Los acreedores deben participar en la resolución de la crisis en España

Draghi: el BCE no ha de ocuparse de los problemas financieros de los Estados

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha asegurado este sábado que el mandato del organismo que lidera no pasa por "resolver los problemas financieros de los Estados".

"Nuestro mandato no es resolver los problemas financieros de los Estados, sino asegurar la estabilidad de precios y contribuir a la estabilidad del sistema financiero con total independencia", ha explicado el máximo responsable del BCE en una entrevista publicada este sábado en Le Monde.

Ante las críticas que apuntan que este organismo podría hacer más por ayudar a los Estados y preguntado sobre si el BCE espera que los países sean los que hagan esfuerzos antes de reaccionar, comenta que "esa idea de mercadeo entre los Estados y el BCE es un quid pro quo".

Draghi añade que "en las condiciones extraordinarias actuales, es necesario ver al BCE tomar partido en cuestiones que no pueden resolverse con la política monetaria, como la de los elevados déficit públicos, la falta de competitividad o los desequilibrios insostenibles cuando la estabilidad financiera corre un riesgo".

"La preservación del euro forma parte de nuestro mandato", agrega el presidente del BCE, quien subraya que la moneda única es "irreversible". Con todo, el presidente del BCE no descarta que Grecia pueda abandonar la moneda única. En su opinión, la salida de la crisis económica y financiera pasa por crear "una hoja de ruta" para avanzar hacia una mayor unión "financiera, fiscal, económica y política" en la Unión Europea.

Esas medidas, instaladas en el largo plazo, pueden tener también efectos positivos a corto, según Draghi. El máximo responsable del BCE cita como ejemplo la mejoría de la relación de los mercados financieros con Italia cuando en 1988 se estableció el calendario y los compromisos que cuatro años después desembocaron en el Tratado de Maastritch, en el que se modificaron los tratados fundacionales de las Comunidades Europeas y se anunció la futura creación del euro.

"Entonces, los tipos de interés que pagaba Italia eran muy altos. Pero se redujeron bruscamente incluso antes de la disminución del déficit, que era del 11 por ciento, cuando Italia se comprometió en ese proyecto de unión monetaria. Eso me lleva a pensar que si los países de comprometen firmemente, incluso a largo plazo, ello tendrá efectos sobre el corto plazo", señala.

En materia de reformas, Draghi apunta que quizá se dedique demasiada atención a la reforma del mercado de trabajo, que "no se traduce necesariamente en una mejora de la competitividad". "También hay que mirar los mercados de productos y servicios y liberalizar cuando sea necesario", señala.

Los contribuyentes españoles ya han pagado mucho

Respecto de la ayuda financiera a la banca española, Draghi considera que los acreedores deben participar en la resolución de la crisis vinculada a las entidades de crédito, dado que "los contribuyentes ya han pagado mucho".

"Hay que proteger a los ahorradores, pero los acreedores deben estar asociados a la resolución de la crisis para limitar el compromiso de los contribuyentes. Ellos ya han pagado mucho", declara Draghi. El economista italiano añade que "una cosa importante es la implicación de los antiguos acreedores de los bancos: el BCE considera que ésta debe de ser posible en caso de liquidación de un banco", referido siempre al escenario español.

Sobre el futuro del sector financiero en general, Draghi, que entre 2002 y 2005 fue vicepresidente de la rama europea del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, afirma que "hay mucho por hacer para reconstruir el sector de servicios financieros tras la crisis, aunque los gobiernos, las autoridades de control y el propio sector han logrado ya progresos importantes".

En ese sentido, no descarta que el BCE pueda asumir en el futuro un papel de supervisor de los sistemas bancarios nacionales, en colaboración con las autoridades de cada país. "Un sistema centralizado es preferible para tener en cuenta el alto grado de integración financiera de una unión monetaria. Sobre España, el BCE había avisó varias veces al país sobre el derrapaje del déficit de las cuentas corrientes y el excesivo crecimiento del crédito. Pero en una unión monetaria, la lucha contra las burbujas inmobiliarias compete a las políticas macro-prudenciales nacionales", dice.