La demanda de cuidados está previsto que crezca un 50% para 2050

La mitad de los españoles cree que no podrá atender a sus mayores sin ayuda

Una investigación sobre el trabajo no remunerado presentada ayer en la sede de la Fundación BBVA le pone cifras a un sector típicamente opaco. El 25% de las personas inactivas dice estarlo por desempeñar tareas domésticas y de cuidado familiar.

L a noticia publicada la semana pasada sobre la intención del Gobierno de dejar de cotizar a la Seguridad Social por las personas que se ocupan de cuidar a familiares dependientes ya está levantando suspicacias. El número de trabajadores a los que afectaría esta reforma es elevado -unos 178.000- y supone un paso atrás en lo que atañe a la valoración pública y económica de unas tareas que tradicionalmente no se computaban como productivas y que tampoco merecían recompensa fuera del ámbito doméstico.

Debe constar, además, que la cifra de quienes desempeñan estas tareas de cuidado familiar es mucho mayor -más de 400.000-, aunque no a todos ellos les afectará la medida, bien porque son pensionistas, o porque ya cotizan por otros empleos. Mañana, de hecho, está prevista una reunión entre el Gobierno y los respectivos consejeros, en la que se tratará esta cuestión y otras relacionadas, como la redefinición del cálculo de los diferentes grados de dependencia y de las cuantías que percibirán los cuidadores.

Y precisamente sobre cuidado familiar y trabajo no remunerado es sobre lo que versa la investigación cuyos resultados se presentaron ayer en la sede madrileña de la Fundación BBVA. Un trabajo coordinado por la catedrática de Sociología María Ángeles Durán que ha durado cinco años y que evidencia la importancia que tienen los hogares como garantes de reproducción social y como complemento esencial de los insensibles mercados. El título de la obra a la que ha dado lugar la investigación ya anticipa su carácter ambicioso -El trabajo no remunerado en la economía global-, aunque basta con hojearlo para constatar hasta qué punto hace honor al mismo. El apartado dedicado a España, no obstante, no es por ello menos exhaustivo.

En primer lugar, señala que la inmensa mayoría de los españoles (el 91%) reconoce la obligación de cuidar de sus padres si estos estuvieran en situación de dependencia. Aunque eso tampoco impide que dicha tarea sea percibida como una sobrecarga en la que también debería comprometerse la Administración. Sobre este punto, el 37% de los encuestados españoles opina que son las familias las que deben ocuparse de sus parientes dependientes, mientras que el 25% cree que esa tarea corresponde al sector público. El impacto económico sobre las familias con uno de sus miembros dependientes también se contempla.

De hecho, el 80% estima que esa situación traería necesariamente consigo un empeoramiento de la economía familiar, frente al 15,7% que piensa que no la afectaría. Y, por último, un dato que no deja de ser llamativo y es que el 10% de los encuestados reconoció no tener claro qué ocurriría si fueran ellos los aquejados de una dependencia.

"Hay que idear formas de cobertura"

María Ángeles Durán es profesora de investigación en el departamento de Economía del CSIC y autora de un centenar de publicaciones sobre estructura social y temas afines. Durante los últimos cinco años se ha consagrado a investigar el trabajo no remunerado en el mundo. "Hoy estamos obsesionados con los mercados, pero la mitad de los recursos en España no depende de ellos, sino de los hogares, de las familias", sentenció ayer durante la presentación de su estudio. Familias que, a su juicio, "han cumplido de sobra" y que ejercen de "garantes de la paz social", pero que "ya están exhaustas, casi al límite". Sobre la urgencia de tratar el asunto de la dependencia, es tajante: "Es más relevante saber quién nos va a cuidar en el futuro que de dónde vamos a sacar el petróleo". Aunque también es consciente de lo difícil que es articular un sistema viable con cinco millones de parados. "Hay que idear formas de cobertura", afirma, aunque reconoce que la desconfianza hacia el papel de la Administración es generalizada. "Los ciudadanos desean ayuda pública y dicen necesitarla, pero no esperan gran cosa".