Antonio Carrascosa

El banquero del reino

En sus manos está ahora la salud del maltrecho sistema financiero español como nuevo director general del FROB. Su primer reto, gestionar la ayuda europea a la banca

El banquero del reino
El banquero del reino

La recapitalización de la banca española, con los hasta 100.000 millones que irán aportando progresivamente los socios de la eurozona, y la profunda hoja de ruta marcada por Bruselas para reformar el sector financiero español se han convertido en puntos vitales para la salida de España de la crisis. Una labor nada sencilla y de vital importancia que desde hace unos días asume Antonio Carrascosa (Madrid, 1958), nuevo director general del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB). En otras palabras, el nuevo guardián de la banca española... y de los fondos europeos.

La designación del hasta ahora director general de Política Económica del Ministerio de Economía, que sustituye a Mariano Herrera, no responde a una decisión arbitraria. Su nombramiento ha llegado del responsable de esta cartera, Luis de Guindos, y no del Banco de España, como venía sucediendo desde la creación del fondo.

Carrascosa ha sido el hombre de confianza del ministro de Economía en el diseño de las dos reformas financieras que se han sucedido en los siete meses de Gobierno popular, e incluso hay quien dice que ha sido el ingeniero de dichas normativas, que han obligado a las entidades financieras a blindarse con fondos propios ante sus activos más tóxicos. Es un profundo conocedor del laberinto financiero español, sobre todo tras desempeñar el cargo de director general de entidades en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, lo que resulta vital al asumir uno de los puestos de mayor importancia, si no el mayor, que existe en estos momentos críticos para el sector.

Ha sido la mano derecha de Guindos en las reformas financieras del Gobierno. Dicen, de hecho, que ha sido su diseñador

Pero quien lo conoce no duda de que es el hombre apropiado para ese desafío, dado su conocimiento del sistema, su preparación y su ligazón casi exclusiva con la gestión pública durante su trayectoria. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, completó su formación en la prestigiosa universidad norteamericana de Harvard, donde cursó un máster en Administración Pública en la Kenney School of Government. Fue durante esta etapa cuando consiguió reforzar una de las virtudes que más se destacan de él: su capacidad para escuchar las diferentes opiniones de sus colaboradores más cercanos antes de tomar decisiones, además de aprender a aplicar métodos racionales y objetivos de gestión pública.

Porque si algo define su método de trabajo es su independencia, integridad y transparencia, que junto a su perfil apolítico le han jugado alguna mala experiencia, como su fulminante salida de la CNMV en 2007 tras la llegada de un nuevo equipo directivo, ejemplifica un conocedor de aquella situación. Algo que no hace sino fortalecer su espíritu de servicio público. Porque su trayectoria se ha desarrollado casi exclusivamente en este ámbito, salvo el periodo transcurrido desde mayo de 2008 hasta su retorno al Ministerio de Economía tras las últimas elecciones generales, cuando ejercía de director de cumplimiento regulatorio en PricewaterhouseCoopers (PwC). Allí compartía con su etapa en la CNMV la tarea convencida de velar por el cumplimiento de las normas.

Casado y con tres hijos, de carácter llano y accesible y poco amigo de los formalismos, pero no por ello excesivamente impulsivo. Directo en sus análisis, encaja bien las discrepancias y conserva un gran espíritu didáctico. El tiempo libre que le quede como director general del FROB, el cual probablemente no destacará por su abundancia, lo dedicará con seguridad a ver una obra de teatro, o bien a la música clásica o a la ópera, sus grandes aficiones, pero que en ningún caso superan su mayor pasión: disfrutar a pie de la sierra de Gredos.

Carrascosa es técnico comercial y economista del Estado, y en los últimos 20 años ha desempeñado diversos cargos de alta responsabilidad, como subdirector general del Tesoro, consejero jefe de la oficina económica y comercial de la Embajada de España en Tokio entre 1998 y 2003, años que le sirvieron para tomar nota de las secuelas de una burbuja financiera y para despertar un gran interés por la cultura, arte y gastronomía japonesa. De esta etapa, sus compañeros destacan una anécdota que deja ver su convicción por el buen uso de los fondos públicos, por la austeridad y la eficiencia, un tema sin duda muy presente en la actualidad. Cuentan que consiguió organizar un road show en Japón, con hoteles incluidos, por un coste inferior al de un billete de avión de clase turista.

Posteriormente, entre 2003 y 2004, fue subdirector general para Asuntos del Sistema Financiero Internacional en el Ministerio de Economía, época en la que tuvo un papel destacado en la renovación de las entidades financieras españolas, con la aplicación, por ejemplo, de la Directiva de Servicios Financieros (MiFid), y en la que consiguió el reconocimiento del ámbito europeo. De ahí a sus ya destacados roles en la CNMV y PwC.

Ahora inicia el que es su mayor reto profesional hasta la fecha: nada menos que gestionar un sistema financiero que está en el punto de mira de todos los organismos económicos y políticos del mundo. Su experiencia, serenidad y, sobre todo, su dedicación al trabajo contribuirán, junto a gozar de una mayor independencia, la asfixiante situación de nuestros bancos.