El Ejecutivo planea cómo encarecer la factura fiscal de las operaciones en Bolsa a corto plazo

Unos 5.000 contribuyentes obtienen más de 600.000 euros por rentas del ahorro

El Ejecutivo central baraja qué cambios incluir en el IRPF para elevar la fiscalidad sobre el ahorro. La idea de fondo pasa por penalizar las inversiones a corto plazo en los mercados bursátiles. Los últimos datos de Hacienda indican que 15,6 millones de contribuyentes declararon en 2010 rendimientos del ahorro y 5.000 de ellos obtuvieron plusvalías superiores a 600.000 euros.

IRPF, IBI, impuestos especiales, IVA e impuesto sobre sociedades son los tributos que el Ejecutivo ha subido o anunciado que elevará desde que Mariano Rajoy fue investido presidente en diciembre. Sin embargo, en Hacienda ya trabajan en nuevos cambios fiscales cuya finalidad última es elevar la factura tributaria y reducir la volatilidad en los mercados.

El ministerio de Cristóbal Montoro planea un drástica modificación en la tributación del ahorro que Miguel Ángel Fernández Ordóñez reformó en 2007, cuando era secretario de Estado de Hacienda. Se promoverá que la legislación diferencie entre el ahorrador que lleva un periodo largo con acciones y el contribuyente que compra y vende a corto plazo. Actualmente, resulta indiferente en términos fiscales lograr una plusvalía en un día que en tres años.

No siempre ha sido así. Antes de 2007, las ganancias patrimoniales obtenidas en la Bolsa o por la venta de una vivienda tributaban en el IRPF al marginal -hasta el 45% en ese momento- cuando entre la compra del activo y su enajenación no transcurría más de un año. En cambio, tras ese periodo, se aplicaba un gravamen del 15%. Algo similar pretende llevar a cabo Montoro en el caso de las acciones bursátiles. Respecto a los rendimientos del capital mobiliario (intereses de un depósito, por ejemplo), la legislación vigente hasta 2007 establecía una reducción del 40% si el periodo de generación de esa plusvalía superaba los dos años. En 2007 se decidió que todos los productos del ahorro -desde la venta de una casa hasta el rescate de un fondo de inversión- tributaran a un tipo fijo del 18% con independencia del tiempo durante el que se hubiera mantenido la inversión. En cambio, los rendimientos del trabajo aplican un tarifa progresiva que, actualmente, llega hasta el 52%.

En 2007 se suprimió la penalización a los beneficios en Bolsa generados en menos de un año

La estadística tributaria no ofrece información del periodo de generación de la renta del ahorro, lo que impide realizar proyecciones fiables del efecto de la reforma que estudia Hacienda. En cualquier caso, los últimos datos sobre el IRPF, que corresponden a 2010, indican que 15,6 millones de contribuyentes declararon rentas del ahorro por 1.777 euros de media. En los tramos más altos, figuran 64.909 contribuyentes que, de promedio, lograron 58.105 euros por rentas del ahorro, mientras que otros 5.000 contribuyentes declararon más de 600.000 euros.

"Es terriblemente injusto que una persona que logra una plusvalía en un activo en Bolsa aplique un tipo fijo, mientras que el salario de un trabajador se somete a un tarifa progresiva", señaló Montoro en el Congreso la semana pasado. El aumento de la fiscalidad del ahorro es una medida que defendió Izquierda Unida durante la campaña electoral. El distinto tratamiento entre las rentas del trabajo y del ahorro explica que el tipo efectivo se reduzca en los tramos más altos. A medida que aumentan los ingresos de los contribuyentes, ganan notoriedad los rendimientos del ahorro. La base imponible de un declarante que no alcanza los 24.000 euros tiene la siguiente composición media: un 85,8% procede de las nóminas, un 7% de actividades económicas (autónomos) y un 4% de capital mobiliario (intereses o dividendos). En cambio, para rentas que superan los 600.000 euros, los rendimientos del trabajo solo suponen el 28%, el resto tributa por la base imponible del ahorro.

Tras los cambios introducidos por el Gobierno de Rajoy, las rentas del trabajo que superan los 300.000 euros tributan a un tipo marginal máximo del 52% que, en algunas regiones como Cataluña alcanza el 56%. En cambio, los primeros 6.000 euros de plusvalías aplican un gravamen del 21%, que asciende al 25% entre los 6.000 y 24.000 euros. A partir de ese nivel, tributan al 27%. El crac inmobiliario y la mala evolución de los mercados limita la capacidad recaudatoria del incremento fiscal.

580 millones por gravar el patrimonio

La Agencia Tributaria publicó ayer los resultados aún provisionales de la campaña de la renta que, este año, incorpora también el impuesto sobre el patrimonio, un tributo que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero recuperó para los ejercicios fiscales 2011 y 2012. Unos 125.000 contribuyentes han presentado el impuesto sobre el patrimonio por un importe superior a 579 millones de euros. Este dinero se ingresa íntegramente en las comunidades autónomas. Sin embargo, Madrid, Baleares y la Comunidad Valenciana renunciaron a recaudarlo. Este última región sí que lo aplicará este año y, por lo tanto, lo ingresará el próximo ejercicio.

El impuesto sobre el patrimonio rige para aquellos contribuyentes cuya riqueza neta -descontando las deudas- supera los 700.000 euros. Los primeros 300.000 euros de la vivienda habitual no se incluyen en la base imponible al estar exentos.

El hecho de que Madrid decidiera no aplicar el tributo resulta significativo. En 2008, último año en el que estuvo en vigor hasta su recuperación en 2011, Madrid sumaba el 30% de la recaudación total. Cataluña ocupaba la segunda posición y, a diferencia de la región presidida por Esperanza Aguirre, la Generalitat sí optó por recaudar dicho impuesto.

Por otra parte, la Agencia Tributaria también informó que ya ha devuelto 7.700 millones a 12,2 millones de contribuyentes por la campaña del IRPF 2011. Ello supone que se han abonado ya el 81% de las declaraciones que salieron a devolver. Se han presentado algo más de 19,3 millones de declaraciones y un 55% de ellas por internet.

Acuerdo FATCA

El Gobierno español y el estadounidense han llegado a un acuerdo fiscal para mejorar el intercambio de información entre ambos países, informó ayer el Ministerio de Hacienda. España, al igual que el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Francia, se incorporará al llamado acuerdo Fatca (Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras), lo que supondrá un intercambio automático de datos fiscales entre las Administraciones de ambos países. A cambio, las entidades financieras españolas que operan en EE UU sortearán la retención del 30% que debían aplicar en pagos de empresas estadounidenses. Ello afectaba a intereses, dividendos o alquileres.