Algunos expertos creen que habrá sorpresas y España no irá tan mal como se prevé

Las recetas de los analistas que piensan que no todo es tan malo

El Gobierno cree que la economía retrocederá un 1,7% este año. El FMI va más allá y se apunta a una caída del 1,8%. Y hay previsiones peores. Pero también hay analistas que, sin lanzar las campanas al vuelo, tienen otra opinión sobre el futuro de España.

Una lupa sobre una página de cotizaciones de un periódico
Una lupa sobre una página de cotizaciones de un periódico

Encontrar analistas o expertos que piensen que la economía española va a ir bien este año es, sencillamente, imposible. El premio Nobel Paul Krugman lo ha dicho alto y claro: "Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla", sentenciaba en uno de sus últimos artículos. Tampoco es fácil dar con alguien que respire aunque sea un poco de optimismo sobre las tétricas previsiones de consenso, pero alguno hay.

Eso sí, en un mundo donde el propio Gobierno prevé que España se contraiga un 1,7% este año, se puede considerar optimismo casi cualquier cosa que esté algo por debajo. Y la que más se aleja es la estimación de Cortal Consors, el bróker propiedad de BNP Paribas, que cree que la economía nacional se contraerá solo un 0,8% en 2012.

La diferencia de casi un punto con respecto a la previsión gubernamental o del punto entero si se compara con la del FMI está en la confianza en que la austeridad y las medidas de ajuste no solo tendrán efectos perniciosos. "La experiencia histórica muestra (Dinamarca 1983 o Irlanda en 1987, por ejemplo) que recortes del déficit en el caso de países que experimentaban un alto riesgo soberano tienen resultados menos contractivos que aquellos llevados a cabo en países con un riesgo soberano medio o bajo", explica la entidad. Y poca duda cabe de que España está en el primer caso, o al menos eso dice una prima de riesgo por encima de los 400 puntos.

A eso se une lo que Cortal Consors llama el efecto de los complementos no keynesianos: "En la medida en que los recortes fiscales sean creíbles y se traduzcan en una mejora de la confianza empresarial y de los consumidores, se incrementarían las perspectivas de ingresos futuros", asegura.

¿Por qué el resto de las previsiones son tan negativas? "Porque se está sobrevalorando el impacto de las medidas adoptadas", explica Tomás García-Purriños, analista de la firma.

En esa línea de pesimismo moderado se encuentra también La Caixa, que se queda en un 1% de caída para este año, según las previsiones recogidas en el panel de expertos de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), publicado la semana pasada. Eso sí, es posible que se revise a la baja. También en el 1% está el Centro de Predicción Económica, dependiente de la Universidad Autónoma de Madrid.

Alejado asimismo de las previsiones más catastrofistas está BBVA. Su vaticinio es que la economía se contraerá un 1,3%, lastrada por la restricción y el encarecimiento de la financiación, los planes de ajuste y la desaceleración en el comercio internacional. Pero ahí se queda lo negativo, porque el banco cree que hay algunos factores que pueden actuar como contrapeso. El primero es el papel que el Banco Central Europeo comenzó a asumir a finales del año pasado para sofocar el incendio de la deuda soberana europea y la crisis de liquidez del sistema financiero. "La política monetaria (y de liquidez) por parte del BCE es hoy más proclive a apoyar la demanda y la estabilidad financiera", argumenta el servicio de estudios del BBVA. Este comportamiento, "unido al incremento en los diferenciales de crecimiento entre Europa y el resto del mundo, conllevará un euro más débil, que podría acelerar las ganancias de competitividad de las empresas exportadoras", añade.

Y luego queda la incertidumbre de cómo se aplicarán las reformas anunciadas por el Ejecutivo, porque de eso depende en parte el escenario. De hecho, para el BBVA las previsiones podrían cambiar (para bien) si se lleva a cabo "una implementación rápida y decisiva de políticas estructurales ambiciosas que, de ejecutarse de forma efectiva, generarían un ajuste menos doloroso (sobre todo, en términos de empleo), procurando las condiciones necesarias para una recuperación más pronta y robusta".

A partir del BBVA prácticamente terminan las buenas noticias en materia de predicciones. Es más, puede que Standard & Poor's convulsionara otra vez la semana pasada los mercados financieros españoles al recortar la solvencia nacional y dejarla a tres escalones del bono basura, pero esta agencia tiene una previsión para el PIB que estaría entre las consideradas como positivas, dado el panorama. Su estimación es que la economía caerá este año un 1,5%. En eso coincide con el Banco de España y con pocos más, porque el resto cree que va a ir bastante peor.

Ahí están el Gobierno, con su 1,7% de caída; el FMI, que ha empeorado su pronóstico al 1,8%; Analistas Financieros Internacionales (AFI), que eleva la contracción hasta el 2,3%, o Intermoney, que estima un retroceso del 2,1%. Y hay más... La media se queda en el entorno del 1,7%.

Lo más llamativo (y preocupante) es la velocidad con que los analistas están empeorando sus pronósticos. AFI, por ejemplo, ha pasado de una previsión del 1,3% de caída a la actual del 2,3% en solo dos meses. Más radical ha sido el Instituto Complutense de Análisis Económico, de 0,3% de contracción al 1,6%. El Instituto Flores de Lemus estaba en el 0,8% hace unas ocho semanas y ahora considera que la recesión llegará al 1,7%. Tampoco Standard & Poor's se queda corta: apostaba por un crecimiento de España del 0,3% en enero y ahora está en un 1,5% de retroceso. Todo ello, con la desviación del déficit nacional y los planes de ajuste necesarios para cumplir los objetivos del Gobierno como bandera de la revisión. Ahora, está por ver si la nueva ola a favor del crecimiento que empieza a despertarse en Europa arranca medidas concretas y es capaz de influir (esta vez para bien) en una mejora de las previsiones para la segunda mitad del año.

En todo caso, las cifras de caída que dan para este año los economistas son muy inferiores a las de 2009, el peor ejercicio de la última recesión. Y está por ver cuál será su acierto. El año pasado, BBVA, La Caixa y CatalunyaCaixa clavaron sus vaticinios sobre crecimiento del PIB. Esta vez será más complicado que acierten las tres: las dos primeras se encuentran entre las más positivas, mientras que la tercera, con un 1,9% de caída, está claramente en el lado más oscuro.