La troika viaja a Grecia para negociar el segundo rescate

El nuevo Gobierno de Samaras quiere relajar las condiciones mientras Lagarde avisa de que no le apetece negociar

Representantes de la Unión Europea (UE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) han llegado esta mañana a Atenas para discutir con el nuevo Ejecutivo del conservador Antonis Samaras las condiciones del segundo rescate a Grecia. Tras el 'rescate blando' logrado por España y los acuerdos de la cumbre europea de la semana pasada para que la UE pueda comprar deuda en el mercado secundario, Samaras ha pedido condiciones más asequibles para financiar su deuda.

"No me apetece nada negociar o renegociar", ha declaradao esta mañana Christine Lagarde, directora gerente del FMI. La troika estudiará hoy cómo Atenas gestionó el primer rescate antes de aprobar el segundo. "Estoy segura de que tienen números excelentes que enseñarnos. Me interesa mucho ver qué se ha hecho en los últimos meses para cumplir con el programa acordado", ha añadido Lagarde. Grecia recibió 110.000 millones de euros en 2010 y espera recibir otros 130.000 millones con este segundo tramo.

El viceministro de Finanzas griego, Christos Staikouras, ha aclarado que Atenas quiere aprovechar el cambio de rumbo en la actitud de Bruselas sin perder de vista sus compromisos sobre el rescate. El objetivo del Ejecutivo, que llegó al poder hace a penas dos semanas, es relajar las exigencias fiscales sin cambiar sus objetivos de cumplimiento de déficit. "El clima se está volviendo más favorable a los cambios y los ajustes realizados nos acercan a nuestros compromisos", ha añadido, aunque Atenas ya ha manifestado que, entre las modificaciones que reclaman, está un aumento de dos años para eliminar el déficit primario.

"Es necesario aplicar políticas adicionales para invertir la tendencia en aumento del paro, contener la recesión y empujar la economía hacia el crecimienot", ha subrayado Staikouras y ha anunciado la intención de su Ejecutivo de pagar este año 6.500 millones de euros a sus acreedores que esperan cobrar sus facturas desde que empezó la crisis griega. La deuda del Estado con sus suministradores, desde farmacéuticas a constructoras, alcanza los 6.800 millones, según un informe difundido por el Ministerio de Finanzas.