Abre 7 expedientes sancionadores

La CNMV ve irregularidades en la venta de la mitad de las preferentes

La CNMV considera que hubo irregularidades en la mitad de las emisiones de preferentes vivas. Siete de las 18 entidades de crédito que emitieron estos títulos son investigadas.

Julio Segura, presidente de la CNMV.
Julio Segura, presidente de la CNMV.

La paz estival de Santander se vio alterada ayer por el revuelo levantado en torno a las preferentes de la banca. Una veintena de inversores protestaban con pancartas y bocinas frente al recinto de La Magdalena por el dinero perdido. Ya en el palacio, dos policías nacionales de uniforme montaban guardia para que no se produjera incidente alguno. Una estampa inusual en el ambiente de sosiego que suele presidir los actos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

La sangre no llegó al río y al final no hubo incidentes destacables. Tanto Julio Segura, presidente de la CNMV, como José María Méndez, director general de la CECA, pudieron desarrollar sus ponencias en un seminario organizado por la APIE con plena normalidad. Eso sí, el tema de las preferentes afloró.

Segura informó de que el organismo que dirige ha abierto expediente a siete de las 18 entidades financieras que han emitido preferentes en los últimos años.

En mayo del año pasado año, había 22.500 millones de euros en estos títulos en circulación. Tras los canjes masivos por acciones o depósitos realizados por bancos y cajas, hoy quedan apenas 8.500 millones vivos. Este remanente, a juicio de Segura, "tiene una solución más complicada porque se trata de los títulos de entidades rescatadas por el Estado". En concreto, Bankia tiene 3.000 millones de preferentes repartidos entre particulares, Novagalicia 961 millones y Catalunya Caixa otros 500 millones.

Los siete expedientes abiertos por la CNMV afectan a la mitad de las emisiones vivas a mayo de 2011. Es decir a unos 11.250 millones de euros.

Julio Segura indicó que las preferentes son títulos regulados y supervisados. Recordó que los folletos de emisión "cumplen todas las exigencias exigidas para salir a la calle". Bajo esta premisa, "no hubo un problema de transparencia en el folleto de emisión".

Las irregularidades vinieron de otra parte: del proceso de comercialización por parte de las entidades. Al ser productos de inversión sofisticados, la norma exige que se realice un test de idoneidad al potencial inversor. Pero aunque el examen diera suspenso, adelantó Segura, "no se puede prohibir la venta de preferentes a un ahorrador si este insiste en su deseo de comprarlas con una declaración firmada donde reconoce estar al tanto de los riesgos".

El representante de la CNMV defendió la labor del organismo que ha dirigido durante los últimos cinco años. Rechazó que hubiera cometido negligencia alguna. "Es imposible tener un inspector en cada sucursal bancaria para vigilar la venta de preferentes", dijo. "La CNMV solo puede dar normas para su venta e imponer sanciones a quienes las incumpla". Julio Segura reconoció que "sin lugar a dudas hubo una mala comercialización de las preferentes" en una ponencia con sabor a epílogo, pues su mandato vence en unas semanas.

Las preferentes son deuda subordinada y perpetua. El 60% de las emisiones son anteriores a 2005 y el 40% posteriores a dicha fecha. Estos títulos se han convertido en causa de angustia entre los pequeños inversores a partir de mediados de 2011, cuando su valor de emisión dejó de corresponder con el de mercado. Muchos ahorradores argumentan que su banco o caja les vendió el producto como si se tratara de una imposición a plazo, sin alertarles de los riesgos de iliquidez y pérdida de valor que llevaba aparejado.

La supervisión debe ser cosa de dos

Julio Segura aprovechó que su mandato al frente de la CNMV toca a su fin para reclamar una serie de mejoras en la arquitectura de supervisión española y europea.

El responsable del control de los mercados apostó durante su intervención en la UIMP por un esquema de control del sector financiero basado en dos grandes instituciones: una que vele por la solvencia y otra que se haga cargo de las prácticas de mercado. Es decir, defendió el modelo Twin Peaks (Dos Cumbres).

Actualmente, la supervisión española y la europea están articuladas en tres patas sectoriales: banca (Banco de España y Autoridad Bancaria Europea), mercados (CNMV y ESMA) y seguros (DGS y Eiopa). Segura apostó sin ambages por liquidar la Dirección General de Seguros (DGS) y repartir sus competencias entre el Banco de España y la CNMV.

Igualmente, propuso encargar la solvencia de las empresas de servicios de inversión y las gestoras (ahora dependiente de la CNMV) al organismo que encabeza Luis Linde, al tiempo que el supervisor de los mercados debe asumir la protección de los usuarios de todos los servicios bancarios. Es decir, ir más allá de los valores, los títulos de renta fija y los fondos, para abarcar también depósitos, créditos, tarjetas o domiciliaciones.

Por otra parte, Segura consideró que la CNMV necesita más autonomía para desarrollar su labor de forma correcta. Por eso pidió un sistema de financiación propio separado de los Presupuestos Generales del Estado y pasado, la capacidad de gestionar su plantilla de forma independiente al del resto de la Administración Pública y la concesión de algunas facultades en materia de regulación. En concreto, Segura desea que la CNMV pueda imponer sanciones muy graves a las empresas de inversión sin contar con el visto bueno del Gobierno.