones como las que se han vivido en los últimos años en la institución supervisora, según aseguran varias fuentes.

Pero, pese a que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, reiteró la necesidad de dotar a la inspección del Banco de España de un procedimiento en línea con el de otros cuerpos superiores de la Administración general del Estado, aún no se ha comenzado a hacer nada, se quejan los inspectores.

Ante ello, UPyD ha recogido el guante y ha presentado en el Congreso la misma proposición no de ley que presentó el PP cuando estaba en la oposición. Aún no se ha comenzado a debatir. Fuentes políticas aseguran que no se sabe todavía cuándo se podrá tramitar ya que depende de las comisiones que se celebren y "ahora es una mala época. Estamos casi en agosto". Linde, además, tiene pendiente otros cambios en las direcciones del Banco de España, según apuntan otras fuentes de la institución.

Pero mientras se resuelve el futuro de la institución supervisora, el reloj corre para poner fin a la reestructuración del sistema financiero. Se espera que en diciembre esté despejado el mapa.

De momento, y pese a lo que se pueda pensar, las cajas, o mejor dicho los bancos de las cajas conservan altas cuotas de mercado tanto en depósitos como en créditos. Eso sí, mientras que la tendencia es una paulatina fuga de clientes de estas entidades, en el caso de los bancos tradicionales el efecto es el contrario, ganan cuota.

De mayo a mayo (últimos datos disponibles), las entidades socias de CECA han perdido 0,41 puntos porcentuales de cuota de mercado en créditos a clientes, hasta situarse en el 47%. Pese a ello, mantienen un claro liderazgo en el crédito al sector privado, con un peso del 48,74%, tan solo 3 décimas inferior a lo registrado hace un año. Esta posición se apoya en la cuota que mantienen en el crédito hipotecario, que asciende al 54,8%.

En cuanto a los depósitos, la pérdida de cuota es mayor. De 0,90 puntos en un año en el caso de los depósitos de clientes, con un peso del 48,05% sobre el total del sistema. La mayor caída se produce en las imposiciones a plazo, donde las cajas ceden 1,71 puntos, que ganan los bancos, que ya suman el 43,94% del total.