Análisis

La crisis hace su trabajo: la renta empresarial ya supera a la salarial

La crisis hace su trabajo y lentamente ha intensificado el ajuste y ha dado la vuelta al reparto de la renta nacional.

En el primer trimestre de este año la remuneración de los asalariados ha perdido la supremacía sobre los excedentes brutos de explotación. Ya en los últimos meses de 2011 equilibraron sus fuerzas, pero en el primer trimestre de este año la Contabilidad Nacional revela que la renta de los empresarios supone ya el 46,6% de la renta nacional generada, mientras que la de los trabajadores por cuenta ajena ha descendido hasta el 45,5%. Hace sólo dos años, cuando la crisis sólo llevaba uno a pleno rendimiento, la renta empresarial era solo del 43,2%, mientras que la salarial superaba el 48,5%. Cosas de la crisis.

La explicación es muy simple. Las víctimas de la larga crisis han sido los trabajadores, con una pérdida de empleo de dos millones y medio de puestos de trabajo, además de un ajuste, aunque muy escaso aún, en la remuneración media. Pero este vaivén de rentas se intensificará más en los próximos trimestres, con un descenso más acusado aún en la renta salarial por dos cosas: porque no ha terminado el ajuste del empleo a juzgar por los ritmos a los que aún cae, y por el ajuste de los salarios que tiene que producirse para recomponer la competitividad de las empresas tanto en el mercado nacional como en el exterior.

En tasas interanuales la renta de los empresarios ha aumentado en un 4,8% en el primer trimestre del ejercicio, y con tasas similares durante todo el año pasado (6,3% concretamente), mientras que la parte de la renta nacional que se llevaban a casa los trabajadores asalariados ha descendido a un ritmo del 3% en el último trimestre y a tasas de un 1% durante todo el ejercicio de 2011. Las tasas más abultadas de caída se han concentrado en la construcción y en la industria manufacturera, allí donde las pérdidas de empleo han sido más severas.

En tasa interanual el primer trimestre se saldó con un descenso del empleo de un 3,8%, y de un 4,2% si nos referimos solo a los asalariados. En los dos casos se ha acelerado la pérdida de pulso del empleo, acorde con la aceleración de la fase recesiva de la economía. España encadena ya tres trimestres con la economía estancada o en caída, y a una tasa intertrimestral anualizada del 1,2%, tal como miden en Europa o en Estados Unidos la variable crecimiento económico.

Consecuencia de la crisis, el ajuste del empleo ha forzado también una reducción sostenida del coste laboral unitario, esa variable que mide la presión del coste laboral sobre la producción comparada con los competidores. De hecho, los últimos nueve trimestres los costes laborales unitarios han encadenado descensos muy abultados, pero no tanto como lo han sido los avance paralelos de la productividad por trabajador, que se ha movido con avances interanuales del 2% al 5% durante los nueve últimos trimestres.

La crisis, en definitiva, está haciendo su trabajo, la limpieza de los excesos, y recomponiendo vía devaluación interna de costes y la posición competitiva de la economía española. El coste en ocupación es muy elevado, pero en España es tradición hacer el ajuste por cantidad (empleo) en vez de hacerlo por precio (salarios). Este ha llegado ya, una vez agotadas las posibilidades del ajuste de cantidades.